Jueves 17 de agosto de 2017,
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Los juegos políticos entre Francia y China

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Análisis

“China es una potencia en el contexto económico global, pero también lo es del político al ser uno de los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU”




En la pasada cumbre del G8 (los siete países más industrializados del mundo y Rusia) en Japón, el presidente francés, Nicolás Sarkozy se entrevistó con su homólogo chino, Hu Jintao, oficializando su asistencia a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing del presidente francés
FRANCIA/ En la pasada cumbre del G8 (los siete países más industrializados del mundo y Rusia) en Japón, el presidente francés, Nicolás Sarkozy se entrevistó con su homólogo chino, Hu Jintao, oficializando su asistencia a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing (8 al 24 de agosto) del presidente francés. Esto podría haber marcado el desenlace a las querellas diplomáticas entre los dos países iniciadas en marzo.


Alarmados, los empresarios galos motivaron a Sarkozy a emprender medidas conciliadoras para solucionar el descontento, puesto que China es un punto estratégico del comercio francés, como lo es para el resto del mundo
Francia y buena parte de la comunidad internacional condenaron la brutal represión policiaca infligida por las fuerzas policiales chinas contra centenares de manifestantes tibetanos. Vino después el fiasco de la llama olímpica a Paris: las imágenes de varios activistas pro tibetanos intentando apagar la llama durante el recorrido y los escoltas de la antorcha (de hecho miembros de las fuerzas especiales chinas) que depusieron a su antojo de los cuerpos policiales parisinos.

Sarkozy lamentó los disturbios y brindó sus disculpas oficiales al las autoridades chinas, sin tomar en cuenta las vivas opiniones de la sociedad gala que invitaba también a entablar un diálogo sobre los derechos humanos y la cuestión tibetana en ese país. Esto desencadenó una cascada de represalias en China: protestas populares (orquestadas en una inmensa mayoría por el mismo gobierno “comunista”), boicots a los productos y empresas galas, boicot también en las agencias de viajes donde Francia figura como uno de los sitios predilectos del turista chino.

Alarmados, los empresarios galos motivaron a Sarkozy a emprender medidas conciliadoras para solucionar el descontento, puesto que China es un punto estratégico del comercio francés, como lo es para el resto del mundo. Después de las disculpas públicas y dos emisarios enviados a China (en mayo, siendo uno de ellos Jean-Pierre Raffarin, ex primer ministro), el gobierno de Hu Jintao pidió, o casi exigió, la confirmación de Sarkozy a la inauguración de la justa olímpica.

Es de remarcar que dicho trato diplomático no es el mismo hacia otros mandatarios europeos como los de Inglaterra (donde la flama olímpica tuvo una acogida similar a la de Paris), Alemania y Polonia, quienes han señalado abiertamente los faltas cometidas contra la comunidad tibetana por parte del gobierno de Hu Jintao.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, no asistirá a la apertura de los Juegos Olímpicos, pretextando una sobre carga en su agenda diplomática. Pareciera que estas acciones directas de China al gobierno de Sarkozy fuesen un llamado de atención a lo que podría llegar a pasar a otros países en caso de poner entre dicho el modus operandi de la política china en el tema del Tíbet.  Sarkozy ha sido criticado bastante ante su posición contradictoria sobre el asunto. Un año atrás, Sarkozy decía que, “China es un socio de primer importancia para Francia y Europa. Nuestras relaciones se han desarrollado considerablemente en estos últimos años, y es algo bueno. Pero el embargo sobre el armamento tiene un significado particular, pues está ligado notablemente a la cuestión de los derechos humanos en ese país. En ese aspecto, China puede hacer más progresos, es sobre esta cuestión que nosotros debemos de continuar a discutir con nuestros socios chinos”, articuló el candidato (en un mitin en Paris 18 de marzo 2007) donde todas las promesas eran estrategias para lograr votos.


El gobierno chino buscará a toda costa dar una imagen de control y disciplina a los millones de turistas y miles de medios de comunicación durante el desarrollo de los juegos olímpicos
El gobierno de Hu Jintao inicio tímidos intercambios con las autoridades tibetanas en exilio (en India). Dos encuentros, en mayo y a inicios de julio, sin ningún avance o resultado real; una próxima cita entre las partes podría realizarse en octubre… obviamente al finalizarse la justa olímpica. Sin embargo, la visita oficial a Francia en agosto (del 12 al 24) del Dalai Lama (que manifestado su beneplácito por China como anfitrión de este evento), durante el apogeo de los juegos olímpicos, volvió a encender la llama de la polémica diplomática entre estos dos países; Kong Quan, embajador chino en Francia, sentenció el 9 de julio, “si esta afrenta (la vista del Dalai Lama) tiene lugar, no creo que sea una buena señal, y además, sería una muy mala señal”.

Convocado ese mismo día por el ministro de asuntos exteriores, Bernard Kouchner, el embajador chino sostuvo el tono de sus comentarios, agregando además que esto “tendría consecuencias graves”; el ministerio de asuntos del exterior anunció que esto “no pone en entre dicho” la asistencia de Sarkozy a la inauguración del próximo 8 de agosto; Sarkozy respondió el 10 de julio que, “China no es quien modificará mi agenda”. Pronto conoceremos las reacciones de un hipotético encuentro entre Sarkozy y el Dalai Lama en agosto. 

China es una potencia inconturnable en el contexto económico global, pero también lo es del político, pues al ser uno de los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU, su posición es estratégica en la diplomacia del mundo. El gobierno chino buscará a toda costa dar una imagen de control y disciplina a los millones de turistas y miles de medios de comunicación durante el desarrollo de los juegos olímpicos. Wangpo Bashi, representante del Dalai Lama dijo, “La posición francesa porta una afrenta a la diplomacia, pero sobre todo a la imagen de Francia”, incluyendo la europea, pues el país galo preside desde julio y hasta finales del 2008 la presidencia turnante de la Unión Europea (UE); Wei Jingsheng, disidente chino exiliado en Estados Unidos, comentó, “se debe boicotear los juegos olímpicos, sino la presencia de los jefes de estado dará una legitimidad e impulsará las artimañas del gobierno chino”.

El espectador global mirará en sus pantallas las medallas de oro que espera contabilizar su país, las marcas olímpicas a alcanzar, las hazañas de deportistas a vitorear. Pensar solamente en lo anterior durante los 16 días que dura el espectáculo, pero sin reflexionar en los derechos humanos, las ilegalidades sociales y la paupérrima libertad sindical en China, dará a este país todas las ventajas de continuar su crecimiento económico, en detrimento del sentido social, de igualdad y del los derechos humanos.


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