Jueves 08 de diciembre de 2016,
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Los ‘progres de despacho’

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¿Por qué en un país con el 63% de los asalariados mileuristas y un 20% de paro, una gran parte de la población no está sensibilizada de votar a la izquierda?

A menudo, uno intenta hacer un análisis sobre el por qué en un país en el cual el 63% de los asalariados son mileuristas, y además existe un 20% de paro, una gran parte de la población no está sensibilizada en votar a la izquierda, pues en teoría y sobre el papel es ésta sin duda la que en su ideario plantea una redistribución más lógica de la riqueza y del bienestar.

Así pues, y aún teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad a la que continuamente se intenta inculcar una forma de vida consumista y egocéntrica, la verdad es que aún así uno intenta buscar algún porqué más a esa contradicción, y es entonces cuando aprecia que precisamente muchos de los líderes de la actual izquierda no hacen mucho por cambiar esta dinámica.

La pérdida de votos de la izquierda no se está produciendo por las ideas que defiende, sino por la falta de compromiso ideológico de sus líderes

Primeramente, te preguntas si será incompetencia de los mismos, es decir, no saber comunicar a la población el verdadero ideario de la izquierda; pero cuando vas desmenuzando la forma de actuar de algunos de estos líderes y de aquellos que los suelen rodear, uno descubre que posiblemente tan sólo son ‘progres de despacho’ que, por lo que parece, no sienten en realidad lo que predican tan alegremente en sus bonitos discursos (evidentemente, me refiero a los líderes a nivel nacional, esos que deciden el destino y la política de un país). Porque… ¿qué sentido tiene decir, cuando estás en la oposición o en un mitin, que defiendes los Derechos Humanos y la equidad, si en el momento de ocupar el poder te olvidas de quiénes son los saharauis o los palestinos, o decides por tu cuenta erradicar la declaración de patrimonio (que afecta a los más ricos), o conceder el cheque bebé o el descuento de los 400 euros de la renta a personas que ganan varios millones al año? ¿O qué sentido tiene defender la alianza de civilizaciones para dar una sensación progresista, y, sin embargo, por lo que parece no se hace ningún esfuerzo por aclarar muertes como la del periodista José Couso?

No sé qué pensarán ustedes, pero al menos a mí y a mucha gente que piensa como yo nos parece que la pérdida de votos de la izquierda no se está produciendo por las ideas que defiende, sino por la falta de compromiso ideológico de unos líderes que, salvo honrosas excepciones (ya que sería injusto meter en el mismo saco a todos sin excepción), una vez llegan al poder se comportan en determinadas ocasiones de una forma muy similar a aquellos que ya lo ocupaban. O en otras palabras, y tal y como diría Godal, el protagonista de mi última novela, por desgracia muchos de estos líderes de la izquierda de los últimos 30 años son o han sido, en realidad, “personajes que se han apoltronado, como la gran mayoría, en la comodidad de unos despachos en los que muchos simulan ser algo que ya no son y que quizá en el fondo, a tenor de su comportamiento actual, nunca fueron”.

Es evidente que no todas las personas son iguales, y por ende los políticos están en el mismo caso. Pero por desgracia, últimamente están aflorando cada vez más ese tipo de personas y políticos que dicen o aparentan ser una cosa, y luego se comportan de una forma bastante diferente según las circunstancias.

Las protestas en Francia, Grecia y Gran Bretaña han sido posiblemente el primer aviso a los dirigentes mundiales, mientras que lo que está ocurriendo en los países del norte de África da mucho que pensar

Y para colmo en este sentido ya sólo nos faltaba ver, hace poco, juntos a Felipe González, Tony Blair y Bill Clinton, erigiéndose en los defensores del progresismo frente a ese, por desgracia, cada vez más presente neoliberalismo económico que impera en la actualidad. Tres personajes que, a mi entender y al de muchos, en ocasiones se han confundido con ese neoliberalismo al que ahora parece que tanto critican, pues no debemos olvidar que el ex presidente español fue uno de los primeros líderes de la izquierda al que se le organizó una huelga general. El ex primer ministro británico, por lo visto, no se arrepiente de lo de Irak, mientras que al ex presidente estadounidense no se le suele recordar por su defensa a ultranza de los más desfavorecidos, pero sí en cambio por su ‘curiosa amistad’ con una becaria.

Por cierto, no creo que tengan motivo de sonreír los líderes conservadores con respecto a lo de aparentar una cosa, y después hacer otra, pues quiero ver qué es lo que van a hacer, por ejemplo, si es que pronto llegan al poder, con respecto a los derechos de autodeterminación del pueblo saharaui, ya que por lo visto ahora estando en la oposición parece que hayan luchado sin descanso toda la vida por los derechos de este, por desgracia, humillado y sufrido pueblo. Tiempo al tiempo, aunque ya les puedo anticipar que probablemente este tema para entonces ya no formará parte de sus prioridades, aunque lo más lamentable de todo será que posiblemente sus votantes seguramente tampoco les exigirán responsabilidades al respecto.

En fin, al menos por lo que parece, y como diría un amigo mío, “es lo que hay”, y posiblemente la única solución será esperar una reacción de parte de la ciudadanía que, si las cosas siguen así, tarde o temprano llegará, pues no hay más que mirar a los países de nuestro alrededor para sacar tal conclusión. Las protestas en Francia, Grecia y Gran Bretaña han sido posiblemente el primer aviso a los dirigentes mundiales, mientras que lo que está ocurriendo en las últimas semanas en los países del norte de África da mucho que pensar, pues además de rebelarse contra regímenes dictatoriales (que por cierto durante estos años han contado con el beneplácito de países democráticos), son casi con toda seguridad otras cosas como la corrupción, las políticas neoliberales y el alarmante deterioro de sus condiciones de vida lo que ha llevado a los ciudadanos de estos países a mostrar su enorme malestar e indignación.

Víctor J. Maicas es escritor


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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

3 Comentarios

  1. Aurea-Vicenta González 04/07/2013 en 16:06

    Quizás, Víctor, es tanto el malestar y el desespero que no se produce una reacción.
    Siempre he temido el silencioso acato de una mala situación, deviene, a la larga, en una pésima respuesta de la sociedad.
    Muy interesante artículo.

  2. Anónimo 02/02/2011 en 16:29

    Muy buen artículo. A ver si por fin los ciudadanos somos capaces de exigir a los dirigentes políticos que al menos sean coherentes y respetuosos con las ideas que han de defender según la ideología que representan.

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