Sábado 21 de enero de 2017,
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Los teólogos recuerdan que la inmigración no es mano de obra barata

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Inmigrantes intereptados

El Congreso de los Teólogos de la Asociación Juan XXIII, clausurado ayer en Madrid, criticó algunas posturas del Vaticano y del Arzobispado de Madrid

Los Teólogos de la Asociación Juan XXIII recordaron ayer que los inmigrantes  “no son mano de obra barata de la que podrá prescindirse cuando el ritmo de la economía afloje o las circunstancias lo aconsejen, sino de personas, sujetos de derechos“, según afirma el comunicado final del XXVII Congreso de esta asociación, clausurado ayer en Madrid.

Para los
teólogos, España, como población receptora de inmigrantes, tiene que
aprender a verlos “no como un problema, sino como una fuente de riqueza
tanto desde el punto de vista cultural y espiritual como por la
contribución que están haciendo al desarrollo de este país”.

Enrique de Castro: “Cuando te haces cómplice de él […] la caridad deja de ser asistencialismo y se convierte en
justicia, basada en el amor, no en la ley”
Congreso: “Los inmigrantes  no son mano de obra barata de la que podrá
prescindirse cuando el ritmo de la economía afloje […], sino personas, sujetos de derechos”,
El Congreso manifestó su apoyo a la iglesia ‘roja’ de Vallecas, clausurada por Antonio Rouco Varela, y al teólogo Jon Sobrino, defensor de una Iglesia que centre su labor entre los más necesitados

En
definitiva, dice el comunicado, “son personas a quienes deben
reconocerse todos los derechos humanos, incluido el sufragio como
ciudadanos que son a todos los efectos.
Y la realidad pone en evidencia que no siempre hemos
sabido estar a la altura de las demandas que la nueva sociedad nos
exige”.

En
el comunicado se afirma también que el Congreso “ha mostrado especial
sensibilidad hacia las mujeres inmigrantes, doble o triplemente
oprimidas
: por ser inmigrantes, por ser mujeres y, en muchos casos, por
pertenecer a culturas, razas y etnias discriminadas”.

Los teólogos señalan que “tenemos que
aprender a valorar la riqueza cultural y económica que aporta la
presencia de los inmigrantes, respetando la diferencia, en un marco de
igualdad jurídica en el que puedan crearse espacios comunes de
convivencia, en los que hemos de ejercer la solidaridad de manera
activa y generosa”.


La caridad es justicia

Enrique de Castro, el cura ‘rojo’ de Vallecas, afirmó ante los congresistas que “cuando ofrecemos una vivienda a un emigrante, o le ayudamos a
conseguir papeles o un puesto de trabajo, ya hacemos
mucho por él. Pero eso es todavía asistencialismo. Si denuncias cuando le maltratan, peleas contra su
expulsión o le escondes, le das un trabajo clandestino, te haces
cómplice, incondicional, encubridor. Que no los toquen, porque ya son
algo tuyo
. Entonces la caridad deja de ser asistencialismo y se convierte en
justicia
, basada en el amor, no en la ley”.

El jesuita congoleño Santine Matungulu denunció que “asistimos a situaciones espantosas de los emigrantes en el mar de las
pateras o de los cayucos, a persecuciones, inseguridades y expulsiones
de quienes sólo buscan vivir. Vienen porque huyen de las guerras, el hambre, la pobreza, la miseria, y nadie podrá
impedir la emigración mientras los países empobrecidos permanezcan en
la indigencia junto a países que rebosan de riquezas”.

El Congreso manifestó su apoyo a la iglesia ‘roja’ de Vallecas, clausurada por el Arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, y al teólogo Jon Sobrino, defensor de una Iglesia que centre su labor entre los más necesitados y que ha sufrido diversos ‘castigos’ por parte del Vaticano.

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