Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Luces y sombras

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Mariano Cabrero: “Y es que lo estamos viendo, a menudo, en nuestra cotidiana vida: finjamos y representemos nuestros papeles que nos han sido asignados en la gran comedia del mundo”

Fingir, fingir, y siempre fingir y representar: éste es el maravilloso papel, que nos toca representar a todos los humanos en este valle de lágrimas llamado tierra. Nacemos, vivimos y morimos arropados siempre por una gran sábana-fantasma llena de fingimientos y mentiras. Y es que lo estamos viendo, a menudo, en nuestra cotidiana vida: finjamos y representemos nuestros papeles, que nos han sido asignados en la gran comedia del mundo. Mas tras el cuadro de la vida que nos encontramos, y en variadas ocasiones, vemos y escuchamos verdades que son mentiras, mentiras que son verdades… Siempre luces y sombras, sombras y luces presentes en nuestro intelecto.

Fingen los políticos, cuando en sus mítines políticos nos prometen ‘el oro y el moro’ de una escala de valores que jamás cumplirán

Fingen los políticos –personajes públicos–, quienes, y en público, pretenden dar una imagen de felicidad conyugal, dándose besitos, carantoñas, abracitos…Y uno de todo esto piensa: “Ya que vivís juntos, ¿por qué no venís ya besados y abrazados de vuestras propias casas? Sería mejor para todos, pues, de esta manera, no seŕ́ia necesario presentar una ‘felicidad prefabricada’ y ensayada en varios actos: el teatro ha de representarse en los escenarios, tal y como Dios manda.

Fingen y representan los que sufren –hablamos de los desheredados de la fortuna–, que acuden a los platós televisivos a contar sus penas –con sus luces y sus sombras–, haciendo de su dolor –muchas veces supuesto– una representación, que raya en el absurdo, y que sirve de mofa y escarnio de cualquier televidente, cuando lo que narran es verdad.

Vuelven a fingir los políticos, y esto es un hecho real, cuando en sus mítines políticos –para ganar los escaños correspondientes al Congreso de los Diputados– nos prometen ‘el oro y el moro’ de una escala de valores que jamás cumplirán, aunque los manifiesten en sus idearios tan bien presentados, contándonos equivocaciones (por mentiras). Porque… esto de las equivocaciones, y hemos de reconocerlo, es tremendo error: nos obligan y nos meten en un mundo peligroso –en el de las ideas personales de cada uno–, en el que tenemos que movernos a diario. Harto difícil se nos hace diferenciar entre la verdad y la mentira (por equivocación), cuando ya hemos digerido tantas equivocaciones llevadas a la práctica por las ideas políticas salidas de las urnas.

Cree uno, sin duda, que la gente actual está más preparada, es más consciente que nosotros los mayores. Es más difícil engañarlos. Y es que el telespectador actual ya no está dispuesto a tragar toda la ‘telebasura’ que visionamos en la ‘caja tonta’. Creo en la juventud que ya es consciente de lo que ve y oye. Creo en la juventud que quiere y desea trabajar, y no puede hacerlo. Creo en la juventud que sabe distinguir entre la verdad y la mentira: ellos, los jóvenes, y a ciencia cierta, no venderán sus votos por un plato de lentejas.

Cuando jóvenes han de enseñarnos a estudiar la realidad de la vida, pero, al mismo tiempo, han de mostrarnos que esa realidad se puede disfrazar con mentiras preconcebidas

No obstante, la ‘caja tonta’ o ‘tele’ juega un papel importante en nuestras cotidianas vidas. Ella es nuestra ventana indiscreta, que se asoma a los acontecimientos diarios de la vida, pero que, algunas veces, trata de descifrar información y acontecimientos según sea el país –si ideario político–, que programa las efemérides habidas en el día a día. Nuestros propios cerebros serán, al final, quienes nos dirán qué es importante, qué es verdad y qué es mentira. Algunas veces, y sigo insistiendo, lo que uno no ve con sus propios ojos no es necesariamente cierto. Dicho de otro modo: hemos de fijarnos en matices, detalles, pequeñas cosas, luces y sombras…, que nos marcarán ese maravilloso mundo que nos muestra la televisión, y que sea espejo seguro de verdades y no de mentiras piadosas. ¡No más mentiras, señores políticos!

Cuando jóvenes, y en nuestros centros de enseñanza, han de enseñarnos a estudiar la realidad de la vida, pero, al mismo tiempo, han de mostrarnos que esa realidad se puede disfrazar con mentiras preconcebidas. “Y en este mundo traidor nada es verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”, que dejó escrito Ramón de Campoamor.

La Coruña, 9 de abril de 2011


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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