Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Padres imputados por no llevar a un centro de educación especial a su hijo autista

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OPINIÓN / Segregación, exclusión y chantaje emocional institucional hacia una familia que lucha por la inclusión de su hijo con autismo en el Sistema Educativo

Son las 3 de la madrugada del 6 de enero, mientras escribo. Ya es día de ilusiones; ilusiones no sólo de niños, sino también de padres, pues somos nosotros quienes creo más nos motivamos haciendo a altas horas y a escondidas de hadas, elfos y otros ayudantes de Magos y personajes entrañables, mientras a veces el empaquetado real queda no demasiado profesional.

Azucena Ortega el 30 de diciembre recibía carta del Juzgado de Instrucción número 1 de Palencia, imputándola a ella y a su marido por un presunto delito de abandono de familia

Sin embargo la ilusión a veces da paso a la tristeza, mientras pegas esos celofanes baratos en el envoltorio que supuestamente dará paso a la alegría inmensa, tras ser desgarrados por tus pupilos para conocer sus contenidos. Y digo que esa ilusión es a medias porque de pronto aparece la tristeza impuesta por una coherente empatía hacia una amiga. Y es que me llegaron hace unas horas noticias desde blogs amigos como:

‘La princesa de las alas rosas’

‘El sonido de la hierba al crecer’

‘Autismo diario’

‘Plataforma España inclusión’

‘Armando nuestro puzzle’

…que constatan el temor que Azucena Ortega me expresaba hace unos días, vía Facebook, al confirmarme que el viernes pasado, 30 de diciembre, recibía carta del Juzgado de Instrucción número 1 de Palencia, imputándola a ella y a su marido por un presunto delito de abandono de familia hacia su hijo Dani de 8 años, niño con autismo, al negarse la pareja a llevar y granjerizar en un centro de Educación Especial a su pequeño, estando a la espera de que salga el juicio por Derechos Humanos y con algunas asociaciones apoyándola. Evidentemente el desaliento, incredulidad y hartazgo de Azucena y su marido son obvios.

Malos tiempos para la educación, malos tiempos para la libertad, donde Papá Estado sigue anclado en épocas victorianas represivas y absurdamente estrictas donde a falta de vara para imponer su castigo físico si se le desdice, tiene el derecho de veto de agredir con la ira implacable y extorsionante emocionalmente de implicar penalmente a padres, que luchan por una inclusión y apoyos efectivos desde que cualquier niño comienza su aprendizaje y socialización.

Papá Estado a falta de vara para imponer su castigo físico si se le desdice, tiene el derecho de veto de agredir con la ira implacable y extorsionante emocionalmente de implicar penalmente a padres

Aún a sabiendas de que el sistema educativo español no es coherente con normativas como la Convención sobre los derechos humanos de las personas con deshabilitación institucional (discapacidad) suscrita por España, ni con el derecho que asiste a los padres a elegir el tipo de educación para sus hijos, ni siquiera con los principios básicos de inclusión, normalización y discriminación positiva hacia niños con unas determinadas peculiaridades como establece la famosa L.O.E., se imputa a unos padres que exigen esos derechos para su hijo y se les hostiga mediante la mayor presión que pueda ejercerse sobre ellos: la posible pérdida de la guarda y custodia de su infante. Pura represión, puro chantaje, puro fascismo disfrazado de estados de bienestar bienpensante, sobre todo para aquellos grupos sociales con serios obstáculos en su correcto aprendizaje, inclusión, participación y solidaridad sociales.

Seguimos pues, bajo el pseudónimo de una falso estado democrático de derecho; más cercano si cabe a la antigua democracia ateniense, donde por supuesto no faltaba el famoso Monte Taigeto espartano, para ser usado cuantas veces haga falta y “limpiar de bocas inútiles y cargas” a la sociedad actual.

Sin embargo, “algo parece que hemos ganado en estos siglos de honradez humana y deontológica” respecto a a aquellos espartanos que lanzaban desde ese monte al precipio a cualquier niño considerado “débil o anormal”: ahora no se les tira, sino que se les baja en ascensores inmaculados a ese hondo destierro social. Se les granjeriza, se les interna y reúne cual manada diferente e incómoda, para que allí, lejos de la polis ‘civilizada’ no ocasionen molestias, ya que está claro que un problema oculto deja de ser un problema a resolver, por inexistente a los ojos de la gente.

Son demasiadas familias las que vienen/venimos sufriendo esta represión y caza de brujas institucional, siempre con el mismo ‘modus operandi’, cuando osamos desdecir y recordar a Papá Estado y a su hijo privilegiado Educación, que la segregación, marginación, exclusión y chantaje son herramientas muy rudas y absolutistas para la educación. Muy mala educación, por cierto, me temo.

El sistema educativo español no es coherente con la Convención sobre los derechos humanos de las personas con deshabilitación institucional suscrita por España, ni con el derecho que asiste a los padres a elegir el tipo de educación para sus hijos

Espero que Azucena Ortega, como María Galindo, Belén Salas, José Felix y tantas otras familias obtengan finalmente lo que por ética, humanidad y decencia se les debe por esos que se denominan garantes y protectores del ciudadano, a pesar de que a veces uno piensa que son vulgares represores.

Para finalizar, no sería justo ni sensato olvidarme de Pepi González, madre de Juan José, otro chaval con autismo, al que las instituciones le han estado ninguneando la medicación; incluso a día de hoy negándole cualquier ayuda para el transporte a su centro de estudio. También vapuleada y presionada vergonzosamente por Servicios Sociales y afines (Consúltese, entre otros, Chantaje emocional hacia una madre que solicita medicación y ayudas para un hijo con Asperger y gran dependencia).

Aunque no pocas veces se ha hablado en los casos anteriores del beneplácito, complacencia y silencio comprado de las grandes organizaciones ligadas a la discapacidad y muy estrechamente ligadas con el poder reinante, llámese CERDI y relacionados o como deba interpretarse el minusvalidismo impuesto por la mano que les da de comer, es justo reivindicar apoyos para ese caso, el de Juan José y su madre Pepi González, que lejos de ser divulgado como debiese habría que sentenciar a quienes miraron a otro lado, para que la coherencia deje de ser selectiva y pase a ser universal.

En todo caso, mi apoyo anímico y humano a todas estas familias que por distintos motivos vienen sufriendo el apartheid y maltrato institucionales, por la lucha y el deber/derecho de unos padres por defender la inclusión, dignidad y apoyos hacia sus vástagos.

A ti, estimada Azucena, como ya te expresé en otras ocasiones, desearte mucha fortaleza para que el desánimo y el desasosiego no os hagan mella. En cualquier caso no estás sola… como debe ser.

¡Que cunda el ejemplo contigo y con los demasiados casos que vienen sucediendo para que bien acompañada no te dejemos desfallecer! Por supuesto, cuenta conmigo. ¡Mucho ánimo! Seguimos adelante 🙂

Para ver un vídeo relacionado pincha aquí.

Si quieres colaborar con tu firma, en el siguiente enlace puedes hacerlo. Te invito a ello:
http://www.peticionpublica.es/PeticaoVer.aspx?pi=P2011N5881

Artículo relacionado: ‘Imputados unos padres por no escolarizar a su hijo autista en un centro especial‘, abc.es


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