Lunes 05 de diciembre de 2016,
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Management para políticos

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Imagen del Congreso de los Diputados de joussimagen

Muchos ejercen puestos de
responsabilidad sin haber recibido una formación específica y sin contar con habilidades para la dirección 

Opinión

Si los políticos no poseen una formación específica ¿qué hacen en la cúspide de organizaciones complejas en la que trabaja tanta gente?

Diariamente miles de políticos en nuestro país ejercen puestos de responsabilidad al frente de empresas, organismos e instituciones públicas sin contar con habilidades básicas para la dirección y sin haber recibido una formación específica.

Los políticos no son técnicos, no están en los puestos que ocupan por su formación académica y profesional, pero deberían estar preparados, como cualquier otro directivo, para dirigir organizaciones y equipos humanos. Al menos -lo digo sin acritud- para no entorpecer su buena marcha. Saber dirigir equipos y organizaciones es el bagaje mínimo exigible al político que tiene que asumir puestos de responsabilidad en la administración. También debe tener conocimientos básicos sobre la materia que ha de dirigir o la capacidad de adquirirlos. Igualmente exigibles son estas habilidades y conocimientos a las personas designadas para ocupar cargos ejecutivos denominados ‘cargos político/técnicos’ o ‘personas de confianza’.

Un argumento recurrente cuando se analiza la llamada clase política es que los políticos representan a la media de los ciudadanos, que no son mejores ni peores que la mayoría. El argumento es discutible -tanto la elección de convertirse en político, como el hecho de ejercer de tal, pueden convertirlos en un grupo especial-, pero aun admitiéndolo conduce a una pobre conclusión: si los políticos están en la media y no poseen una formación específica para la dirección ¿qué hacen en la cúspide de organizaciones complejas, especializadas, en la que trabaja tanta gente?

Como carecer de conocimientos y habilidades básicas de dirección junto a una concepción vulgar de lo que significa mandar políticamente puede producir un estilo de dirección altamente tóxico, sugerimos una serie de ideas sobre management para políticos con la sana intención de reducir daños:

1º) Olvide las amenazas, insinuaciones, chantajes, presiones y demás ‘tácticas de negociación’ que aprendió en la lucha sindical y política. En la dirección de grupos humanos sólo consiguen envenenar las relaciones.

2º) Aquello del palo y la zanahoria no sólo está pasado de moda, también puede resultar claramente ofensivo.

3º) Rivalizar con los técnicos es tan absurdo como si un entrenador lo hiciera con los jugadores. Si ellos ganan usted gana.

4º) No confunda la autoridad con el ejercicio del poder, el miedo con el respeto, y la obediencia con el liderazgo.

5º) Para la dirección de equipos humanos es fundamental el conocimiento y el reconocimiento de las habilidades y competencias de los empleados. No se obsesione con los puntos flacos de los demás.

6º) Recuerde: los técnicos y empleados no son sus enemigos. No están ahí para pegársela, para desacreditarle, ni para escaquearse, pero si persiste en su actitud puede convertir su paranoia en realidad.

No confunda la autoridad con el ejercicio del poder, el miedo con el respeto, y la obediencia con el liderazgo

7º) Usted no tiene por qué ser experto en la materia del departamento que dirige, para eso está la dirección técnica. Lo que usted debe hacer es tener una idea clara de los objetivos políticos que desea alcanzar, procurar facilitar la tarea de su departamento, y animar a su equipo para alcanzar dicho objetivos.

8º) Si usted se ha forjado en la dura lucha política dentro y fuera del partido, quizá le cueste creerlo, pero para dirigir a un equipo de profesionales todo empieza por una actitud afable, respetuosa, educada, sencilla y sincera.

Ni que decir tiene que estos principios son aplicables a políticos de cualquier partido. Lo determinante en este caso no es la ideología sino la seriedad y la responsabilidad con que se asuma el ejercicio de la dirección.

Ilustración (CC): joussimagen

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