Domingo 25 de septiembre de 2016,
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Manifestación de los Camisas Rojas en Ayutthaya, Tailandia

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Demandaban la libertad de sus líderes, encarcelados tras el conflicto de mayo

Más de 10.000 personas se dieron cita en la antigua capital del país

Desde hace varias semanas, han incrementando los rumores en esta parte del Mundo sobre una reorganización silenciosa de los ‘Camisas Rojas’ tailandeses. Noticia, que de confirmarse, sería preocupante para una población mermada por las revueltas de la pasada primavera en Bangkok. Varios son los compañeros fotógrafos que han captado las últimas instantáneas, que reflejan que el color rojo vuelve a verse en las ciudades tailandesas.

Hace unos días, miles de ‘camisas rojas’ se manifestaron en la antigua capital de Tailandia, Ayutthaya, demandando la libertad para sus líderes, encarcelados tras el conflicto del pasado mes de mayo. Algunos hablan de una cifra superior a los 10.000 manifestantes. Recordemos que el Estado de Emergencia que el Gobierno Tailandés declaró el pasado mes de mayo, sigue vigente para diez provincias del país, entre las que se encuentra Ayutthaya.

Los rumores siguen circulando en el aire, y cada día son más los medios de comunicación que se hacen eco de la situación del país de la sonrisa eterna. Como se podía leer en uno de mis artículos, el DSI (Departamento de Investigaciones Especiales) informaba de la detención de once sospechosos de planear el asesinato de dirigentes de la cúpula tailandesa, entre los que se podía encontrar el Primer Ministro, Abhisit Vejjajiva. Noticia que ha incrementado la tensión con su vecina Camboya, a la que ha implicado en la formación de estos escuadrones rojos.

Desde hace semanas se han incrementado los rumores sobre una reorganización silenciosa de los ‘camisas rojas’

Incluso hacía unos días manifestantes rojos mostraban sus colores en el área de Ratchaprasong, centro de la ciudad roja en el mes de mayo.

Veo, por lo tanto, oportuno incidir en el origen de esta revuelta, que ha costado la vida a casi un centenar de seres humanos en este año 2010, y que ha visto como el color rojo de los seguidores del antiguo Primer Ministro, Thaksin Shinawatra, ha inundado el panorama político de una conflictiva Tailandia, pero también el rojo de la sangre de todas aquellas víctimas inocentes que creyeron en el sueño de una Democracia que tardará años en llegar al ‘País de la Sonrisa’.

Orígenes
Recuerdo aquel 13 de septiembre de 2006 como un día normal en la pacífica Bangkok, nada parecía fuera de lo común. Ese día dejaba el llamado ‘país de la sonrisa’ para volver a este mundo desarrollado.

Pocos días después los telediarios de Europa nos mostraban las imágenes de un Golpe de Estado en Tailandia. Era 19 de septiembre, y las tropas leales al jefe de ejército, el General Sonthi Boonyaratkalin, asaltaban el Gobierno para derrocar al Primer Ministro Thaksin Shinawatra, que en esos momentos daba un discurso en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. La junta militar derogó la Constitución, disolvió la Asamblea Nacional y la Corte Constitucional, decretó la ley marcial, prohibió las actividades políticas en todo el país, incluida la creación de nuevos partidos, y decretó la censura de prensa con la intervención de los medios de comunicación y el bloqueo de Internet.

Los golpistas declararon su lealtad al Rey Bhumibol Adulyadej y crearon un Consejo para la Reforma Democrática bajo la Monarquía Constitucional, que asumió los poderes ejecutivos y legislativos y que fue reconocido oficialmente como ‘gobierno provisional’ por el Rey el 22 de septiembre.

9 de octubre. El General Surayud Chulanot era nombrado como el vigésimo cuarto primer ministro tailandés, prometiendo restablecer la democracia y formar un gabinete de 35 personas en menos de una semana. Horas después de que tomara el mando del país, insurgentes atacaron la escuela Don Rak en uno de los céntricos barrios de la capital tailandesa, con el resultado de un civil muerto y decenas de policías heridos gravemente.

Durante unos meses, todo se iba normalizando en Tailandia, hasta que en Marzo de 2007 la mujer de Shinawatra, Khunying Potjaman era acusada de un crimen de evasión fiscal, derivado de una investigación que daría con los cargos de corrupción al antiguo primer ministro, viendo como en mayo de ese mismo año su partido político, el llamado Thai Rak Thai (TRT) era declarado ilegal.

11 de junio. Kaewsun Atibhodi, secretario del comité de escrutinio de impuestos, explicaba en rueda de prensa, que habían congelado todas las cuentas de la familia Shinawatra, en total más de 52.000 millones de Baht Tailandeses, un equivalente a 1.000 millones de euros. Pocos días después, Thaksin y su esposa eran acusados de corrupción y malversación de fondos públicos por un total de 772 millones de Baht, lo que podría llevar al antiguo primer ministro a una condena de más de 13 años de prisión. Juicio que tendría lugar en el mes de agosto, y al cual, ninguno de los dos acusados se presentaron.

La inestabilidad política se hacía patente cuando en diciembre de 2007, Samak Sundaravej es elegido como nuevo primer ministro tailandés. Un gobierno que era visto más como de ruptura que de unión, ya que el nuevo primer ministro pertenecía a un partido mayormente financiado por Shinawatra y el cual sería uno de los más efímeros de la democracia de este país. Un mes tras su elección, Thaksin y su mujer acababan sus

El conflicto se remonta a 2006, cuando un golpe de Estado derrocaba al Primer Ministro Thaksin Shinawatra, derogaba la Constitución, prohibía la creación de partidos políticos e intervenía los medios de comunicación

17 meses de exilio y volvía a Tailandia para enfrentarse a los cargos de los cuales era acusado, reiterando que su vuelta no se debía a pretensiones políticas. Pero meses después, Potjaman, esposa del antiguo primer ministro, era juzgada y sentenciada a tres años de cárcel por un crimen de evasión de impuestos derivado de los 772 millones de Baht, condena que nunca cumplió, tras solicitar la apelación. Meses después, Thaksin es encontrado culpable del cargo de corrupción y sentenciado a dos años de prisión. La pareja no acudió a escuchar la decisión del Supremo, una vez más estaban buscando asilo en Londres.

Diciembre 2008. El Aeropuerto internacional de la capital tailandesa, Suvarnabhumi es tomado por los ‘camisas amarillas’, grupo partidario de la monarquía y totalmente en contra de Shinawatra, forzando a la autoridad a cerrar la mayoría de las operaciones aéreas, ocasionando la cancelación de la mayoría de los vuelos entrantes y la cancelación total de todas las salidas. El Partido Democrático, encabezado por el actual primer ministro Abhisit Vejjajiva, no mostró el apoyo a los grupos radicales que encabezaron la revuelta, pero dejó total libertad de actuación. Meses después, Abhisit sería nombrado Primer Ministro Tailandés.

Desde entonces, ha existido una revolución roja en silencio, con varios enfrentamientos, como en las celebraciones de año nuevo tailandés de 2009, que obligaron al gobierno a declarar el estado de emergencia. Como resultado cientos de heridos y varias muertes.

Enfrentamientos que se fueron repitiendo en los meses posteriores del año 2009, como en la cumbre de la ASEAN en Pattaya días después. Y que por supuesto, explotaron en ese mes de abril de 2010, en los enfrentamientos en la calles de Bangkok, entre las fuerzas del ejército y la policía con los miles de manifestantes rojos.

El mes de mayo de este año 2010 quedará grabado en la memoria de todos los que estuvimos pateando las calles de Bangkok en busca de la verdad, los ‘rojos’ en busca de su democracia soñada, y los periodistas en busca de poder contar la verdad de un conflicto en el que nunca se sabrán con certeza cuantos seres humanos perdieron la vida.

Bangkok fue el primer conflicto en el que estuve, desde Mundo Olvidado seguiremos la actualidad de los camisas rojas a diario, porque el camino hacia la democracia en el ‘país de la sonrisa’ debe ser narrado independientemente del color de la ropa con el que uno se identifica. La verdad solo tiene un color, y es la transparencia por ambos bandos, para que la normalidad vuelva lo antes posible al panorama política tailandés.

Fotografías (CC): Ratchaprasong 2


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