Domingo 23 de julio de 2017,
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Medioambiente para salvar los muebles

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Las Administraciones insisten en lavar el cerebro de
los niños con jabón verde

Opinión

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Una monitora, una niña y el reciclaje

Ahora que muchos tienen miedo de que
mañana se acabe el mundo. Ahora que ya no hay casi de dónde sacar o
consumir o gastar o botar. Ahora, que en realidad, sí hay para sacar y
consumir y gastar y botar… Es que nacen iniciativas que quieren
concienciar a la sociedad de la importancia de reciclar. Convertir o
más bien reconvertir, lo desechable, en productos ‘echables’, después de
haber sido usados, en una cómica orientación de colores para cada tipo
de material.

Influir en
lo que los otros deben o no pensar, deban o no hacer por el bien de un
futuro mejor más que cuestionable, ¿no es demasiado control?

Es la moda. Aunque ya hace tiempo que
empezó en otras partes, Alemania por ejemplo, la clasificación
colorimétrica de la basura. Y el énfasis se hace en los niños, los
futuros gastadores, consumidores, botadores, del mañana.

La calle indiscreta, un proyecto del gobierno de Aragón ubicado en Zaragoza, es un aula precisamente diseñada para teñir de verde los cerebros de
los niños, usando para ello cuentos, magos, canciones, museo, todo,
completamente todo, orientado a una supuesta cultura verde, y su
circulación en sangre.

Todo esto está muy bien. Pero me da
repelús la insistencia de las Administraciones en lavar el cerebro de
los niños con jabón verde en aras de una supuesta futura sociedad
amable con el medioambiente. Cierto que asistir al aula es voluntario y
un acto lúdico, de relleno de tiempo para los niños, pero influir en
lo que los otros deben o no pensar, deban o no hacer por el bien de un
futuro mejor más que cuestionable, no es demasiado ¿control? Y, sobretodo,
además, es demasiado negocio para las empresas encargadas de reciclar,
que se ahorran la clasificación en sus respectivos trenes de
producción, o que por monopolizar, monopolizan hasta la basura.

 

Cierto que el medioambiente se va
quedando en un ambiente medio, de calidad sospechosamente negativa,
pero la solución no es imponer jugando ni jugar a imponer reglas, sino
en educar a los monopolios.

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Sobre el autor

2 Comentarios

  1. ACRey 19/02/2009 en 10:09

    Entiendo, pero esto tiene muchísimas aristas para como dejarlo claro en unos cúantos párrafos. Esto lo he puesto en mi blog y puedes seguir el debate allí.

    http://papelbit.wordpress.com/2009/02/17/medioambiente-para-salvar-los-muebles/

    Tienes razón desde el punto de vista, en que te has concentrado en la supuesta negación que hago a reciclar. Pero, sinceramente, no niego reciclar, sino el trasfondo que en ello hay.

    De todas formas, gracias por comentar¡

    Saludos¡

  2. Anónimo 18/02/2009 en 21:13

    Discrepo totalmente
    Amaury, estoy totalmente en desacuerdo. Considero que todo lo que criticas es positivo: reducir, reutilizar y reciclar son actitudes que ahorran recursos, que son finitos, y se acabarán en algún momento. Creo, por tanto, que educar a los futuros botadores, como dices, es lo mejor que se puede hacer. Los monopolios no pueden ser educados. Los monopolios sólo pueden reaccionar ante la actitud de los consumidores, de las personas. No se trata de imponer, sino de educar.
    Cada uno es libre de pensar lo que considere. Influir… pues todo influye. Las empresas influyen, la publicidad también, nuestro jefe, la pareja. Debe de ser el sentido crítico de cada uno el que elija.

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