Viernes 02 de mayo de 2014,
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Los medios reviven la Transición en clave granadina

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Periodistas que guiaron a la sociedad hacia la democracia se reúnen en el marco de las jornadas ‘Protagonistas de la Transición en Granada’ que organiza CajaGranada

En plena transición económica, los medios recuerdan su transición más famosa, la política. Imágenes en blanco y negro, puños que claman al cielo y multitudes que siembran las calles de pancartas. Juan Ferreras, fotógrafo de EFE, inicia el recorrido de tres horas por la historia de la Transición granadina, celebrado en el Teatro CajaGranada Isidoro Máiquez. Las imágenes de Lenin y Karl Marxs junto a las palabras libertad, socialismo y comunismo se mezclan en el cajón de fotos de Ferreras, ahora expuestas en un montaje audiovisual con citas de Rafael Alberti y Antonio Machado.

La ‘Poesía 70′ y ‘Manifiesto Canción del Sur’ de Juan de Loxa junto a Elodia Campra desde Radio Popular fueron una reivindicación de los valores de la canción de autor y la dignidad de la copla andaluza, dentro de un contexto de activismo cultural y político. Sortearon el Franquismo hasta que condenaron al resto de emisoras a pasar sus guiones de emisión previamente por las manos del ministerio de Industria en Información.

De los discos más vendidos que Radio Popular publicaba en Ideal, Elodia comenzó a introducir ‘otros’ discos de cantautores de la época. “Cuando lo que triunfaba era ‘Mi carro’ de Manolo Escobar, yo metía a Víctor Jara, Quintín Cabrera, o más tarde Aute o Rosa León”. A pesar de ser denunciada por ello a las discográficas, el asunto no pasó a mayores. Elodia se ríe cuando cuenta la llegada desde Londres de un joven Joaquín Sabina con un elepé bajo el brazo. “Los cantautores ya están pasados”, le advirtió Campra.

La programación cultural de Radio Popular no se reflejaba en ninguna otra emisora. Campra elogió en varias ocasiones a Juan de Loxa, máximo y valiente responsable de la cadena en aquellos años. Surcaban el surrealismo con el cuento de caperucita mezclado con las Madres de Plaza de Mayo. Igual de surrealista resulta que la voz de Radio Popular fuese también la voz del Partido Comunista y la CNT. De todos menos de Franco, cuenta Elodia, que se negó a grabar una cuña de llamamiento a los granadinos ante la inminente visita del caudillo a la ciudad.

-¡Malagueños!

Y se abrió un cortante silencio tras estas palabras de Franco en la Plaza del Ayuntamiento de Granada, recuerda Melchor Sáiz Pardo, ex director de Ideal durante la Transición y moderador y organizador de esta jornada.

“Los periodistas antes éramos militantes”, aseveró Antonio Ramos Espejo, ex redactor de Ideal, prolífico escritor y profesor en la Universidad de Sevilla. “Militantes de la libertad, la democracia o del poder establecido”, matiza. En una presentación con estricto orden cronológico, Ramos recordó los capítulos más oscuros de la Transición: la emigración masiva al norte del país; los tristes sucesos del 21 de julio de 1970 que costaron la vida a tres obreros en una manifestación en Granada; un relato del testimonio de una tortura a un militante; o la historia de un periodista en la cárcel por no ceñirse a lo establecido.

España, un país con fama sangrienta, sorprendió en el panorama internacional por su transición modélica, destacó Antonio Checa, ex director del Diario de Granada y profesor de la Universidad de Sevilla. “Percibíamos cierta admiración entre los periodistas de otros países”, explicó. Pasado el tiempo parece que no todo se hizo tan bien, el franquismo se escapó “vivo y coleando, no procesamos el Franquismo”, afirmó.

Relevo generacional
A principios de los 70 se produjo un cambio generacional, no se habían renovado los medios desde la Guerra Civil. En Ideal, un jovencísimo Melchor Sáiz Pardo sustituyó a Santiago Lozano, quien le doblaba la edad. “La generación nueva guía el final de la dictadura”, según Checa. No vivieron la guerra pero sí la experiencia transmitida por sus familiares de que aquella contienda fraticida no se podía repetir. La sociedad granadina de los 70 era intolerable, a juicio de Checa, como muestran los sucesos del 21 de julio que no tuvieron parangón en ningún otro lugar.

“Repartimos periódicos cuando la muerte de Franco, hoy un periodista jamás haría eso”

“En aquel momento los periodistas fueron periodistas por encima de su empresa, hoy mandan mucho más los gerentes, significamos poco cuando en aquellos momentos signifcamos bastante”, lamentó Checa. “Repartimos periódicos cuando la muerte de Franco, hoy un periodista jamás haría eso”, sentenció.

Agustín Martínez, director de contenidos de Radio Granada (SER), elegió el trabajo de los medios durante la Transición: Ideal, Radio Popular y Radio Granada, a la que llegó en 1980. “Radio Granada hizo el ejercicio de apostar por una estructura informativa potentísima”, aseguró. Recordó el caso Almería, en el que tres jóvenes que iban a una comunión en 1981 y fueron confundidos con etarras por la Guardia Civil. “A mil kilómetros al Sur, Almería no tenía voz. Periodísticamente fue recogida por Granada a través de la SER”, relató.

Francisco Martín Morales
, dibujante y humorista gráfico en Ideal en aquella época, habló de la Transición como un periodo de “mayor libertad”. “El humor comprometido dejó de retratar la política como hasta entonces le habían dejado a cómo ahora podía hacerlo”, explica Martín Morales.

Recuerda que estuvo a punto de ir a la cárcel por una mancha tipográfica que aparecía en una bandera española de una de sus viñetas. El juez le inquirió que eso era una cruz, él le respondió que eso era la “cagada de una mosca”, lo cuál aumentó sus posibilidades de ingresar en prisión. Finalmente se libró porque su padre era militar.

-¿Cómo siendo su padre Guardia civil hace esos dibujos?- le dijo entonces el juez.

No le coartó esta experiencia para años más tarde (1977) dibujar su primera caricatura de Franco pasándole las banderillas a un Fraga torero que las clavaba sobre un pobre jornalero andaluz.

La prensa apostó por la democracia al igual que fue responsable de la Guerra, apunta Checa. Tras releer periódicos de la época observó que “había mucho odio y visceralidad”. “Si contribuimos a algo fue a moderar los ánimos, la democracia era ineludible y ventajosa”, explicó Checa, “lo que se hizo fue lo que en ese momento se podía hacer y valió la pena”.

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