Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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México, su juventud y su cambio de roles

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OPINIÓN / La juventud percibe a las bandas organizadas como su única salida, en un entorno que no les va a permitir tener otras aspiraciones

Y llego el día. La violencia se ha normalizado, lo que antes era motivo de horror hoy no es digno de despertar en nosotros ninguna emoción. Encuentran 10 cadáveres en narco fosa, ejecutan a 5 en Michoacán, lanzan granada en Acapulco, son el tipo de líneas que escuchamos o leemos. La expresión no se mueve, los sentidos no se alteran y es que este tipo de noticias son ya parte de nuestra cotidianidad y, por tanto, han dejado de atraer nuestra atención. Y así en nuestra imperturbable pasividad somos testigos del decaer de nuestro activo más valioso sin siquiera saberlo: nuestra juventud y niñez recorre senderos peligrosos y a poca gente parece importarle.

“Encuentran cadáveres en narco fosa”, “ejecutan a 5 en Michoacán” o “lanzan granada en Acapulco”, son los titulares diarios que han insensibilizado a la población

Hace 10 años nuestros pequeños jugaban a los policías y ladrones, todos querían ser el policía, todos querían ser el héroe, y es que después de todo, al final del día eran siempre los buenos los que se imponían. Hoy los papeles se han invertido; los niños y jóvenes ya no solo interpretan el papel de víctima, sus horizontes se han expandido también al de villano, existen actualmente casos documentados de individuos de menos de 24 años haciendo las veces de sicarios y arrebatando vidas como forma de ganarse la vida.

Resulta cómodo culpar a los padres de estos muchachos de la situación, “la culpa la tiene su familia, que no les presta atención”, es solo un ejemplo de las muchas frases que nos gusta decirnos para no enfrentar nuestra parte de responsabilidad. Pero la realidad es que parte de la culpa recae en cada uno de nosotros, pues hemos fallado como sociedad, hemos fallado al predicar con el ejemplo a nuestros jóvenes, hemos fallado al exigir resultados a nuestras autoridades, hemos fallado al ejercer nuestros derechos y obligaciones ciudadanas y hemos fallado al permitir que la violencia se normalice en nuestro territorio.

Resulta risible que en las escuelas de educación básica se enseñe a los infantes qué hacer en caso de balacera o enfrentamientos cerca de sus hogares. Este tipo de políticas reactivas son las que nos han llevado a vivir lo que hoy estamos viviendo. Hasta qué día se darán cuenta nuestros representantes políticos de que el verdadero problema de México no son los criminales actuales, sino la alarmante facilidad con la que suman aliados a sus filas, realidad innegable y provocada por las precarias circunstancias en las que millones de mexicanos viven, enfrentados a la frustración y a la desesperación y conscientes de que su realidad no parece tener un espacio en la agenda de los gobiernos. Así pues, hoy más que nunca conviene blindar a nuestra juventud y mostrarles el camino, pues serán ellos los encargados de conducir a nuestro México en un futuro no tan lejano.


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