Domingo 11 de diciembre de 2016,
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Miguel Delibes, el último Inocente llama a las puertas del Cielo

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Hoy, en un día cualquiera en un siglo cualquiera, España se viste de negro para despedir al último Inocente

Al salir de casa y escuchar el tremendo chaparrón que caía sobre el asfalto, un extraño escalofrío recorría mi médula de principio a fin. Eran las siete de la mañana y las gotas no cesaban en su empeño por amedrentarme. Yo ya tenía, para entonces, la extraña sensación de que no llovía por llover.

12 de Marzo de 2010, un día cualquiera en los anales de la historia
Al principio pensaba que iba a ser así, un viernes más en mi calendario, deseosa de que llegara ya el tan ansiado fin de semana.

Pero enciendo el televisor y encuentro a un periodista serio, con el semblante vacío y carente de expresión. Me pregunto a mí misma qué pasa, qué le ocurre, pero el presentador se encarga de solventar todas mis dudas de un solo plumazo.

Todavía no puedo creer que ya no esté aquella persona que vivió una Guerra Civil, una persona que luchó incansablemente por su sueño, por escribir

Miguel Delibes, insigne escritor vallisoletano, fallecía el día de hoy a las siete horas de la mañana, a la edad de 89 años, en su residencia natural y como consecuencia del cáncer de colon que se le diagnosticó en 1998, el cual le ganaba la batalla al último Inocente que suscitaba pasiones con sus obras.

Incredibilidad, esto no puede ser cierto
Como un jarro de agua fría sobre mi cabeza, así caía cada palabra que el corresponsal recitaba. Parpadeaba un tanto inconsciente mientras recapitulaba tanta información en tan pocos segundos.

Las manos de Delibes se habían cansado de criticar y de poner en orden tanto caos social. El alma de Miguel se había agotado de respirar. Y ahora, juntas, tomaban alas para emprender su último viaje. El que no nos podrá contar, como tan sólo él supo hacerlo, como nadie más habrá.

Y mientras tanto, todavía no puedo creer que ya no esté aquella persona que vivió una Guerra Civil, una persona que luchó incansablemente por su sueño, por escribir.

Aún no soy consciente de que ya no está aquel escritor tan reconocido en vida, aquel Príncipe de Asturias y Cervantes, aquel Premio Nadal y miembro de la RAE desde 1973. Ese Premio Nacional de la Narrativa, y también Fastenrath. Ese Doctor Honoris Causa (Valladolid, Madrid, Salamanca y Alemania), Premio Nacional de las Letras Españolas y Luka Brajnovic, o el mismo Premio Nacional de la Narrativa. Esa medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Aquel genio de las Letras.

Y yo todavía sigo sin creerlo.

Adiós Miguel, otro ángel más
Trato de convencerme de ello, intento creer que Dios quiere empezar a escribir su biografía y no ha encontrado a nadie mejor para su asesoramiento. Qué rabia. Nos ha quitado al ángel terrenal, al justiciero, al defensor de los derechos humanos, al corazón abatido de tanto latir.

Se ha llevado a Miguel, a sabiendas de que nunca habrá otro igual, a ese clásico en vida. Se ha llevado al último Inocente, al último Santo… bendito escritor.

Fotografía (CC): wikipedia


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