Martes 06 de diciembre de 2016,
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Miles de indignados vuelven a repetir en Madrid: “No a la reforma”

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La cabecera de la manifestación a su llegada hasta la valla policial del Congreso

“Ya no es Tejero, son Rajoy y Zapatero”, una de las consignas coreadas en la manifestación convocada por organizaciones de izquierdas y apoyada por el 15M

Difícil tarea periodística la de titular a estas alturas una manifestación como la vivida esta tarde entre Atocha y la madrileña plaza de Neptuno: a fuerza de salir a la calle para denunciar y pedir lo mismo, es fácil que uno al leer dicho titular dude en que día está. Por ejemplo, respecto a la manifestación de hace sólo cuatro días sólo cambia el tiempo (hoy la lluvia ladraba pero no llegó a morder) y el recorrido (hoy sólo hasta donde la policía permitía llegar en el entorno del Congreso de los diputados).

Bueno, y alguna música nueva como la de “Ya no es Tejero, son Rajoy y Zapatero”, resumiendo la denuncia básica que ha juntado esta tarde a unas 3.000 personas: que la reforma constitucional planteada por el Gobierno y asumida con entusiasmo por PSOE y PP es un “golpe de estado” encubierto para “instaurar” en la norma fundamental “una ideología: el neoliberalismo”.

También cambiaban hoy los convocantes. Esta vez el 15-M apoyaba la marcha pero en primera línea de convocatoria estaban otras organizaciones sociales, fundamentalmente partidos como PCPE y sindicatos alternativos al “bipartidismo sindical” -como se leyó en el manifiesto final- como Solidaridad Obrera y

El lema “hace falta una huelga general” fue uno de los más insistidos

el Sindicato Asambleario de Sanidad. Quizá por ese mismo cambio también había otra diferencia respecto a manifestaciones anteriores: abundaban las banderas republicanas (incluso desde el mismo camión de megafonía) y las rojas de hoz y martillo. También el lema “hace falta una huelga general” fue uno de los más insistidos.

Fuera como fuere, eran más los nexos comunes con las otras manifestaciones progresistas vividas en el país desde que el 15 de mayo cambiara todo: absoluta heterogeneidad de asistentes (con especial y progresivo aumento de manifestantes de avanzada edad, como se puede ver en algunas de las fotos que acompañan esta crónica), modos totalmente pacíficos en todo momento y perseverancia.

Nunca la España post-transición ha vivido un periodo tan largo de manifestaciones contínuas en las calles. En los últimos cuatro días van cuatro, sólo en Madrid. La última antes de hoy, ayer mismo, cuando centenares de personas protestaron en romería entre las sedes de PSOE (C/ Ferraz) y PP (C/ Gnénova). La penúltima, ante el Congreso el día que se votaba por primera vez el “reformazo”. Las siguientes, mañana mismo, cómo no: Democracia Real Ya convoca a protestar ante el Parlamento en el día en que se va a aprobar la reforma del artículo 135 de la Constitución Española para incluir un techo de déficit estructural. Luego irá al Senado y volverá al Congreso, donde se ratificará. Hoy, la Mesa del Congreso (lógicamente dominada por PP y PSOE) ha impedido siquiera que se debata en la Cámar la posibilidad de convocar un referéndum a propuesta de los partidos de izquierda minoritarios.

 

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

1 comentario

  1. Víctor J. 02/09/2011 en 11:28

    Gracias por mostrarnos lo que está sucediendo en las calles de Madrid, pues por lo que parece, a los medios de comunicación convencionales no parece interesarles demasiado hacer un minucioso seguimiento de estos hechos. Hace tan sólo unos meses, en las contínuas manifestaciones del Cairo, sí se nos mostraba todo lo que estaba sucediendo, pero claro, lo que sucede en nuestro propio país da la sensación de que no tenga apenas importancia.
    Hace tan sólo unas semanas estuve en Gambia, y allí un lugareño me dijo que aquello era una democracia al estilo africano, es decir, que cada cinco años se celebraban unas elecciones en las cuales siempre suele ganar el mismo. En nuestro país de momento todavía no sucede esto, pues los dos grandes partidos mayoritarios se van alternando, pero curiosamente lo siempre gana es esa política económica neoliberal que por lo visto ambos apoyan sin fisuras. Es decir, el neoliberalismo nunca pierde.
    Enhorabuena por la crónica, Pau, y sigue informándonos de todo.

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