Martes 06 de diciembre de 2016,
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Monstruo 2.0

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OPINIÓN / La segunda etapa de Florentino Pérez al frente del Real Madrid evoca los fantasmas de la primera

Aterrizó en el Real Madrid de la mano de Figo en el año 2000 como Mesías del nuevo siglo, ganando las elecciones a un Lorenzo Sanz que, a pesar de sus éxitos deportivos, se había granjeado la desconfianza de los socios con la imagen de Club mal gestionado.

A partir de este momento, Florentino Pérez fue moldeando su Madrid galáctico fichando a algunos de los mejores jugadores de la época, pasando desde el ya mencionado Figo, por Zidane, Ronaldo, Beckham hasta Robinho, dotando a la Entidad de su tan ansiada universalidad. Mientras esto se producía, al final de la temporada 2003 el Presidente decide no renovar a Vicente del Bosque, único entrenador que ganó títulos en su primer ciclo. Desde entonces, unas nuevas elecciones en 2004 ganadas con aplastante mayoría, y una omnipresencia casi cegadora que crecían paralelamente a un monstruo que asomaba la cabeza.

Cinco entrenadores en tres años, junto a otros tres directores deportivos fueron caldo de cultivo para alimentar al monstruo galáctico, que estuvo a punto de tragarle

Cinco entrenadores en tres años, junto a otros tres directores deportivos fueron caldo de cultivo para alimentar al monstruo galáctico, que como el Leviatán de Hobbes estuvo a punto de tragarle, si no hubiese sido porque en febrero de 2006 Florentino Pérez, conocedor de lo que se aproximaba, decidiese abandonar el barco antes de que terminase zozobrando al final de la temporada encadenando una racha sin títulos hasta entonces desconocida en el Bernabéu.

Más de tres años después, en 2009, y cual Ave Fénix, Florentino regresa a la Presidencia, tras el escándalo en la asamblea y posterior dimisión de Calderón. Ese verano no fueron necesarios ni los comicios ni las campañas electorales; el apoyo mediático a Pérez y la amnesia generalizada del penoso final de su primera etapa, fueron suficientes para no tener rival e izarse nuevamente al mandato presidencial.

Como intento de reconocimiento a sus errores pasados coloca a Jorge Valdano por segunda vez bajo su mandato, del que ya prescindió tras los tiempos de Queiroz, al timón del nuevo barco. Valdano, hombre de Club y conocedor real de los valores que representa el Madrid, propone a Manuel Pellegrini como entrenador del primer equipo.

El chileno llega al banquillo con una plantilla totalmente renovada a instancias del Presidente y a la cual debía conjuntar, a pesar de que el Real Madrid disponía de un plantel que había ganado dos ligas en los últimos tres años.

Tras el famoso ‘Alcorconazo’, Florentino comienza a sembrar dudas sobre el míster, que fueron ‘in crecendo’ sin que se produjese ningún desmentido de los rumores que finalmente se confirmarían al término de la temporada.

Así ocurriría también con Raúl, insignia del Club, y segundo capitán que hacía las maletas bajo un mandato suyo. A falta de su último año de contrato y su más que probable retirada en el Real Madrid, deberá despedirse del fútbol en el exilio.

Mourinho no engaña ni ha engañado a nadie sobre quién y cómo es, tampoco a Florentino, que sabía a quién contrataba

Esta vez desde la sombra, la omnipresencia del Florentino Pérez se hacía de nuevo latente, y en el verano de 2010, como apuesta personal, anuncia el fichaje de José Mourinho como entrenador.

Cualquier aficionado mínimamente conocedor del mundo futbolístico sabe que Mourinho es uno de los grandes entrenadores del fútbol mundial; pero, a su vez, representa lo contrario a los valores que tanto promulga el Club y su Presidente. Mourinho ha sido polémico en todos sus clubes y conocido por ello allí donde ha entrenado; tanto en el Chelsea como en el Inter ya culpaba a los árbitros y encontraba escusas a cualquier mal, e igualmente se erigió como la única autoridad en todos los ámbitos. En definitiva, Mourinho no engaña ni ha engañado a nadie sobre quién y cómo es, tampoco a Florentino, que sabía a quién contrataba.

Después de poco más de dos años como Presidente, el segundo monstruo sigue madurando (o despertando, porque quizá nunca murió). Paralelamente la imagen del Real Madrid se deteriora irreversiblemente a pasos de gigante, generando una animadversión no recordada, con sus jugadores cada vez más tensos y desquiciados en el campo, con Mourinho como secuestrador consentido por el Club, y con Valdano desgastado como cabeza visible y destituido por segunda vez.

Y todo ello para ganar una Copa del Rey en sus últimos cinco años como Presidente.

La pregunta es: ¿verdaderamente merece la pena lo que está sucediendo en el Real Madrid? No olvidemos que el fútbol es fútbol, que sin títulos no hay gloria, y sin gloria el éxito económico, que parece ser el gran valedor del Presidente, también desaparecerá al igual que lo está haciendo la imagen del Club. El Real Madrid ha ganado títulos con distintos presidentes y con muchos entrenadores, y nadie es imprescindible.

Aunque según las últimas noticias parece que no hay de qué preocuparse porque llega un nuevo galáctico, Neymar. Sesenta millones por un jugador directo del Brasileirao y sin haber jugado un solo partido en Europa. Sin duda, seguirá contribuyendo a ‘españolizar’ el equipo.


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