Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Narcís Serra, el día después

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¿Puede haber un día sin poder en un individuo semejante? Lo creo imposible. Él a sí mismo se convirtió en poder utilizando fórmulas de puro gansterismo

Barcelona. No voy a extenderme en cómo se financió su partido o partida en la Barcelona de los 80, antes de aferrarse a los presupuestos municipales, provinciales o nacionales, ¡extorsión y chantajes! Y una vez en Madrid, coser y cantar hasta que de todopoderoso vicepresidente tiene que cesar por espiar al Rey y a cualquiera que pretendiera doblegar.

Maniobró para hacerse con la presidencia de La Caixa, cuando cesa Samarach. El cargo más apetecido y poderoso de Cataluña. Un bocado que se le resistió

Vuelve a Barcelona de secretario general del PSC y en 2000 le cede el cargo a Josep Montilla. Su hombre le respondió bien, ¡a él en particular!, pero fatal para Cataluña. Maniobró para hacerse con la presidencia de La Caixa, cuando cesa Samarach. El cargo más apetecido y poderoso de Cataluña. Un bocado que se le resistió, y obtuvo la Caixa de Cataluña, más las consejerías de Gas, Aguas y Telefónica, y algunos carguillos de relleno entre de tono social y sobresueldos, que en él deberían definirse de rapiña y no simples dietas.

Su poder aún se manifestará en 2008 cuando estalla la crisis. Zapatero le nombra presidente de un triunvirato de salvadores de las cajas de ahorro socialistas. Un cargo del que no se sabe nada más que el nombramiento. Se descubriría que al primero que se debería rescatar era a él, y se diluyó el comité creado. Sin embargo, aunque su declive ya es evidente cuando se negocian las fusiones que acabarán en CatalunyaCaixa, Montilla (que le debe el cargo, según Serra Ramoneda) anuncia que cuenta con él en ese futuro gobierno de la Generalitat que por suerte para mí jamás existirá. Tampoco es de mi agrado el triunfo de Pujol, yo hubiera deseado otro pastel de partidos, por aquello de que entre las puñaladas traperas levantaran alfombras.

Que de los de Pujol, incluido a Mas, debe tener archivado la intemerata, no me cabe duda: aquellos tiempos de la ‘gobernabilidad’ en el Madrid de los 90, fueron tan rocambolescos en el ‘hoy por mí, mañana por ti’, o ‘tú me arreglas este fiasco y yo te arreglo el de más allá’, el ‘no le echemos más tierra a este muerto’ (refiriéndome sin paliativos a muertos de verdad) que Pujol, cloaquero de estirpe, retiró el apoyo parlamentario y se convocaron elecciones, 1996. Otro acierto, ganaría Aznar sin mayoría absoluta, y más ‘gobernabilidad’ a favor del gran Pujol.

Y Serra de nuevo en Barcelona a continuar con las recalificaciones de su feudo, la ‘costa barcelonesa’; su antiguo Plan Rivera, trazado con Durán Farell y su compañero de despacho Roca Junyent. Y entre él, Pascual Maragall y Jordi Pujol, sin olvidar el ‘capo supremo’ Samaranch, presidente de La Caixa, recalificaron desde Ciudad Olímpica a Diagonal Mar-Fórum, ¡otra recua de pelotazos!

Los Pujol, o Mas, el heredero, no creo que achuchen a Serra, aunque conociéndole bien le tendrán tenso. Que los socialistas no se estarán ni quietos ni callados ante su estrepitosa derrota, va a misa

Y tras las recalificaciones entra en el pastel como banquero. Presidente ejecutivo de Caixa Cataluña, la de la Diputación. En plena burbuja se ufana en asociarse con el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (el primer gran negocio socialista extorsionando al Javier De la Rosa de los 80), PROCAM (su inmobiliaria pagará comisiones en negro, caso Pretoria) y construirá con ESPAI y otras muchas. Créditos ilimitados sin control… y la última, Ciutat Badía, centenares de pisos VPO franquistas (chabolas verticales) hipotecados por 180.000 o 200.000 euros.

La lista de desaguisados o estafas es inmensa, cada uno de los casi 2.000 despedidos, indemnizados o jubilados de las inmobiliarias del llamado Grupo Caixa Cataluña a su exclusivo mando, o de la ahora CatalunyaCaixa, podría contar alguna, y de hecho ya lo hacen ‘con miedo’.

Por ejemplo, esta carta que publicándola debería acarrearme una denuncia, rebajada por mí tachando algún nombre:

“Apreciado Rafael,

Son muchos los que piensan que Narcís Serra ha dejado de ser banquero a raíz de su cese como Presidente de la nueva Caixa Catalunya, pero no creo que un pulpo de estas características deje de seguir controlando los resquicios del poder financiero. Hay muchas formas de tener control, directa o indirectamente y creo que éste es el caso.

Como supongo que Ud. sabe, por ser persona bien informada, su pareja de toda la vida, XXXXXXXXXX, conocido como el hijo del frutero de Sant Gervasio, a quien Serra puso un pisito cuando se lo llevó a Madrid de Secretario General de Coordinación y Servicios de la Presidencia, muy próximo a la Casa Real, desde la caída de su amo pasó a ostentar la Secretaría General de la F…”.

Los Pujol, o Mas, el heredero, no creo que achuchen a Serra, aunque conociéndole bien le tendrán tenso. Que los socialistas no se estarán ni quietos ni callados ante su estrepitosa derrota, va a misa, ¡menudos tipejos!, máxime pensando en que pueden perder el Ayuntamiento de Barcelona, ¡treinta y un año de porquería y ganancias!

Pero ahora, repito, en Barcelona, además del eterno poder de La Caixa, no solo flota el de Pujol y Serra. Han creado un monstruo, la ‘Gran Burbuja Inmobiliaria’, y esta entelequia, la mayor de las crisis financieras sufridas en Cataluña, pasa factura condicionando y alterando (demostrado con las elecciones) todo poder.


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