Martes 06 de diciembre de 2016,
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Ni Grecia ni Francia moverán la gran corrupción española

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Únicamente la crisis la detiene

Barcelona. Ni Grecia, Francia, o la primavera u otoño en Egipto, variarán un ápice la gran corrupción española. Únicamente la crisis la detiene: un terreno de rústico a urbano ya no levanta dinero y macroganancias. Pero arañando en su propia inercia, los viajes, los enchufes, los fondos europeos, las subvenciones, las ‘preferentes’ y recapitalizaciones, se resisten… y los cientos de miles de políticos a cargo del Estado consiguen que cuánto más se recorta, más se deba recortar porque el déficit se ensancha por la disminución de ingresos.

Los cientos de miles de políticos a cargo del Estado consiguen que cuánto más se recorta, más se deba recortar porque el déficit se ensancha por la disminución de ingresos

La cáustica portada de voto en blanco, ‘La corrupción española no es un accidente sino una conspiración‘, revuelta con las razones de Carlos Dívar para no dimitir hasta el jueves, me suenan a parte del mismo terrible sainete. Tan corrupto es que no dimita como que alegue, ¡y la prensa lo coree!, que quiere la foto con el Rey. Por suerte se muere un Príncipe y el barullo se complica, ¡el Rey no quiere esa foto!

El argumento es tan infantil que presumo el clásico pasteleo en el CGPJ. Para que el pequeño ‘accidente’, que ni siquiera es ilegal por su ‘autonomía presupuestaria’ (o sea, el presidente no tiene porqué justificar exhaustivamente sus viajes) no se convierta en corrupta ‘conspiración’, se pide unos días de prórroga y se cuadran los conceptos. Seis dias son más que suficientes para que la flor y nata de los letrados españoles entierren bajo una pirámide de palabras sus corruptas luchas por el poder.

No es que estemos en un país de locos, es que la corrupción no es un ‘accidente’, marca el camino, domina la vida diaria del país, reconduce incluso a los ‘decentes’, les obliga y absorbe.

Ayer las pancartas contra Eurovegas en la Plaza San Jaime, intentando detener la solución ‘juego, prostitución y drogas’, que puede sea la única inversión posible y rentable para Cataluña, coronando su capitanía europea de las drogas y prostitución, demuestra la ya insustituible corrupción. Si somos un país de puteros, burlangas y drogatas, hagámoslo con mayúsculas, copiemos Las Vegas, Macao o Singapur, perfeccionando si cabe el blanqueo de dinero.

El ambiente es tan perverso que Rafael Ribó, ¡el Defensor del Pueblo catalán!, o Narcís Serra, ¡el autor de la mayor quiebra bancaria catalana!, toman cámaras y prensa deteniendo la crítica, ¡y la detienen! Los viajes de Ribó son otra nimiedad, también camuflada y revestida de legalidad, por lo tanto sin dimisión, pero lo de Narcís Serra y CatalunyaCaixa significan la perversidad institucional, la ruina de Catalunya.

No es que estemos en un país de locos, es que la corrupción no es un ‘accidente’, marca el camino, domina la vida diaria del país, reconduce incluso a los ‘decentes’, les obliga y absorbe

Que 50 ex políticos de renombre tengan altos cargos en empresas que cotizan en el IBEX-35, o que la policía destape la ‘ceba’ financiera de Convergencia, como hoy publica El Triangle, no mueve un ápice la ya degenerada vida político-social, pero intentando una broma… encarece los recibos del agua, gas, electricidad o alquiler, que además diga lo que diga Rajoy en un plisplás se incrementarán con el IVA.

Ribó, Narcís, Rato, Dívar, Griñán, Chaves, Mas o Durán… despreciando o amenazantes se encaran al tendido.

Los griegos continuarán en el euro, o eso parece, nosotros también, pero diría que el euro no cuadra con la masiva corrupción, y ni que a los alemanes les encante la continuidad, y la suma euro-corrupción provoca tanto paro y miseria… que el futuro se muestra más oscuro a cada día que pasa.


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