Sábado 10 de diciembre de 2016,
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No sólo se juzga a Garzón, sino a una forma de ver el mundo

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Homenaje a los represaliados por el franquismo en la provincia de Castellón

Homenaje a los represaliados por el franquismo en la provincia de Castellón

La justicia española continua politizada, mientras en el exterior miran con estupor como se juzga a quien lucho contra terrorismo y corrupción

Ahora que el juicio a Baltasar Garzón toma de nuevo actualidad, sería conveniente echar una mirada atrás para empezar a pensar en todo lo sucedido a este respecto.

Es posible que muchas cosas cambien y evolucionen, pero por lo visto la hipocresía de algunos jamás cambiará, así como tampoco su constante manipulación.

La verdad es que este es uno de esos artículos que me duele en el alma escribir, y no es porque por desgracia no haya tenido que relatar, a mi entender, otro tipo de injusticias mucho mayores que ésta, sino porque de alguna forma se está retrocediendo en ese anhelo que muchos tenemos por conseguir un mundo diferente, un mundo en el que los crímenes y atentados contra la dignidad humana dejen de formar parte de lo cotidiano a través del sentido común y, por supuesto, a través de la justicia universal, esa que es de todos aún a pesar de unos cuantos.

Se está retrocediendo en ese anhelo que muchos tenemos por conseguir un mundo diferente, en el que los crímenes y atentados contra la dignidad humana dejen de formar parte de lo cotidiano

Ha pasado ya bastante tiempo desde que este tema salió a la palestra, pero supongo que todavía hay muchísima gente interesada en que jueces que han combatido con todas sus fuerzas contra la sinrazón y la impunidad, paguen ‘sus pecados’ por tal osadía. Por lo tanto, y al margen de si judicialmente el juez Garzón es culpable o no de lo que se le acusa, de lo que no me cabe la menor duda es que algunos han pretendido que no sólo se le juzgue a él, sino a todo lo que su figura representa. Así pues, y repito, aunque me duela en el alma, a continuación les detallo este artículo que escribí y se publicó cuando todo este tema empezó a tomar cuerpo, ya que por lo visto, nada o poco ha cambiado desde entonces. El artículo llevaba por título ‘Añoranzas del pasado’.

Añoranzas del pasado

Aunque parezca increíble después de haber transcurrido tantos años de democracia, por lo que parece todavía existe una gran parte de la sociedad española que celebra que una determinada persona, la cual ha hecho bandera en sus años de profesión de defender la lógica frente a la sinrazón, sea castigada de una forma injusta y sin sentido, al menos para muchos. Sí, estoy hablando del juez Baltasar Garzón, que al margen de que a nivel personal pueda parecer en ocasiones algo arrogante por dar la sensación de buscar protagonismo, lo cierto es que ha sido de los pocos jueces que ha demostrado a nivel internacional que la justicia no entiende de clases sociales o intereses macroeconómicos al intentar combatir con todas sus fuerzas el terrorismo, la corrupción, o regímenes dictatoriales como el de Pinochet.

Sus actuaciones, evidentemente, han topado con el rechazo de muchos poderosos hasta que finalmente, y como se preveía, han conseguido al menos por el momento acabar en cierto modo con él. Y los que a la postre pueden acabar precisamente con él son otros jueces que, quizá atendiendo a razones políticas, lo van a juzgar, paradójicamente, por querer esclarecer unos hechos sucedidos en nuestra historia más negra y sombría. Sí, en aquellos desgarradores años en donde precisamente la justicia (la de verdad) estaba secuestrada por el poder dictatorial del general Franco.

Muchas de las personas que se congratulan de esa decisión todavía no han condenado la dictadura fascista

Y ahora se le quiere juzgar aludiendo que se excedió en su empeño por investigar actos de aquella época, algo que de ser cierto, lo lógico al menos para muchos ciudadanos es que se le apartara del caso pero no de ejercer la labor judicial (por cierto, muchas de las personas que se congratulan de esa decisión todavía no han condenado la dictadura fascista, y no vale la excusa de que no hay que remover el pasado, pues por ejemplo en Alemania sí condenaron en su momento el nazismo para que aquel mal sueño no se volviera a repetir).

Pero lo curioso del caso es que además también son muchos los que se quejan del apoyo popular que ha recibido Garzón, alegando que la justicia no se ha de criticar. Sí, eso alegan algunos, pero… ¿es que después de más de 30 años de democracia los ciudadanos no se han ganado el derecho a criticar libremente las decisiones que pueden afectar al conjunto de la sociedad, y por lo tanto, a sus vidas? ¿Es que nos quieren hacer creer que la justicia es infalible, y sobre todo mostrándonos continuamente los informativos que hay unos jueces conservadores y otros progresistas elegidos políticamente? Y si muchas decisiones judiciales dependen de la interpretación personal del juez en cuestión, ¿quieren hacernos creer que esa persona es infalible y está por encima del bien y del mal? Es la eterna pregunta, ¿quién vigila al vigilante?.

No, miren, la ciudadanía, a nivel general, puede actuar en ocasiones debido a su desidia de una forma estúpida, pero deberían saber, aunque a ciertos ‘eminentes cerebros’ les cueste asimilarlo, que los ciudadanos de a pie aún conservamos el suficiente intelecto para discernir moralmente lo que está bien o mal. Posiblemente no entendamos de leyes a nivel judicial, pero sí a nivel moral, y ya sólo nos falta oír que se han de aceptar las decisiones judiciales sin ni siquiera ponerlas en duda. ¿Es que nos van a juzgar ahora a todos aquellos que mostramos nuestro pesar con determinadas actuaciones judiciales?

De todas formas, y por suerte, también hay que decir que todavía son muchos los jueces que no actúan de la misma forma, aunque no obstante, creo que hemos llegado en este país a una situación límite, pues en lugar de intentar esclarecer e investigar a los responsables que han creado esta descomunal crisis financiera que estamos sufriendo la ciudadanía, indagando y aboliendo, por ejemplo, los paraísos fiscales, ahora resulta que al parecer el objetivo número uno de la justicia es juzgar a alguien que ha combatido la tiranía y la sinrazón. Hace un tiempo les indiqué en uno de mis artículos que el gran poder no sólo no ha tenido que dar grandes explicaciones por lo acontecido en esta crisis financiera, sino que además, al ver que nadie les ha exigido verdaderas responsabilidades se han dado cuenta de que, por lo que parece, tienen el camino libre para seguir actuando como les venga en gana.

¿Nos quieren hacer creer que la justicia es infalible, cuando nos muestran continuamente los informativos que hay unos jueces conservadores y otros progresistas elegidos políticamente?

Así pues, y viendo la perplejidad con la que se ve este asunto de Garzón en países como Inglaterra, Francia, Estados Unidos u otros muchos en donde destacan precisamente su labor contra el terrorismo y la corrupción, así como también sus esfuerzos en defensa de los derechos humanos, aquí en nuestro país nos estamos ganando, por desgracia, convertirnos de nuevo en aquel país de charanga y pandereta que tanto criticó nuestro admirado Antonio Machado (víctima también del franquismo).

¡Ah!, y esperemos que alguien reaccione a tiempo, porque de lo contrario habrá que sacar de nuevo para salir a la calle la taleguilla de torero, el traje de faralaes y el crucifijo colgado del cuello, puesto que por lo que parece, son muchos más de los que nos imaginamos los que todavía conservan ciertas añoranzas del pasado.

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Bien, pues como ya sabrán ustedes, a día de hoy la justicia en general y la equidad siguen igual de estancadas que cuando escribí este artículo, ya que todavía no se ha juzgado ni a los responsables de esta gran crisis ni se han tomado medidas para desmantelar esos paraísos fiscales a los que antes me refería y, por desgracia, ni tan siquiera los grandes dirigentes se han puesto manos a la obra para intentar hacer una mejor redistribución de la riqueza en una situación tan precaria como la que está viviendo la ciudadanía en general (la diferencia entre ricos y pobres en lugar de disminuir, cada vez es más grande).

Sin embargo, y como la historia nos demuestra en innumerables ocasiones, vuelve a ser el pueblo llano el que sigue pagando los desmanes de los más poderosos con constantes recortes en los servicios públicos y, además, a nivel de la justicia internacional aún no se ha adoptado ningún tipo de medida para juzgar, sin excepción alguna, a todos aquellos que durante estas últimas décadas han cometido probablemente crímenes contra la humanidad, pues tan sólo son sus ‘no amigos de ahora’ los que de vez en cuando, y supongo que para salvar las apariencias, pasan por el Tribunal de La Haya.

Víctor J. Maicas es escritor

Editado por la Redacción:
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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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