Sábado 01 de octubre de 2016,
Bottup.com

No te rindas

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (1 votos, media: 4,00 de 10)

Hoy esperaba la noticia de que un menor pasaría de curso pese a su TDAH, un padre recibiría una indemnización por su larga y delicada baja laboral y una madre y esposa me llamaría para contármelo

Hoy esperaba las noticias de un chaval que se juega, en un trozo de papel, pasar a un nuevo curso y seguir remando con la ayuda de un verdadero enseñante que se propuso por todos los medios, aunque a contracorriente, ayudarlo a llegar a buen puerto. Si finalmente sucumbe a las inhabilidades que le generan su TDAH es posible que pierda su billete de tren con destino a un mundo de posibilidades y, con ello,  seguramente tirar definitivamente la toalla de su futuro incierto, complicado y enmarañado.

Las esperanzas fueron rotas, silenciadas, ahogadas y tumbadas a la fuerza, pues una vez más la maldita crisis económica ni siquiera respetó al mucho ardor y ganas de esa madre

Hoy esperaba además que una lesión de un padre fuera respetada y se le aportase la correspondiente aportación económica por causa de una larga y delicada baja laboral, pero parece ser la empresa endeudada, incluso con la Seguridad Social, es insolvente y seguramente la importante cantidad económica que se le adeuda difícilmente será cobrada, a pesar de los muchos años que ese padre ha cotizado y pagado a tantos políticos que manejan los recursos del Estado con impuestos no consultados y con el que se ha despilfarrado el sudor de este trabajador y el de muchos otros en erigir nefastas políticas de empresa; engordar a la maloliente y cínica banca, a base de políticas fiscales de cantos de sirenas hacia sus clientes y secundar finalmente un cierre del grifo de necesidades básicas como son el puesto de trabajo, la vivienda e incluso la despensa.

Hoy esperaba finalmente que una amiga, madre de ese niño perdido y esposa de ese buen hombre sencillo e inocente me llamase para contarme que todo iba bien y que seguramente David promocionará al curso que viene, con la tremenda sensación de que será apoyado por esa especie de maestros en extinción que, lejos de cambiar el chip tras su jornada lectiva, ha sido y es capaz de gastar su tiempo con ese chico y esa madre que sufre en silencio y bastante desolada, la marginalidad de quien no se siente comprendida; ni siquiera aún por buena parte de la familia, que es incapaz de conocer y entender la cruda realidad que es y representa el TDAH de su hijo.

Hoy, como digo, esperaba muchas cosas, básicamente cosas ganadas con el esfuerzo y tesón de esa madre coraje esencialmente; cosas que no son costosas, enrevesadas, ni utópicas. Cosas del día a día pero que nos pueden hacer merecedores de disfrutar de una buena jornada y, con ello, sentirnos plenos y llenos de vida; pues aunque el valor intrínseco no es alto, el valor humano y consustancial es elevadísimo.

Al final de la jornada leí su mensaje en forma de e-mail. Las esperanzas fueron rotas, silenciadas, ahogadas y tumbadas a la fuerza, pues una vez más la maldita crisis económica ni siquiera respetó al mucho ardor y ganas que esa madre ponía en su día a día en un trabajo hallado hace un año y por el que regalaba sonrisas a diestro y siniestro, ayudaba con mucho esmero a sus compañeras de trabajo y, sobre todo, ofrecía mucho amor a gente cansada, enferma y desgastada por los muchos años de galopar en esta España nuestra y que, finalmente, por unas circunstancias u otras, cayeron en la granjerización del rebaño viejo y cansado de una residencia cualquiera.

Esperaba las noticias de un chaval que se juega, en un trozo de papel, pasar a un nuevo curso y seguir remando con la ayuda de un verdadero enseñante

El simple detalle de llevar un año en su puesto; un puesto de trabajo llevado con mucha honra, sacrificio, esfuerzo y tesón, le ha obligado a que el Dios inmisericorde empresarial, asustado por esta tormenta ya casi infinita en su devastación económico-social y ética, haya conseguido que se le rescinda el contrato; y con él ninguna aportación económica en un núcleo familiar que, como tantos otros, además de intentar llenar la despensa, tiene que hacer frente al tan temido pago de la hipoteca, de un bien tan necesario y fundamental como es la vivienda.

Demasiadas esperanzas rotas en un único día. No hubo llamada, por tanto, sólo mucho dolor, lágrimas, desasosiego e impotencia, en unas escasas líneas cual telegrama necrológico.

Espero, amiga, que esa tormenta oscura y pesada se aleje pronto y deje tras de sí un arcoiris de esperanza, prudencia y cierto sosiego en el que contemplar, como poco, parte de esos colores intensos que conlleva esa luminosidad, para que la esperanza, el ánimo y cierta paz renazcan en tu dolorida alma y así no decaigas, ni te sientas hundida, ni mucho menos te rindas, compañera; no te rindas jamás amiga del alma.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

(Benedetti)


Subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Participa con tu comentario