Viernes 09 de diciembre de 2016,
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‘Noestapacus’ o el mito inverso de Frankenstein

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OPINIÓN / El conflicto abierto entre la Cadena Ser y Paco González ha abierto un boquete en el dial de nuestras radios y en el corazón de millones de oyentes. De la noche a la mañana se ha abierto una historia de buenos y malos, que remiten a arquetipos del cine y la literatura

La salida de Paco González de Carrusel Deportivo ha marcado un antes y un después en la Cadena SER y en la historia de la radiodifusión española. Aunque el epicentro se haya localizado en la Gran Vía madrileña, el impacto del seísmo ha podido sentirse a lo largo y ancho del dial, y ha obligado a los grandes ‘lobbies’ de la comunicación nacional a convocar reuniones de urgencia para tratar el asunto.

Hemos asistido a una lucha de poder y su escenificación se ha hecho pública ahora a pesar de llevar bastante tiempo fraguándose entre bambalinas

Poco sabemos sobre el origen, desarrollo y desencadenante de este conflicto. Al principio se manejaron muchos rumores que dejaron trás de sí unos pocos desmentidos, y después de tres semanas de ‘dimes y diretes’ apenas nos quedan un par de certezas muy generales: que hemos asistido a una lucha de poder, y que su escenificación se ha hecho pública ahora a pesar de llevar bastante tiempo fraguándose entre bambalinas.

Las dos partes han jugado sus bazas como se esperaba de ellos. Mientras la Cadena SER publicaba una nota oficial de diez puntos intentando atajar académicamente todos los flecos posibles del asunto, Paco González prefirió atender la parte emotiva de su situación dirigiendo un par de cartas en Facebook a sus ex-compañeros y a todos cuantos le habían brindado su apoyo. De las razones de cada uno poco nos ha quedado, como si ambas partes se guardaran lo mejor de sus porqués para dispararlos delante de un juez.

Si el partido terminara como está, Paco Gónzalez se alzaría con una victoria humillante. Y es que desde que se conociera la suspensión de empleo y sueldo impuesta al asturiano, la vera de Paco González no ha dejado de recibir apoyos incondicionales, dejando en evidencia la atronadora soledad de la Cadena SER. A pesar de la falta de información, a pesar de no conocer ninguna de las versiones de los implicados, las adhesiones a la causa del periodista saltaron como un resorte en miles de oyentes.

Tanta gente echándose a las calles de Facebook y Twitter, enfervorizadas, blandiendo sus antochas y pidiendo la cabeza del monstruo, me hicieron recordar esos mismos fotogramas en la cinta de James Whale, Frankenstein. Y quise entonces comenzar a interpretar este conflicto laboral como si estuviera leyendo la obra de Mary Shelley. La Cadena SER aparecía claramente como el gran creador, Víctor Frankenstein, y Paco González como la criatura creada, el monstruo (citando al propio González en una de sus cartas a los oyentes: “Soy de su cantera (la SER) y aquí me he hecho periodista y persona”). Ya tenía los personajes principales, y la historia se iba hilvanando muy al modo de la novela gótica, pero había algo que no cuadraba. El conflicto entre la SER y Paco González era más bien el mito inverso de Frankenstein. Si en la obra de la escritora inglesa era la criatura la perseguida y segregada, en el conflicto que nos ocupa el acosado, el aislado, era el genio creador. Las palabras del propio González pidiendo mesura a sus acólitos llegaban tarde (“Por favor, os lo pido si hace falta de rodillas, no bombardeéis a los anunciantes de Carrusel o de la SER”).

Si el partido terminara como está, Paco González se alzaría con una victoria humillante (…) la vera de Paco no ha dejado de recibir apoyos incondicionales

Paco González aparece a los ojos de sus oyentes como Prometeo, el Titán amigo de los hombres que se enfrenta a los dioses y consigue engañarlos. A la Cadena SER se le tenía muchas ganas. Había una legión de hombres y demonios que estaban esperando una oportunidad así. Y cuando ha llegado se han empleado con saña. En un momento de seria crisis económica como la actual, el ataque a los anunciantes de la SER era el descabello soñado por sus enemigos. Según algunas estimaciones, la Cadena SER ingresaba sólo con Carrusel Deportivo el 30% de toda su publicidad.

Al carro de Paco González se han sumado cientos de votantes del Partido Popular que vomitaban en sus comentarios el rencor que sentían hacia Paco por sus palabras durante el 13M; el apoyo a González lo hacían con la pinza en la nariz, pero lograban apuñalar a la cadena que denunció hasta el final las mentiras y las manipulaciones del Gobierno de Aznar durante el 11, el 12 y el 13 de marzo.

El Paco-Prometeo les entregó a los hombres el fuego sustraído a los dioses: el Carrusel Deportivo, la narración de la batalla que se libraba cada fin de semana. Pero Paco González no sólo es un Titán astuto y temerario; es un Titán con capacidades sobrenaturales, es una criatura bendecida por un don: es ‘Nostrapacus’; aquel que es capaz de provocar en el futuro los acontecimientos inversos a sus predicciones. Otra vez la inversión.

Por su parte, la SER aparece como el verdadero monstruo de la historia. Como le pasaba a la criatura de Mary Shelley, su monstruosidad se ve acentuada por su falta de nombre propio. La SER es, todo lo más, un acrónimo: lo máximo a lo que pueden aspirar los autómatas de metal como C3PO o R2D2. La SER por no ser, no es ni orgánica.

Al carro de Paco González se han sumado cientos de votantes del Partido Popular que vomitaban en sus comentarios el rencor que sentían hacia Paco por sus palabras durante el 13M

Ambos se enfrentan ahora a un futuro incierto. Siguiendo la inversión del hilo de Shelley, Paco González trascendería su condición de criatura creada y se convertirá en genio creador. El aprendiz de brujo que era Víctor Frankenstein lo será muy pronto Paco González. Como el flautista de Hamelín, tendrá que afinar bien su flauta para llevarse del castillo de la SER a todo su equipo de trabajo y a una gran parte de los oyentes que la SER tenía con Carrusel Deportivo. Fausto, Adán o Prometeo encarnan a ese arquetipo de genio transgresor que se debate entre su fe y la razón, entre el “honrarás a tu padre y a tu madre” y la enmancipación ganada con la madurez y los conocimientos adquiridos a lo largo de los años.

Si es verdad que Paco González negoció el verano pasado con la COPE su fichaje por la cadena de los obispos, este verano será el último que ande buscando pareja. El monstruo tendrá por fin su ansiada ‘monstrua’, la Eva que soliviantó el ánimo de su creador.

En el Frankenstein de Mary Shelley, el científico acaba sus días en el ártico, extenuado y rendido. Y sin su creador vivo, la criatura ya no encuentra más sentido para seguir viviendo y promete inmolarse en una pira. Si el desencuentro entre la SER y Paco González sigue los mismos derroteros, habríamos asistido a lo mejor de cada uno de ellos en la temporada que finalizó el 16 de mayo pasado. Y si seguimos la inversión de la historia, Carrusel Deportivo desaparecerá como tal víctima de lo considerado por muchos como un auténtico suicidio. Lhttp://www.bottup.com/administrator/index.php?option=com_content&sectionid=-1&task=edit&cid[]=6016a carrera de Paco González no tendría un final más halagüeño, y a su carrera le esperaría un final triste y miserable en una cadena dejada de la mano de Dios.

Los oyentes de Carrusel esperamos, sin embargo, un happy ending. Un final con una esperadísima reconciliación, con el “hola, hola” de Pepe Domingo Castaño y el “Bienvenidos al comienzo de la liga BBVA 2010-2011” de Paquito González. Brindo por eso.

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