Domingo 25 de septiembre de 2016,
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Nuestra Guerra Civil española fue el fracaso de la política

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OPINIÓN / La ‘memoria histórica’ es un acto individual, propio de cada persona en relación con hechos acaecidos en nuestra pasada Guerra Civil

Se puede decir, y lo digo con la mano colocada encima de mi corazón, que la ‘memoria histórica’ es un acto individual, propio de cada persona en relación con hechos acaecidos en nuestra pasada Guerra Civil (1936- 1939).

Según versiones de distintos historiadores, cuando las tropas del general Franco avanzan sobre Madrid (7 de noviembre de 1936), cometieron con frialdad miles de asesinatos durante su avance.

Las gentes del bando republicano tuvieron bastante con conservar su dignidad personal –los que no habían cometido delitos de sangre–, y la valentía para defender sus ideales: esto es innegable. Cuando fueron ejecutadas sobre 2.000 personas en Paracuellos del Jarama (fue una gran vergüenza, humana y política, para la II República Española, y que tuvo amplias repercusiones a nivel internacional) y también por la vía rápida… sin juicios previos, Santiago Carrillo, afiliado al PCE por aquel entonces, ejercía la conserjería de Orden Público. En el acta de ejecución quedó reflejado el cenetista Amor Nuño, mas Santiago Carrillo, no(?).

Pero, pensando fríamente y con cordura, hemos de reconocer que la historia es fruto de la colectividad

Triste es reconocer que a España se la identificaba durante esa época con la palabra ‘sangre’. Y esto ocurrió cuando los del otro bando, los franquistas o fascistas, se pueden nombrar también así, sufrieron los mismos actos de barbarie que se producen en todas las guerras civiles, habidas y por haber. Recordemos sólo la fecha del 7 de noviembre de 1936: en Paracuellos fue la cita. El bueno de Carrillo siempre ha negado que conociese los hechos acaecidos, pero sí ha reconocido que: “Si tuve responsabilidad en aquel episodio fue la de no haberlo evitado”. Jamás se sabrá la participación de éste último. La orden de ejecución fue dada presuntamente por Stalin, y cumplida fielmente por el PCE, la CNT y JSU (Juventudes Socialistas Unificadas).

Pero, pensando fríamente y con cordura, hemos de reconocer que la historia es fruto de la colectividad. Por tanto, sería bueno que nuestro presidente, señor Zapatero, olvidase lo ocurrido hace ya setenta años, y aplicase a su conciencia y a la Ley de Memoria Histórica, lo que el sabio filósofo griego Sócrates dijo: “Yo sólo sé que no sé nada”.

Julián Delgado, escritor, envió una carta ya en 1977, al entonces secretario general del legalizado Partido Comunista. Expresaba en ésta palabras de reconciliación de las ‘dos Españas’, que habían combatido en nuestra triste e innecesaria, ya que todas lo son, Guerra Civil Española (19936-1939). El motivo fue para cumplir el deseo que le manifestó su madre cuando visitó Paracuellos: “Desde ahora, comenzaremos una vida nueva, sin odio”.

Porque, evidentemente, los españoles hemos aprendido y enseñado a nuestra memoria a saber olvidar, a saber perdonar, y a seguir adelante con nuestra nueva y frágil democracia. Porque, a veces, podemos pecar de necios si hacemos que nuestra memoria, la memoria histórica, regrese a nuestras autonomías españolas en los momentos actuales tan controvertidos, y conviene que así no sea.

Charles de Gaulle, político y militar inteligente, cuando visitó España, y en la época del franquismo, le quisieron enseñar el Alcázar de Toledo, y se negó a ello. Pero manifestó algo trascendente cuando dijo que “la guerra es siempre odiosa, porque es el fracaso de la política”. Nuestra Guerra Civil fue el fracaso de la política de izquierdas y de derechas. Y ésta es mi humilde opinión al respecto. Y, claro está, las guerras civiles son todavía más crueles y odiosas que ninguna otra. Porque ocurre que, al terminar las últimas, nunca aparece de una forma clara, diáfana y contundente… la paz.

Charles de Gaulle, político y militar inteligente, cuando visitó la España franquista dijo: “la guerra es siempre odiosa, porque es el fracaso de la política”

Ni vencedores ni vencidos podrán fácilmente alejar de sus corazones el odio que llevan dentro. Será el tiempo, como testigo, quien cure las heridas abiertas y mal cerradas. Los gobernantes tienen la obligación ineludible de que los pueblos busquen la concordia y armonía entre sus gentes, cualesquiera que sea su ideario político. La Ley de la Memoria Histórica habría que haberla hecho con el consenso de todas las fuerzas políticas, y, por desgracia, lo último ha fallado: por un lado, ha encontrado el rechazo del PP, partido de la oposición, y por el otro, la negativa de IU y ERC.

Se puede y se debe olvidar a los deudores sin perdonar la deuda contraída: esto sería una de las fórmulas de avenencia para tener en cuenta. Y es que uno entiende que una vez que se aprobó la Constitución de 1978, que una vez que el ex presidente señor Suárez recibió al señor Carrillo (la Falange y el PCE se dan la mano), que una vez que todos los partidos en exilio son admitidos, bajo las mismas leyes, en el funcionamiento de la democracia española… todo nuestro pasado de la Guerra Civil se le daría una vuelta de página. Y entonces la Historia de España e Universal resolverían y explicarían a las generaciones venideras, el porqué de aquella guerra fratricida y terriblemente inhumana.

Me parece muy humano y normal que los republicanos deseen buscar los restos humanos de sus deudos y allegados, para darles las sepulturas que merecen como seres humanos que fueron. Pero lo que no es viable, ni por asomo, es dudar del entramado jurídico que intervino en los juicios durante el franquismo, porque los jueces y magistrados que ordenaron ejecutar las sentencias, lo hicieron en virtud de la legislación penal vigente. No entender esto nos llevaría ineludiblemente a empezar a juzgar a los juzgadores… Y ya el Tribunal Constitucional español dijo algo al respecto en el año 2004.

Hay heridas que están mal cerradas y hay que tratar de no echar sal sobre ellas. Y esto es lo que se conseguirá sino aplicamos el sentido común para desarrollar la Ley de Memoria Histórica

Hay heridas en el corazón de los españoles que están mal cerradas o cerradas en falso, y hay que tratar de no echar sal sobre ellas para que no se vuelvan a abrir, e incluso, lleguen a explotar. Y esto es lo que se conseguirá si no aplicamos el sentido común para desarrollar la Ley de Memoria Histórica. Y podemos recordar lo que el líder conservador y derechista José Calvo Sotelo (Tuy, 1895 – Madrid, 1936) había dicho: “Prefiero una España de izquierdas que una España rota”. No volvamos a equivocarnos, no vaya a ser que España se vuelva a romper en dos mitades… y echemos por tierra tantos lamentos, tristezas, renuncias y sinsabores que, perdiendo todos los españoles un poco de nuestro amor propio, culminaron con el nacimiento de nuestra Constitución de 1978.

La III República Española volverá, pero con los votos de los españoles, pero ‘El Oro de Moscú‘… que existía en tiempos de ‘La II República Española’ (abril, 1931 – julio, 1936), ¿ese oro? Ese oro… ya nunca jamás volverá. Emprendió para siempre su último viaje sin retorno. De España y los españoles es bueno que sepamos su historia, sus lenguas, sus costumbre, sus idearios politicos, pero jamás demos olvidar cómo formar una ‘Nación española’, que una a los hombres de buena voluntad, y de una vez por todas.

Olvidar entiendo que es harto difícil, pero podemos tratar de comprender el pasado para mejor construir el futuro de una nueva España, con sus idearios, con sus lenguas, con sus construmbres…, pero respetando, y por encima de todo, a España como nación, única y exclusiva, de todos los españoles de buena voluntad. Mas el ‘terrorimo español’, integrado por hermanos nuestros, hoy por hoy no tiene razón de ser dentro de la democracia española (quizá existen intereses económicos para seguir matando…, no lo sé a ciencia cierta. Mas entiende uno que los animales matan para comer, para alimentarse y no morir de inanición. Y es que el hombre es una fiera contra el hombre, porque los animales matan para alimentarse, pero los seres humanos matamos y torturamos por el mero placer de torturar y matar…)..

Mariano Cabrero es escritor

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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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