Lunes 05 de diciembre de 2016,
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Nuestros ‘hijos de puta’

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Hoy, 3 de febrero, la Historia con mayúsculas la escribimos los ciudadanos, cansados de dictaduras de dictadores o de los mercados

Hoy es 3 de febrero, esta misma jornada en 1783, Gran Bretaña reconocía la independencia de los Estados Unidos. Este mismo día en 1900 los trabajadores de Viena, Bruselas y Aquisgrán recorrían las calles de sus ciudades demandando mejoras sociales y salariales, en 1913 estallaba la segunda Guerra de los Balcanes. Los Estados Unidos rompían las relaciones con Alemania en 1917, mientras que en España, el Gobierno creaba Tabacalera, en Berlín los aliados lanzaban 3.000 toneladas de bombas. Más recientemente, un día como hoy en 2003, eran detenidos 163 inmigrantes que cruzaban el estrecho en pateras en busca de una vida más digna, y las Naciones Unidas evacuaban a todo su personal de Iraq en 1999.

Hoy 3 de febrero se podría celebrar el nacimiento de Restrepo en Colombia o el fallecimiento de Ritchie Valence en los Estados Unidos. Pero hoy, 3 de febrero, la actualidad es la que marca la historia. El mundo árabe grita libertad, mientras su sangre tiñe el Nilo del color de la injusticia. En España 4,2 millones de personas no pueden trabajar por las políticas de dirigentes empeñados en hablar y hablar, pero que se olvidan de hacer y hacer. Hoy, 3 de febrero de 2011, es un día donde la Historia la escribimos los ciudadanos, cansados de dictaduras escondidas en mensajes estudiados en las Universidades por dirigentes más preocupados por asegurarse sus propias pensiones vitalicias que en representar a todos aquellos que ejercen esa soñada democracia por 24 horas y sufren la dictadura durante los siguientes cuatro años.

El mundo entero se retuerce por dentro contemplando la barbarie que los partidarios de Mubarak cometen contra su propio pueblo, desde las propias calles de El Cairo llegan mensajes de desesperación. Desde Luxor, Khaled grita: “Vosotros, gente libre, debéis ser nuestra voz”, desde El Cairo, Basel suplica: “necesitamos en la plaza Tahrir todo el apoyo internacional para que se vaya Mubarak ahora, para que no cometan una masacre contra nosotros por la noche. Tenemos muchos heridos ya, pero resistimos”. Y una amiga que acaba de llegar de El Cairo denuncia la persecución a la que se ven sometidos todos aquellos mensajeros de la verdad y de la paz.

Hoy, 3 de febrero, me siento más que nunca un ser humano, un individuo que se une al grito de ‘Libertad’, una persona impotente al verme sentado en mi sofá, viendo a un pueblo perseguido por intereses económicos luchar por los derechos de todos los seres humanos. Hoy me emocionan las palabras de Waseem Wagdi, quien entre lágrimas nos dice que ha esperado toda su vida para poder ver a su pueblo batallar por la libertad. Hoy, cada uno de vosotros, hermanos egipcios, sois mis héroes, el espejo donde me quiero mirar. Hoy, 3 de febrero, solo os puedo admirar.

Recuerdo las calles de Bangkok, el grito de Democracia que corría por mis venas al ver a aquellos campesinos en la ciudad roja arriesgar la vida para conseguir la libertad, hoy recuerdo a los niños de la basura camboyanos, sus sonrisas son las canciones que la banda sonora de mi vida no para de tocar, hoy recuerdo ese abrazo sin brazos que me hizo buscar el por qué a un niño de tan solo siete años una bomba le privó de volver a jugar. Hoy, 3 de febrero, me siento más que nunca un animal, como ese león de la jungla que protege a su cría del peligro, como ese perro hambriento que roe el hueso sin más. Hoy, más que nunca quiero gritar ‘Libertad’.

Y mientras que la sociedad dice basta, mientras que la sangre cubre el mar, Rajoy pierde los papeles, Zapatero convierte a los bancos en las nuevas ONG y la ONU, esa ONU, desune un mundo al cual debe juntar. Haití llora en silencio, el cólera mata a Costa de Marfil, cada 3 segundos muere un niño de hambre y ellos, nuestros dirigentes, se dedican a bacilar.

No sé si tendrán razón los mayas, no sé si 2012 será el final del mundo, para mí este 3 de febrero es el comienzo de nuestra existencia, el inicio de nuestro futuro, el final de la mentira, el momento de la verdad. Hoy todos debemos ser uno, hoy no podemos dudar, nos están robando nuestros derechos, mientras ellos divagan en la maldad, no sé cuáles son sus intenciones, no me las quiero preguntar. Solo me hago una pregunta, quién coño os ha dicho que nos debéis obligar.

Hoy me acuesto con un sueño, mañana me quiero volver a levantar, miraros a la cara, deciros nuestra verdad, y preguntaros, señores políticos, a quién narices pensáis matar.

Hoy os he bautizado, hoy sé quiénes sois. Sois nuestros hijos de puta, una raza que debe acabar.


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