Martes 27 de septiembre de 2016,
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Nuevo ‘status quo’ en Oriente Próximo e Irán

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El cambio de parámetros de la Administración Obama con respecto a su predecesora anuncia cambios importantes en Oriente Próximo

El presidente estadounidense, Barack Obama, habría aparcado el proyecto del Escudo de Misiles Antibalísticos (NDM), considerado por Putin como una amenaza directa a Rusia, que comprendía la instalación de una base de misiles interceptores en Polonia y otra de Radares en la República Checa y que entraría en funcionamiento en 2011, sustituyéndolo por ‘un nuevo sistema de defensa antimisil móvil’ para contrarrestar las amenazas de ataques con misiles de corto y medio alcance por parte de Irán, capaces de alcanzar a Europa. Pero tras esta espectacular declaración, se escondería una jugada maquiavélica que intentaría convertir a Rusia en colaborador necesario en la salvaguarda de la paz y estabilidad mundiales.

La prueba de fuego con Rusia será la Renovación del Tratado Start I (Tratado de Reducción de Armas Ofensivas Estratégicas) que expira en diciembre de 2009 y que podría concluir con la firma con Putin de

Podríamos asistir al fin del uniteralismo instaurado por la Administración Bush, sustituido por el bilateralismo Obama-Putin

un nuevo y necesario Tratado de Misiles Antibalísticos (MAB). En caso de llegarse a un acuerdo entre ambas partes, podríamos asistir a la sustitución de la doctrina geopolítica del unilateralismo de Bush por la del Bilateralismo de Obama-Putin, que podría tener su plasmación en el convulso escenario de Oriente Próximo e Irán.

Fracaso de las conversaciones entre Hamás y Abbas para la constitución de un Gobierno de Unidad palestino
Abu Mazen, Presidente de la Autoridad Palestina desde enero de 2005, arquitecto de los Acuerdos de Oslo firmados en 1993, y decidido partidario del diálogo para abordar el eterno conflicto con Israel, amaga con la retirada de la vida política al sentirse defraudado y hastiado por los procesos de paz que la inmensa mayoría de los palestinos considera dos décadas de tomadura de pelo. Está desacreditado ante sus compatriotas por sus repetidos fracasos a la hora de frenar la ocupación y por demorar en Naciones Unidas el informe que acusa a Israel de perpetrar crímenes de guerra en Gaza y es detestado por sus rivales de Hamás que le consideran un Presidente ilegítimo desde que su mandato finalizara en enero pasado.

La amenaza de su retirada de la escena política sería un claro órdago a Hamás y a Obama para forzar la reanudación del proceso de paz, ‘impasse’ político que podría tener su desenlace en 2010 con la elección de un nuevo Presidente de la Autoridad Palestina, que sería el representante del nuevo Gobierno de Unidad que surgiría tras la inevitable aproximación de Hamas y Al Fatah.

Enfriamiento de las relaciones con Israel
Obama, tras intervenir en una convención anual de la mayor organización del lobby judío en Estados

La amenaza de la retirada de Abu Mazen de la vida política palestina podría suponer un órdago para la reanudación del proceso de paz israelí-palestino

Unidos (AIPAC, American Israel Public Affairs Committe), garantizar el tradicional apoyo incondicional de EEUU a Israel y reafirmar que “Jerusalén seguirá siendo capital indivisible de Israel”, habría conseguido el rechazo de las distintas facciones palestinas.

Ello, aunado con las acusaciones vertidas por los países árabes de una tácita complicidad con Israel en la ‘Operación Plomo Fundido’ (invasión de la Franja de Gaza) y de un deslizamiento del Gobierno de EEUU hacia posiciones pro-sionistas por la presunta pertenencia al ‘lobby’ judío de parte de los miembros de su Gabinete, habría obligado a Obama a enviar un enviado especial a la zona, el ex senador Mitchell, para intentar impulsar las negociaciones de paz tras los previos sondeos de rigor. Pero tras los escaso avances conseguidos tras un año de conversaciones a tres bandas, la situación se habría agravado con la constitución, por el primer ministro Benjamin Netanyahu, de un Gobierno de Coalición poco proclive a las tesis palestinas y partidario de continuar la política de expansión de asentamientos judíos.

Así, cuando se suscribieron los Acuerdos de Oslo, 100.000 colonos poblaban Cisjordania. En la actualidad serían 300.000, aunado con la prevista culminación del Muro de Cisjordania, que incluiría aproximadamente el 10% del territorio de Cisjordania, incluida Jerusalén Este, donde unas 60.000 casas palestinas podrían ser demolidas al carecer de permisos oficiales. Habría entonces unos 200.000 colonos más que en 1993, a pesar de la ‘extenuante presión norteamericana’ para finiquitar los mismos, lo que previsiblemente conllevará un enfriamiento de las relaciones de Obama con el Estado de Israel.

Irán y sus devaneos nucleares
Irán ha adquirido la dimensión de potencia regional gracias a la política errática de Estados Unidos en Iraq, fruto de la miopía política de la Administración Bush, obsesionada con el Eje del Mal, al elimirar a sus rivales

La diplomacia estadounidense y la presión internacional no ha evitado que el número de colonos jugíos haya aumentado desde 100.000 en 1993 hasta los actuales 300.000

ideológicos, los radicales talibanes suníes y a Sadam Husein, con el subisiguiente vacío de poder en la zona.

Irán pretende que se reconozca su lugar en el concierto regional, recuperando el papel de ‘gendarme del Golfo’ que los estadounidenses confiaron al Sha de Persia. Ha reafirmado su derecho inalienable a la nuclearización, y el 11 de septiembre propuso una negociación global con el grupo de contacto para tratar todos los aspectos que le enfrentan a los países occidentales desde hace treinta años: tanto el embargo que azota a la República Islámica; como los activos iraníes bloqueados en Estados Unidos, del orden de varios miles de millones de dólares; el papel regional de Irán; y, la cooperación relativa a la seguridad en Iraq y Afganistán.

El presidente Mahmoud Ajmadinejad ha estirado la cuerda hasta el límite en la seguridad de que Estados Unidos no atacará y limitará cualquier acción individual de Israel, como el proyecto de bombardear la central de Natanz con jets comerciales, pues un bloqueo del estrecho de Ormuz por el que pasa un tercio del tráfico energético mundial podría agravar la recesión económica mundial y debilitar profundamente todo el sistema político internacional.

En su último informe, la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) estableció que Irán había acumulado 1.339 toneladas de uranio débilmente enriquecido: un volumen suficiente para producir el uranio altamente enriquecido necesario para la fabricación de una bomba nuclear. Aunque la Agencia aseguraba que no había “ninguna prueba de que Irán esté intentado fabricar un arma nuclear”. El primer reactor nuclear del país, construido y alimentado de combustible por Rusia, deberá entrar en servicio a finales de año, mientras que en Natanz (centro) 5.000 centrifugadoras ya han permitido acumular más de

Irán busca ser una potencia regional, ayudado por la elimiación de sus principales rivales que propició la política de la Administración Bush

1,3 toneladas de uranio débilmente enriquecido (UFE), una cantidad suficiente para alimentar en combustible a eventuales centrales nucleares, en la hipótesis de un paso a la producción de la primera bomba atómica iraní.

Tras las presiones diplomáticas del sexteto de mediadores internacionales (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Alemania y China), Irán accedió al inicio de las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) del nuevo centro nuclear de Qom. Irán, EEUU, Francia y Rusia se reunieron el 19 de octubre en Viena para debatir sobre las posibilidades de enriquecer el uranio iraní en un tercer país, y a juicio de un responsable estadounidense “podría alcanzarse un acuerdo para que Teherán enriquezca su uranio hasta el 20% en Rusia antes de que el Estado francés lo transforme en combustible para el reactor iraní, siempre bajo control de la OIEA”. Este acuerdo permitiría un mejor control del stock de uranio enriquecido de Irán, fuente de inquietud entre los occidentales e Israel, que temen que Teherán lo pueda emplear para fabricar armas atómicas (acusaciones que Irán ha desmentido siempre categóricamente) y lograría la resolución del contencioso nuclear de EEUU con Irán y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Apertura del Proceso de Paz palestino-israelí
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que “no había alternativa a las negociaciones para asegurar la paz, y que cualquier medida unilateral tomada por los palestinos dejaría sin efecto acuerdos previos”. Con estas premisas y bajo presión de Rusia, Obama se vería así obligado a participar personalmente en el proceso de negociación, con el objetivo de establecer las bases para la creación del futuro Estado Palestino, previo reconocimiento del Estado de Israel por parte palestina, que podría concluir con la firma de un Tratado de Paz entre el nuevo Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el nuevo

EEUU debería promover en el proceso de negociación palestino-israelí, a pesar de la oposición del lobby judío estadounidense

Presidente de la Autoridad Palestina, que sería el representante del nuevo Gobierno de Unidad que surgiría tras la inevitable aproximación de Hamas y Al Fatah.

Dicho Acuerdo contaría con las bendiciones políticas de Egipto, Rusia, Siria e Irán, y como colaboradores económicos necesarios en la reconstrucción de Gaza a Arabia Saudí, EEUU, UE, Japón, y Emiratos Árabes, con un costo aproximado de 2.000 millones de $. El acuerdo debería ser global y vinculante para todos los países del área geopolítica de Oriente Próximo y lograr la instauración de un nuevo ‘status quo’ en la zona, “Pax obamaniana”, una vez resuelto el contencioso nuclear de EEUU con Irán y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Esta operación contará con la inicial oposición del influyente lobby judío de EEUU, pero terminará aceptando al recibir Israel como contrapartida las bendiciones de EEUU a la culminación del Muro de Cisjordania (que incluiría aproximadamente el 10% del territorio de Cisjordania, incluida Jerusalén Este) y el incremento de la ayuda económica cifrada durante la Administración Bush en unos 3.000 millones de dólares de ayuda (monto que representa casi el 2% del PIB de Israel). Aunque la paz será inestable y su duración dependerá de las negociaciones de Israel con Siria para la devolución de los Altos del Golán y de la futura actitud de Hisbolad y Hamás, pues si ambas formaciones persisten en sus ataques a territorio israelí violando la ‘sacrosanta seguridad’ exigida por la población judía, podría incrementarse la tensión en la zona y reeditarse la ‘Operación Plomo Fundido’.

Egipto y Jordania
La resolución del contencioso nuclear con Irán plantea el problema de la pertinencia de las opciones

Egipto entraría en el juego estadounidense en la región a cambio de pingües concesiones económicas: hasta 2.000 millones de $ anuales

estratégicas del grupo de los Estados árabes situados en la órbita estadounidense. Así, Egipto habría renunciado a la opción nuclear y entregado el control del espacio estratégico de Oriente Próximo a la aviación israelí a cambio de una ayuda anual de mil millones de dólares. En desequilibrio frente a la opinión pública, se ha autorizado a Egipto y Jordania para que a finales de año emprendan la producción nuclear para uso civil bajo control estadounidense, con lo que han acumulado un retraso tecnológico de cincuenta años con respecto a su vecino israelí. Este retraso se vería compensado con el incremento de la ayuda económica de EEUU hasta alcanzar los 2.000 millones de $ anuales.

Sin embargo, un nuevo e inquietante elemento aparece en el horizonte, que podría desequilibrar el frágil equilibrio geopolítico de la zona, y sería el Riesgo de un ‘Golpe de mano’ del oficialismo ruso contra Putin antes de las Presidenciales de 2012. En caso de ser finiquitado políticamente Putin, asistiríamos a la reaparición de la Troika para evitar la acumulación de un poder autocrático y al regreso de la Doctrina Brézhnev (también llamada doctrina de la soberanía limitada). Esta doctrina instauró que Rusia tiene derecho a intervenir, incluso militarmente, en asuntos internos de los países de su área de influencia y en los escenarios árabes y africanos. Su acción se orientará a la ayuda de los grupos islamistas y su apoyo a los regímenes nacionalistas en su lucha contra la presencia occidental en el continente africano, basada en el pathos anticolonial, en los proyectos de cooperación económica y en la creciente cooperación militar.

Dicha política tuvo un especial éxito durante el mandato de Jruschov, siendo Egipto el principal socio de la URSS en la región y su Presidente, Naser, condecorado con la Estrella de Héroe de la Unión Soviética. Por ello no sería descartable un estrechamiento de relaciones ruso-egipcias, que convertirían a Egipto en el portaaviones continental de Rusia, aunado con la extensión de su área de influencia al resto de países árabes que circundan a Israel (Siria, Líbano, Palestina y Jordania), gestándose así la semilla de un nuevo movimiento panislamista, que podría terminar por reeditar en la próxima década la Guerra de los Siete Días.

Caso de consumarse el enfrentamiento bélico y una nueva victoria militar israelí, asistiríamos a la anexión de la Franja de Gaza, del Sur del Líbano y del Sinaí, quedando Israel parapetado en un escudo protector completado con la culminación del Muro de Cisjordania y el control de los Altos del Golán. Israel contaría con EEUU y su fuerza nuclear disuasoria como únicos aliados y el pueblo palestino quedaría condenado a la Diáspora y al ostracismo político internacional.


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Fotografía: (CC) gnuckx cc0

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