Sábado 05 de abril de 2014,
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Para subirse al tren de la vida

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Hoy en día es imprescindible un manejo básico de Internet: información, blogs, servicios on line, redes sociales, etc., se encuentra a nuestra disposición a un solo click

Para subirse al tren de la vida -de nuestras vidas y las de nuestros hijos y nietos- hemos de acceder al ordenador todos los días, al menos por un corto espacio de tiempo: así tendremos una opinión más o menos formada de la ‘Sociedad de la Información’. Mediante Internet entramos de lleno en un mundo desconocido -con sus luces y sus sombras-, que ahora se encuentra al alcance de nuestras manos.

Para subirse al tren de la vida hemos de introducirnos en Internet y en su mundo -aparte de ser una impresionante aventura-, es bueno y loable: el mundo de Internet se nos presenta con un prodigio de la revolución informática, con nuestro amigo el ordenador como herramienta soñadora, descubridora y creadora de mundos, que están aquí y ahora, y a nuestro alcance. Él es necesario y eficaz en los tiempos que atravesamos, que corren que vuelan: esto es tal y como lo pienso. Para el ordenador existe sólo el instante, ya que el momento es ya futuro… Nos deja fríos todos los días de Dios -nuestro amigo el ordenador- con los avances, que parecen milagros latentes y se desencadenan en el mundo de la información a escala mundial.

El mundo de Internet se nos presenta con un prodigio de la revolución informática, con nuestro amigo el ordenador como herramienta soñadora, descubridora y creadora de mundos

El ancho mundo de Internet está sirviendo de plataforma para que desaprensivos hombres de mente estrecha, un hombre guaperas -diría uno-, que se sirvan de los e-mails para conquistar los corazones de mujeres que, muchas veces por las prisas que nos impone la actual vida, no disponen de tiempo para enamorarse cara a cara, y prefieren las Webs de contactos: muchas veces son objeto de robos de joyas, dinero, ropas…, con lo que los ‘cazamujeres’ de pocas miras y guante blanco hacen su agosto, y desaparecen cual si fuesen fantasmas que habitaban en los castillos medievales.

El ordenador, el Internet, los prodigios de la gran revolución informática sirve, primordialmente, para valernos de todos los servicios ‘online’ y para navegar cuando a uno le apetece por la Red. No vayamos a caer en el olvido de ser buenos lectores de libros, que nos deben acompañar a lo largo de nuestras vidas. Se recuerda uno cuando leyó ‘Guerra y Paz’, o ‘Cien años de soledad’ -entre otros-, que marcaron nuestros sueños e ilusiones. ¡Qué maravilla fue el tenerlos entre nuestras manos! Ojear sus páginas y tomar notas subrayadas con anterioridad: hicimos y se hacen anotaciones para desarrollar artículos de opinión o trabajos, valiéndonos de sus respectivas enseñanzas. Cuando nuestros ojos se hayan cansados de tanto leer estos libros de gran literatura, cerramos su páginas con sus respectivos marcadores. ¡Qué gozo se siente al leer estos libros de gran literatura…!

La revolución de la información en Internet siguiendo cualquiera noticia, las guerras, los homicidios, el sufrimiento que produce la hambruna en el mundo, chatear con nuestros verdaderos amigos es, sin duda, un hecho consumado. No nos podemos olvidar de los extraordinarios apartados o herramientas de Google, Twitter, Facebook…, que prestan a la información y la comunicación un maravilloso ahorro de tiempo, cuando los empleamos compartiendo experiencias y sueños descongelados que habitan en el interior de nuestros corazones y cerebros, muchas veces, casi dormidos en el olvido. Y hemos de matizar que éstas pertenecen al mundo de Internet. Producen pingües beneficios a las empresas públicas y privadas, a las investigaciones científicas en todos los órdenes de la vida y al desarrollo económicos de las naciones.

Debemos emplear los buscadores, redes sociales y webs de una manera ordenada y objetiva: se trata, por ejemplo, de leer ‘blogs’ de distintas tendencias ideológicas

Google nos personaliza las búsquedas, las localizaciones de personas y los datos necesarios para cualquier información de investigación. Selecciona los resultados posibles que les puede interesar a los internautas. Se vale de filtros que se apoyan en numerosas webs y redes sociales, es decir, en Facebook, Twitter, Amazón…

Debemos emplear los buscadores, redes sociales y webs de una manera ordenada y objetiva: se trata, por ejemplo, de leer ‘blogs’ de distintas tendencias ideológicas. No podemos escuchar una sola emisora de radio o leer en un solo periódico: debemos saber cómo opinan los demás y por qué lo hacen, respetando las distintas ideologías que ha desarrollado el mundo en el que nos encontramos.

El primer ordenador digital del siglo XX –el ‘Univac’– fue desarrollado en la Universidad de Pensilvania (EE.UU.) por J.P. Eckert y JW Mauchlyl (pesaba 30 toneladas y ocupaba un piso), y presentado públicamente el 15 de febrero de 1946. En nuestros días -cuando estamos dentro del período de sesenta y cinco años-, existe ya el ordenador personal del tamaño de un folio, que al abrirse en forma de libro muestra una base o teclado y una pantalla visionaria de todas las operaciones llevadas a cabo por el mismo. ¡Algo maravilloso! El adelanto, en cuanto a la técnica y su funcionamiento, ha sido enorme: sí es cierto que suprimió puestos de trabajo, pero no es menos cierto que, a la larga, creará muchos más.

Los prodigios de esta máquina maravillosa son incalculables: unas obras completas de William Shakespeare, que en un libro cualquiera viene a ocupar 2.200 páginas –papel Biblia– puede almacenarse en varios ‘disquetes’ (este soporte hoy está en desuso, y eran de un tamaño parecido a los casetes). Hoy por hoy nos podemos valer de DVD para este menester. ¡Increíble!

El cerebro humano, ese gran centro nerviosos insustituible, contiene 100 billones de conexiones –perfectamente sincronizadas–, pero para aprender de memoria las obras anteriormente mencionadas, sin duda, necesitaría más de 4 años. Debemos reconocer que nuestra querida máquina trabaja con la información suministrada por la mano de su descubridor –el hombre/mujer–, sin la cual sería un mero juguete; no omitamos que funciona mediante hilo telefónico, y cuando las líneas están sobrecargas queda paralizado.

Nadamos en informaciones, por lo que los consumidores de prensa, radio, televisión e Internet corren el riesgo de atiborrarse con exceso de las mismas

A nuestro amigo el ordenador o computadora tenemos que considerarlo como un valioso auxiliar de nuestra inteligencia; cada día necesitamos más conocimientos para sobrevivir y poder ayudar a nuestros semejantes. Por amistad se adquieren conocimientos, que sin concurso de ella serían caros y tardíos.

¡Ah, se me olvidaba!, el ‘milagro’ logrado por este aparato –almacén de datos– se ha logrado, conseguido, gracias al ‘chip’ –circuito electrónico de tamaño diminuto–, que hoy ya ofrece garantía plena de fiabilidad tecnológica.

El mundo sigue caminando –corre que vuela– y ya apareció en nuestras pantallas el amplio espectáculo que es Internet. Hay que navegar con un rumbo prefijado, no vaya a ser que temibles piratas entren en las amplias carreteras-mares-espacios aéreos que se ven y se vislumbran en Internet.

Mas ahora está pasando que nadamos en informaciones, por lo que los consumidores de prensa, radio, televisión e Internet corren el riesgo de atiborrarse con exceso de las mismas. Y bueno es que los particulares, las empresas, los poderes públicos… traten de influenciar en la opinión pública, pero siempre ha de hacerse bajo dos premisas importantísimas: veracidad y limpieza. Pero la realidad es que éstas deben adornar todo el curículum vitae de cualquier periodista que se considere como tal, y que sea leal a sus convicciones y deontología periodística.

Habría que hacer un seguimiento sobre bloggers y Webs privadas: si existe un filtro –que no digo censura– para la prensa profesional, uno se pregunta por qué no para ellos, y para los que escribimos en Internet tratando en todo momento de entretener. Ya no digo enseñar: esto es más difícil. Hoy todos entendemos que Internet está fuera de todo control. Desde luego abogo por la libertad de opinión y la libertad de expresión, pero respetando unas reglas de juego éticas y profesionales.

La Coruña, 9 de septiembre de 2001
Mariano Cabrero Bárcena es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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