Martes 27 de septiembre de 2016,
Bottup.com

Participación y política

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“Hemos perdido la cultura de la participación política o tal vez nunca la hemos adquirido en condiciones”

Opinión

“Ocurrió que toda una generación, los que nacimos de los 70 en adelante,
heredamos tal desilusión y tal descreimiento hacia todo lo político,
que preguntar a cualquier joven de los 80 o los 90 por su adscripción
política tenía como respuesta un encogimiento de hombros, un ‘yo paso’…”

Estamos en la recta final hacia las elecciones y, para mucha gente, eso sólo significa spots de partidos a todas horas, políticos aburridos largando mítines que a nadie interesan o que sólo algunos se creen, etc. Un porcentaje menor se interesa por la cuestión política en la medida de cómo le afectan las acciones que pueda realizar cada partido, pero para ellos el interés no irá más allá de votar el día de las elecciones.

“…si un pueblo renuncia a participar, si la política se institucionaliza,
se convierte en cosa de profesionales, en algo desprestigiado de lo que
mejor alejarse… ¿eso, a quién beneficia en realidad?”

Ciertamente, la política es un tema tabú. No se habla de política, aunque eso empieza a cambiar un poco. Ocurrió que toda una generación, los que nacimos de los 70 en adelante, heredamos tal desilusión y tal descreimiento hacia todo lo político, que preguntar a cualquier joven de los 80 o los 90 por su adscripción política tenía como respuesta un encogimiento de hombros, un “yo paso” o un “soy apolítico/a”.

La generación anterior venía quemada de la etapa previa. Los militantes de los 60 y los 70, que fundaron partidos e iniciaron la andadura democrática, se acomodaron o se volvieron cínicos…
Menudo panorama. Si Aristóteles levantara la cabeza…
Política, de la palabra griega “politikós”, que significa “ciudadano, relativo al ordenamiento de la ciudad”, a su vez relacionada con la palabra “polis” (ciudad) donde se inventó la democracia y el ágora, la plaza abierta donde se debatían los temas relativos a la ciudad, donde se inventó la filosofía, tal como la entendemos en Occidente.
Hemos perdido la cultura de la participación política o tal vez nunca la hemos adquirido en condiciones.

“i volvemos al significado originario, política tiene que ver con
participar en lo público, en aquello que nos concierne a todos. Con
implicarse en los problemas de mi barrio, con organizarme con mis
vecinos para proponer soluciones”

Entendemos que con tener democracia ya está, no hay que hacer nada más, lo cual es bastante grave. Porque si un pueblo renuncia a participar, si la política se institucionaliza, se convierte en cosa de profesionales, en algo desprestigiado de lo que mejor alejarse… ¿eso, a quién beneficia en realidad?
Nos quejamos de los partidos políticos tradicionales, pero sostenemos un sistema que beneficia el bipartidismo y anula toda posibilidad a los partidos pequeños, a la diversidad.

No nos gusta lo que hay pero no proponemos nada nuevo.
Si volvemos al significado originario, política tiene que ver con participar en lo público, en aquello que nos concierne a todos. Con implicarse en los problemas de mi barrio, con organizarme con mis vecinos para proponer soluciones, para reclamar al que tenga la función de gobernar en cada momento que atienda verdaderamente a las necesidades de la gente. Tiene que ver con comprometerse con la realidad en la que vivo y con tener un proyecto de sociedad, una imagen de hacia dónde queremos ir.
Y todo esto, utópico para muchos, irrealizable para otros tantos, en realidad es una elección.

Por mucho que quieran convencernos que vivimos en el mejor de los mundos posibles o de que las cosas son como son y siempre han sido así (por fatalismo o por interés) lo cierto es que el mundo se construye con intenciones humanas, a partir de necesidades que nos mueven a cambiar modelos que se nos quedan pequeños. Y si no nos movemos es porque, en realidad, estamos bien así. “Virgencita, virgencita… que me quede como estoy”.
Pero no todo es pasividad.

También hay gente con una nueva sensibilidad, que ya no se cree esos tópicos y que siente que la urgencia del momento actual (cambio climático, pobreza intolerable, etc.) necesita una respuesta.
Por ello empiezan a organizarse movimientos, algunos todavía con viejas consignas ya desfasadas (como patria o muerte, venceremos), pero otros buscando algo nuevo. Empieza a haber gente que se informa, que charla de temas políticos, organizan acciones, ponen en marcha foros y tratan de encontrar nuevas formas de participación.

Leí, hace tiempo, esta pintada en una pared: “Si la vida que vivimos no es digna, la dignidad es luchar para cambiarla”. Para hacerlo la política es una herramienta más. Aunque una de mis frases favoritas es de Gandhi, constructor de nuevas formas de lucha social a través de la no violencia: “Se tú el cambio que quieres ver en el mundo”.

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar

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