Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Pascual Maragall, “Bicicleta, cuchara, manzana”

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El reportaje, aunque sea humanitario-social, me es sospechoso, porque además conlleva en clave una elevada carga e intencionalidad política

Barcelona. Sé de lo políticamente incorrecto de una crítica a esa película, pero es que ni la haré, ni siquiera la iré a ver. Y si ellos se repiten en los medios hasta el aburrimiento, yo también. Tampoco he leído crítica alguna, ¡todo elogios!, que para un espectáculo aunque sea reportaje humanitario-social, me es sospechoso, porque además conlleva en clave una elevada carga e intencionalidad política. Será por la tendencia a criterios únicos o dogmas de los medios barceloneses.

Un diagnóstico de síntomas un tanto generales, que por el momento ayuda a Montilla a culparle por las salidas de tono, como para apoyar a Artur Mas

Sobre Pascual Maragall medio Barcelona, hasta sus propios votantes, sabían de sus peculiares ‘maragalladas’ o extrañas genialidades, la más cara el Fórum de las Culturas, también elogiada por la prensa y tele. Una astracanada a propósito para la desaforada ‘Burbuja Inmobiliaria’ de Diagonal Mar. Una ‘maragallada’ ajustada a los intereses del sector negocios y oasis catalán de Jordi Pujol (con quién se entendió de maravilla para recalificaciones) o de los dirigentes e inmobiliarios de caixas socialistas y convergentes. Otro tema, El ‘Forrum’, que por las denuncias durmiendo en los juzgados es mejor olvidar, aunque su íntimo Guerau Ruiz Pena, actual consejero del Consorcio de la Zona Franca (la gran inmobiliaria oficial) y liquidador del engendro, no lo olvide, y cuida por los dos de que no salgan del baúl de los recuerdos hasta que prescriban, y ellos puedan gozar del dorado retiro.

En ‘Julia en la Onda‘ dice Pascual Maragall: Soy un enfermo privilegiado“, “Julia Otero ha entrevistado en su programa a Pascual Maragall y a su esposa, Diana Garrigosa, días después de la presentación en el festival de San Sebastián del documental ‘Bicicleta, cuchara, manzana'”. A tenor de lo visto por un íntimo propio, y por mí mismo en la residencia donde trabajaba, su privilegio es inmenso.

Un diagnóstico de síntomas un tanto generales, que por el momento ayuda a Montilla a culparle por las salidas de tono, como para apoyar a Artur Mas. Diagnóstico a propósito para salir dignamente de su catastrófica política y ajustado a los intereses de sus propios ex compañeros de partido o partida. ¡Peores discursos y mentiras hemos oído y vivido en política!

¿Se habrá olvidado de cuando como delegado del Ayuntamiento en el Consorcio de la Zona Franca obtenía créditos del banquero Javier De la Rosa?, ¿o de cuando Del Barco pedía repetidas veces la libertad con fianza que ellos denegaban, y añadiendo en sus escritos que investigaran la muy clara y real autoría de aquel gran desfalco?

Espero que esa película que ni de lejos recaudará una ínfima parte de su coste, ayude a sus promotores y financiadores a situar a Maragall en una zona donde no moleste

Espero que esa película que ni de lejos recaudará una ínfima parte de su coste, ayude a sus promotores y financiadores a situar a Maragall en una zona donde no moleste, y ni se le ocurra montar otro partido socialista más separatista, federalista o independentista que el PSE. ¿Quién y cómo la habrán financiado?, ¿con los equipos de TV3 o tantos de sus propaganda oficial?, ¿subvenciones de la Generalitat a su Fundación pro Alzheimer? Más dinero europeo al pozo sin fondo de esa Cataluña otrora la región de España más productiva y rica.

Poco ayudará a quienes he conocido con el Alzeimer real, en fase de imposible participación en manifestaciones políticas, entrevistas televisivas, escritor de memorias, protagonismo político o de estrella de cine.

A poco que uno vea la tele o se pasee por Internet convendrá que el principal actor está en plena campaña promocional, tocando la fibra sensible que todos tenemos a flor de piel, y que a alguien como yo con 70 años afecta por partida doble, pero consciente que tras esa inutilidad se esconde algo más que la humanitaria beneficencia. Imposible ya para esos 26 millones de enfermos que cuenta la promoción y propaganda existen en el Mundo, a los que como esas caravanas de ricos por el Sahara pretende ayudar. ¡Qué caritativos son nuestros progresistas dirigentes socialistas con el dinero público!

Para deficiencias psiquiátricas tuve suficiente en aquella Modelo de 2.600 individuos con apenas 400 celdas ‘útiles’ a causa de los motines de finales de los 70-80, donde con Narcís Serra me encerró tres años. Espero que lo recuerde, ¡seguro que lo recuerda! Eran sus inicios políticos y sus intervenciones en prensa las incluyo en ‘Barcelona, 30 años de corrupción’. De empleado del Ayuntamiento de Porcioles a Presidente de la Generalitat, una gran carrera con ¡mucho a olvidar!, pasando antes de la Alcaldía (nombrado a dedo por Narcís Serra) por el Consorcio de la Zona Franca, que olvida su propia biografía y la de Wikipedia.

Si esas tres palabras ‘Bicicleta, cuchara, manzana’ ayudan a diagnosticar alguna enfermedad, parecido a las interpretaciones del test de Rochas, yo de Maragall seguiría disfrutando de su muy dorado retiro

En la Modelo se agolpaban no menos de 1.000 individuos con toda clase de degeneraciones que nadie diagnosticó. Pero para cualquier ignorante en la materia esos síntomas de la primera fase del Alzheimer se generalizan en los drogadictos, alcohólicos (ver en Internet síntomas generales), sida y derivados, o en todos los de cualquier minusvalía mental. Recuerdo las cuatro o cinco estereotipadas frases, que yo mecanografiaba, del curioso test de Rochas (pura falacia) de la singular Jefe del Departamento Técnico, de la que fui ‘ordenanza’ durante un año, Pilar Pato, para las clasificaciones penitenciarias. Y sin olvidar la enfermería de Brians y su departamento de psiquiatría, donde también ejercí de ‘ordenanza’. Más que suficiente para crear mi total escepticismo sobre psicólogos y psiquíatras, que, dicho sea de paso, fantasearon a placer para la excarcelación en 1994 de Javier De la Rosa, y para los varios y rápidos terceros grados en 2004 (“arrepentido”, dictaminaban, además de varias sandeces más), ya en tiempos de su Generalitat, ¡qué casualidad!

Si esas tres palabras ‘Bicicleta, cuchara, manzana’ ayudan a diagnosticar alguna enfermedad, parecido a las interpretaciones del test de Rochas, yo de Maragall seguiría disfrutando de su muy dorado retiro, como bien parece que hace. ¡Otro destacado padre de la crítica Barcelona actual!


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