Lunes 05 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Pedro Jiménez. La rehabilitación y los permisos penitenciarios en Brians

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

No es que en Brians (cárcel de Barcelona) hayan fracasado los tratamientos de rehabilitación, es que el concepto en sí mismo es una gran mentira, alimentada por cientos de ‘profesionales’, políticos o ‘intelectuales’, ¡un inmenso negocio! Un negocio de cloaca, de asco

Psicólogos, siquiatras, asistentes sociales, médicos (muchos contratados y pluriempleados), funcionarios, abogados especialistas en penitenciario, juntas de tratamiento, direcciones generales, políticos con ‘amigos’ y juzgados de vigilancia penitenciaria. Pretender que un psicópata drogadicto se rehabilite es de chiste, si no fuera tan trágico. En definitiva, nadie pretende nada… siguen el ‘cuento’.

Enormes carpetas bajo el brazo, entrevistas con profundas reflexiones… ¿a quién se le ha ocurrido que a un perro enjaulado y ‘torturado psicológica o a palos’ al soltarlo se habrá convertido en un manso caniche? ¡Programas de rehabilitación, qué sandez!

Pretender que un psicópata drogadicto se rehabilite es de chiste, si no fuera tan trágico

El preso, supervivencia y la fuerza obliga, se adaptará más y mejor según su grado de inteligencia. Cuanto mejor pelotee más se acerca la libertad, pero en el caso de los violadores y asesinos su ego se pudre a límites que jamás comprenderemos los ‘normales’. Me decía uno, “cuando salga, lo primero que haré es cagarme en la tumba de mi mujer…”, y, a otro compañero de celda, justificando sus violaciones, tuve que ‘pararle los pies’, confundiendo mi relativa condescendencia por el bien de la convivencia. Me lo impusieron en la celda por su seguridad. A Pedro Jiménez, por suerte, le conocí, pero no conviví.

El lunes 1 de marzo, cuando llegué al Palacio de Justicia para asistir de oyente al juicio por la corrupción en la Delegación de Hacienda de Barcelona, las teles y medios copaban la entrada. Días antes, el despliegue por la ocupación de las pistas del Prat, y antes por las declaraciones de Josep Borrel o Lluis Prenafeta, ya me habían acostumbrado. Pero cuando, para mi gran sorpresa, alguien me advirtió sobre la repetición del juicio contra el asesino y violador Jiménez, que cito en mis escritos aludiendo a la corrupción en Brians, me tentó la idea de cambiar de Sala.

Me decidí por Hacienda y De la Rosa, aunque estos días toque a Núñez y Navarro. Jiménez me repele, y recordar mi último año en Brians, 2004, cuando a violadores con asesinatos pasados y después de ‘rehabilitados’, o simplemente cuando a De la Rosa le concedían los terceros grados a ritmo de ‘plena corrupción’, y yo salí después de un torturante proceso burocrático, siete días después de cumplir la condena, no me apetecía.

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario