Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Por desgracia, la historia casi siempre se repite

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Imagen de Munich, uno de los grandes centros financieros de Alemania

Imagen de Munich, uno de los grandes centros financieros de Alemania

OPINIÓN / Alemania vuelve a dominar Europa, imponiendo políticas económicas para su exclusivo beneficio

Hay situaciones históricas que, al menos por lo que parece, de alguna forma se asemejan a la realidad que estamos viviendo en nuestros días.

Año 1936. Una parte de los militares españoles dan un golpe de Estado para acabar con la segunda República. El país se divide y da comienzo una guerra fratricida en la que media España defiende la democracia y la otra mitad queda ocupada por el régimen totalitario de los generales sublevados. La Alemania nazi de Hitler da su apoyo a Franco mientras que las dos grandes democracias europeas, Francia y Gran Bretaña, se quedan al margen no apoyando a la España democrática que representa la República.

Tres años más tarde, y cuando el yugo del fascismo ha ocupado toda España, Hitler invade Polonia y sólo es entonces cuando Gran Bretaña y Francia se oponen abiertamente a las políticas expansionistas del Führer, que un tiempo antes ya se había anexionado Austria para tenerla bajo su dominio. Pero para entonces ya fue demasiado tarde, puesto que meses más tarde Alemania invadió Francia, Bélgica y Holanda, con lo que casi todos los países de la Europa Occidental quedaron bajo su dominio a excepción del Reino Unido, que, como casi siempre, siguió aislado del continente.

Cierto es que esta nueva Alemania del siglo XXI no utiliza los ‘Panzer’ ni la ‘Luftwaffe’ para invadir el viejo continente, pero, al menos por lo que parece, sigue con su espíritu expansionista

Año 2012. Después de ahogar a Grecia económicamente y tenerla prácticamente bajo su dominio, la Alemania neoliberal de la Canciller Merkel despliega sus tentáculos sobre España, mientras Francia y Gran Bretaña, las dos grandes potencias de la Europa Occidental, parece que en ocasiones miren hacia otro lado.

Por otra parte, países como Bélgica, Holanda y otras naciones europeas parece que empiezan también a sentir el yugo económico que pretende instaurar en el viejo continente el país germano. Sí, es el año 2012, y quizá dentro de tres años, o posiblemente antes, cuando la economía neoliberal alemana encabezada por la Canciller Merkel invada definitivamente todos los países de la Eurozona, Francia y el Reino Unido le querrán hacer frente, pero es posible que para entonces ya sea demasiado tarde (ya veremos qué significará a la larga para la ciudadanía española las condiciones impuestas en el reciente rescate a la banca de nuestro país).

Cierto es que esta nueva Alemania del siglo XXI no utiliza los ‘Panzer’ ni la ‘Luftwaffe’ para invadir el viejo continente, pero, al menos por lo que parece, sigue con su espíritu expansionista utilizando esas nuevas armas de destrucción masiva del siglo que acabamos de comenzar que no son otras que el enorme poder de los ‘mercados’ y la injusta economía especulativa. Es evidente que sus efectos no consisten en matar de forma literal a las gentes de los pueblos conquistados, pero sin embargo sí los aboca a la pobreza y a un negro futuro de pobreza y desolación.

¿Pero es que no hemos aprendido nada de lo que nos enseña la historia? Da la impresión de que el Partido Popular pensaba que sus amigos neoliberales de la Alemania de Merkel los ayudarían una vez hubiesen desmantelado el Estado del Bienestar con la excusa de los recortes y la austeridad (nunca se plantearon la fórmula de Obama de hacer pagar a las grandes fortunas e invertir en economía productiva para reactivar el crecimiento, tal y como hizo Roosevelt para salir de la depresión económica del 29). Así pues, de repente esto no sólo se ha convertido en una guerra de ricos contra pobres, sino que ha desembocado también en una guerra de países ricos contra países pobres (nada nuevo, por cierto, ya que hasta ahora eran principalmente los EE.UU. y Europa los que dominaban y ahogaban a los países del llamado tercer mundo), algo que supongo que no esperaban los neoliberales españoles que pudiera pasar en nuestro propio continente (sólo hay que ver sus alegres caras al tomar el poder hace unos meses, y la apagada expresión de sus rostros a la hora de solucionar la crisis financiera ante las constantes ‘zancadillas’ del coloso alemán).

No es sostenible esa economía ultraliberal que prima el valor de los mercados sobre la calidad de vida de todas las gentes, que cada vez hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres

Por lo tanto, parece ser que los planes de la Canciller Merkel se asemejan, en cierto modo, a aquellos que tuvo Hitler en su época. Y al menos por lo que parece, esos planes no son otros que los de invadir por enésima vez la vieja Europa. No sé si el pueblo alemán es totalmente consciente de lo que está sucediendo en el resto del continente, y tampoco sé si el pueblo francés y el británico son conscientes de lo que puede significar a la postre para sus propios intereses no oponerse contundentemente ahora, que todavía están a tiempo, a ese dominio germano que trata de controlar sin contemplaciones toda la economía de Europa y lo que es peor, el futuro de las gentes que la habitan.

Hitler conquistó Europa pero sucumbió a los cinco años, pues su locura de dominar el mundo no era sostenible, como tampoco es sostenible esa economía ultraliberal que prima el valor de los mercados sin preocuparse de la calidad de vida de todas las gentes. No, no es sostenible este tipo de economía que cada vez hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres (es incomprensible que en un planeta en donde vivimos 7.000 millones de personas y que según los expertos puede producir alimentos para 12.000 millones, diariamente mueran infinidad de niños de hambre; sí, he dicho bien, ¡de hambre!).

No sé a ciencia cierta si, con respecto a la crisis europea, el principio de la solución serán los eurobonos (muchos esperamos que así sea, y lo estamos diciendo de forma razonada desde hace mucho tiempo), pero lo que sí sé es que si siguen estirando la cuerda ésta se romperá más pronto que tarde, y será entonces cuando todos, absolutamente todos, perdamos. Nosotros, los pobres, porque nos habremos dejado en el camino parte de nuestra vida con los continuos y desgarradores sacrificios que nos están imponiendo, y ellos, los ricos, porque querer acumular riqueza a base de hacer pasar penalidades a los de abajo provocará que éstos clamen venganza tan pronto el caos entre en acción. No tienen más que ver lo que recientemente ha pasado con personajes como Ben Alí o Mubarak (y si los nuevos dirigentes de estos países siguen por el mismo camino de sus antecesores, más pronto que tarde la gente se volverá a levantar, y posiblemente con más fuerza).

¿Por qué no se apuesta por este tipo de medidas, como reducir el fraude, desde Madrid, Bruselas o Berlín, y en cambio insisten casi exclusivamente en los recortes a los más débiles?

Así pues, y aunque sea pedir una especie de utopía, la ciudadanía tendrá que concienciarse ya de una vez por todas para así forzar a los dirigentes a cambiar de rumbo y a que se fijen en la historia para conseguir que hechos como los que les he narrado ‘groso modo’ no se vuelvan a repetir. Posiblemente todavía estemos a tiempo, siempre y cuando, evidentemente, no miremos hacia otro lado y nos conformemos tan sólo con los parches que cada día le ponen a nuestro futuro y al de nuestros hijos. Por ejemplo, habría que tomar muy en serio un reciente estudio de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) de crear un nuevo tipo impositivo en el Impuesto de Sociedades para beneficios a partir del millón de euros, algo que junto a otro tipo de medidas conseguiría recaudar aproximadamente 63.000 millones, cantidad suficiente para reducir el déficit a algo menos de un 3%, que es lo que exige Europa para 2013, y de esa forma intentar evitar más recortes y nuevas subidas de los impuestos indirectos como por ejemplo el IVA. ¿Por qué no se apuesta por este tipo de medidas desde Madrid, Bruselas o Berlín, y en cambio insisten casi exclusivamente en los recortes a los más débiles?

Por lo tanto, considero que ahora más que nunca hay que levantarse, seguir reclamando nuestros derechos, y alzar nuestra voz al unísono frente a esa economía neoliberal que nos está oprimiendo a la gran mayoría día a día.

Víctor J. Maicas es escritor

Editado por la Redacción:
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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

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