Miércoles 28 de septiembre de 2016,
Bottup.com

Por el humo se sabe…

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Sólo desde la distancia podemos contemplar en todo su
esplendor esa grandiosa franja de polución que nos separa de las nubes.
Quizá ésta sea la viva imagen del purgatorio para unas ánimas que viven
diariamente zarandeadas en el metro, el autobús, la oficina, el
supermercado y hasta en misa para ser el primero en llevarse una hostia
a la boca.
Opinión

“Sólo desde la distancia podemos contemplar en todo su
esplendor esa grandiosa franja de polución que nos separa de las nubes.
Quizá ésta sea la viva imagen del purgatorio para unas ánimas que viven
diariamente zarandeadas en el metro, el autobús, la oficina…”

El pasado domingo, muchos miles de madrileños se
despidieron de familiares y amigos a quienes estuvieron gorroneando
durante tres días maravillosos. Sus impecables anfitriones, hasta el
mismo momento de la emotiva partida, se afanaron en llenar de
provisiones el maletero del monovolumen y de chismorreos el viaje de
regreso. Así, entre chorizos culares y embarazos no deseados, no hay
duda de que hicieron la caravana mucho más amena a la marabunta
castiza, la cual siempre ha tenido querencia a tirarse a las autovías,
especialmente cuando las Almudenas, solas, celebran su santo un
viernes. Eso sí, como penitencia por haberse saltado la procesión de su
patrona, el sufrido dominguero madrileño sabe que le espera otra laica
a las puertas de su ciudad. Con lo bonitas que le quedan a Rouco.

“Aquí nos esperan un Madrid envenenado,
los madrileños echando humo, y Gallardón persiguiendo a escobazos por
su nuevo Alcázar a las ratas que, como nuestra polución, tampoco se van
de puente.”

Cuando el atasco se va diluyendo, bien por
agotamiento, bien por la inercia que permite que ls cosas acaben
funcionando, comenzamos a divisar el cielo ceniciento de Madrid. El
nuevo skyline de la capital, que dirían los cursis, se caracteriza
ahora por cuatro torres que, incluso en domingo, apenas se pueden
distinguir. Sólo desde la distancia podemos contemplar en todo su
esplendor esa grandiosa franja de polución que nos separa de las nubes.
Quizá ésta sea la viva imagen del purgatorio para unas ánimas que viven
diariamente zarandeadas en el metro, el autobús, la oficina, el
supermercado y hasta en misa para ser el primero en llevarse una hostia
a la boca. A veces me pregunto si el humo que respiramos procede sólo
de los motores de los coches y de las calefacciones, o también de
nuestros explotados cuerpos.

Para evitarnos más quebraderos de cabeza, que bastante tenemos ya con haber sobrevivido a otro puente, hemos sabido que nuestro filantrópico alcalde nos oculta la verdad sobre la calidad del aire que respiramos. Paradójicamente, a los pocos días de conocerse esta noticia, se le ha
llenado su flamante chamizo de ratas. Quizá no exista mejor alegoría
para lo que suele ocurrir cuando se soterra la mierda bajo alfombras
que no vuelan, pues Madrid no es el lejano Oriente ni Gallardón es
Aladino. Como mucho un flautista aficionado, al que en pleno éxtasis
musical han interrumpido las inoportunas ratas, justo cuando estaba
aplaudiéndose a sí mismo en su despacho imperial. Sus sufridos
contribuyentes, mientras, intentaremos seguir sobreviviendo con el
consuelo de que, por el santo de las Conchas, podremos volver a
fugarnos a un sitio con mejor bienvenida. Aquí nos esperan un Madrid envenenado,
los madrileños echando humo, y Gallardón persiguiendo a escobazos por
su nuevo Alcázar a las ratas que, como nuestra polución, tampoco se van
de puente.

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar.


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Sobre el autor

1 comentario

  1. Anónimo 30/01/2008 en 3:55

    Excelentísimo artículo para un madrileño de pro que, a veces, acaba hasta las narices y nunca mejor dicho, de tanta polución, políticos podridos y faraones fallidos.

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