Miércoles 26 de marzo de 2014,
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Un día de paseo por la ‘nueva’ Tijuana

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FOTORREPORTAJE / El recorrido por la ciudad deja en la retina solares de edificios emblemáticos

¿Quién dice que no se puede hacer un día de campo dentro de la gran ciudad?

Teniendo ganas de salir al campo a disfrutar de un buen día de recreo y tras hacer un análisis de lo que los diferentes sistemas meteorológicos informaban a través de Internet, opté por hacerlo, ya que según las variadas informaciones, mostraban que el día tendría efectos del sistema climático llamado ‘niña’, esto es, resultaría ser un día con bastante calor dentro de la temporada invernal.

Decidido a ir a disfrutar viendo bueyes y vacas pastar, cabras brincar las laderas de los cerros, de observar esos pájaros que revolotean en las alturas y de los cuales ni sus nombres conozco, me monté en el vehículo y tomé dirección como si fuera a Mexicali, ciudad capital de esta Baja California.

Me detuve en un paradero de esa autopista que transitaba y el cual se encuentra ya casi para llegar a la primera caseta de cobro, porque pensé: ”Aquí solo voy a encontrar la Rumorosa (Zona montañosa ubicada entre Tijuana y Mexicali), pero si me salgo en Tecate (municipio famoso por la fábrica de la cerveza con el mismo nombre) quizás por ahí encuentre los ranchos en los que se hacen competencias de rodeo (deporte en el que se practica la monta de toro cebú y de potro salvaje, entre otras cosas) y quizás encuentre también esas llanuras que cabalgan los vaqueros ese día que tienen habituado para su amistosa cabalgata anual. ¡No! No son esos campos los que quiero ver”.

Opté por irme rumbo al centro, pensando en, además, admirar de día y de pasada, esa querida, centenaria, la tan desdeñada y mal vista por el centralismo, Tijuana

Dando marcha y convencido, regresé mis pasos rumbo a Tijuana para tomar la carretera a Rosarito (municipio que se encuentra a la orilla del mar Pacífico y a pocos minutos del centro de Tijuana), misma carretera que conduce al puerto de Ensenada (el municipio más grande de la República mexicana en extensión física) y a lo que es la península bajacaliforniana.

En el Inter, analicé el irme por el boulevard 2.000 de reciente creación o irme por aquella vieja carretera que parte del centro de la ciudad, hecho que implicaba tener que recorrer algo así como 25 millas más, tomando en cuenta el lugar en el que me encontraba. Opté por irme rumbo al centro, pensando en, además, admirar de día y de pasada, esa querida, centenaria, la tan desdeñada y mal vista por el centralismo, Tijuana.

Ya dentro de la ciudad, el pensamiento me llevaba de un lado a otro y conduje por los bulevares y avenidas antiguas. Miraba su modernidad y pensaba en cómo estaban cuando hace ya algunos años atrás, las vi y caminé por vez primera, pensaba en sus lodazales creados por las lluvias, en el polvo que durante el verano y parte del otoño se levantaba cuando de repente aparecían y aparecen esos famosos vientos de Santana.

Recorrí el Boulevard Insurgentes, observé las grandes nuevas maquiladoras, los centros comerciales, quizás y sin estar seguro al cien por ciento, alguna guardería infantil. Vi además edificios de gobierno y centros de salud, creados en esos que eran los terrenos baldíos.

Cuando me encontraba frente al Parque Morelos buscaba, hasta donde mi vista me permitía, encontrar alguna modernidad para bien ciudadano y solo encontré edificios y más edificios en los alrededores, nada digno de atrapar la atención.

En el boulevard Lázaro Cárdenas nada que ver y torpemente gire al Díaz Ordaz, olvidando que unos kilómetros adelante se encontraba el crucero de la carretera a Rosarito. Camino que me evitaba tener que hacer un largo rodeo y me ahorraba tiempo de trayecto. -Eso lo pensé, hasta que ya me encontraba ahí, en el centro de Tijuana.-

Seguí el trayecto, abandoné lo que era Díaz Ordaz y pasé a Boulevard Agua Caliente, en donde me percaté que ya no estaban algunas viejas edificaciones o negocios conocidos, fui mirando esos nuevos edificios mientras pasaba por el frente de la clínica del Issste (Instituto de Seguridad Social Solo para Trabajadores del Estado) por la ‘vieja’ Plaza Patria, el modernizado Auditorio Municipal de Tijuana y, ¡ni modo que no!, el también modernizado Hipódromo Agua Caliente.

La nostalgia llegó, pues la histórica construcción llamada ‘El Toreo de Tijuana’, ya no se encontraba, ya había pasado a engrosar las grandes listas de edificaciones históricas demolidas

Más adelante la nostalgia llegó, pues esa histórica construcción llamada ‘El Toreo de Tijuana’, ya no se encontraba, ya lo que era ese sitio tan concurrido por turistas extranjeros y nacionales los días domingo, ya había pasado a engrosar las grandes listas de edificaciones históricas demolidas.

Una plaza monumental que acogió y vio triunfar en tardes inmemorables a grandes toreros y que dio imagen a esta ciudad, fue destruida en los tiempos de electo presidente municipal el priista Jorge Hank Rhon. Quien dijo: ”la protección de dicho inmueble, corresponde al gobierno del estado”. Él, como era presidente municipal únicamente, nada hizo por evitarlo.

Político clásico mexicano que ante sus ansias de salir como chapulín (acto de brincar del puesto que se tiene en búsqueda de uno de mayor rango o jerarquía) a contender por la gobernatura del estado, delegó en su sucesor la responsabilidad de efectuar los trámites necesarios para que se evitara la demolición que ya se estaba efectuando y a final de cuentas se llevó a efecto.

El tiempo había pasado inexorablemente y cierto cosquilleo en el estómago me llevó a pensar que no nada más de cigarro y café vive el hombre, recordando entonces que próximo a la zona en la que me encontraba un vendedor ambulante elaboraba unos deliciosos ‘burritos gigantes’ rellenos del guisado del día (comida típica de esta frontera mexicana elaborado a base de tortillas hechas de harina con guiso casero de relleno) y sin pensarlo mas, en su búsqueda me encaminé.

Con ánimo y tras un ligero vistazo al reloj, pensé que en las inmediaciones de la comandancia de la calle 8, a esa hora habría poco tráfico y mucho espacio para poder dejar un buen rato el automóvil estacionado en la vía pública.

Tras encontrar un buen sitio, “¡Bendito P.R.I., cómo te quiero!”, díjeme yo mismo mientras estacionaba el auto, porque vi —no sé cómo llamarlo— otro solar, la ambición humana, el deseo de abofetear al pueblo, la cara de la hipocresía, o, la verdad no se aún cómo llamar a lo que vi.

Aquello que fuera fuente de inspiración para que la frase ‘Paros a la 8′ (pretextos a la cárcel, no pongas pretextos tontos, etc.) se hiciera famosa en esta entidad yendo de boca en boca de jóvenes o viejos, de empleados o patrones, de turistas o residentes, ya tampoco se encontraba ahí en lo que forma la esquina de las calles constitución y 8a.

La cárcel municipal de la calle 8, sitio de tristes historias y posiblemente malos recuerdos para algunos que tuvieron el ‘honor’ de ser su huésped, también ya fue demolida y para que realmente no quedara ni rastro de que ese sitio existía, también se demolió el edificio vecino que albergaba a la heroica central de bomberos Nº 1.

Vi otro solar, la cárcel municipal de la calle 8 también se demolió, como su vecino que albergaba a la heroica central de bomberos nº 1

“Triste Tijuana que de tus 100 años, los edificios primeros perdiste.
El toreo de Tijuana creado en los años 30, siendo aquel 3 de julio de 1938 cuando viste por vez primera sus puertas abrir. Sin pensar en lo corta que sería su presencia física.
El edificio de lo que en aquel tiempo (1960) seria la cárcel de Tijuana también lo admiraste y…”
Imágenes fueron tomadas de ese lugar tras haber permanecido sentado en la banqueta por un momento algo largo, mientras recordaba lo antes mencionado.

Entonces y tras prender el siguiente cigarrillo, a pie me dirigí a la famosa Avenida Revolución, a la multinombrada ‘Revu de tijuas’, ahí también fui observando lo que la modernidad ha hecho y sin importar la historia de los edificios, se han derruido, renovado o abandonado.

De los famosos ‘burritos gigantes’ que se me antojó desayunar, ni que decir, los vendedores ambulantes también fueron desalojados por el actual priista presidente municipal, Carlos Bustamante, mismo que autorizó la demolición y venta de lo que era ‘la 8 de Tijuana’.

El tiempo había transcurrido y no supe en donde se quedaron casi cinco horas de esa mañana en la que había decidido ir al campo a ver bueyes y vacas pastear, así que creo que por ver esos burri-cebras (burros con rayas) emblema de esta ciudad, lo cambié por pensar en lo que hacen y nos cuentan los políticos.

Haber decidido ir a ver las cabras brincar las laderas lo cambié por observar a esa gente que igual vive en laderas y para llegar a su domicilio tiene que saltar y brincar, encomendándose a san ‘que no tropiece’. Acto muy común en esta ‘coqueta’ ciudad en la que reza el refrán: ‘Aquí, empieza la patria’.

Hubiese querido observar a esas aves volar, pero como el ‘hubiese’ no existe y lo que sí son los grandes anuncios y desplegados gubernamentales llamados ‘espectaculares’, capaces de obstruir cualquier tipo de vista, pues ¿para que buscar más? Ahí vi zopilotes carroñeros mostrando sus blancos y afilados dientes, buitres con carita de jilguero diciendo “Yo soy el bueno”, cuervos con plumas de blanca paloma prometiendo lo que jamás cumplirán, y párele de contar qué más vi, porque descubrí que también dentro de la ciudad se puede disfrutar de un buen día de campo, solo que con un poquito de contaminación.

Para cerrar, tras haber regresado a mi punto de partida matutino (a casa) y descargar las imágenes en el computador, creo que no encontré nada mejor que compartir a ustedes estas fotografías de lo que es en la actualidad Tijuana.

Actualidad que durará hasta que el siguiente priista carente de interés en preservación de edificios históricos, ocupe el cargo de presidente municipal o gobernador. ¡Dios Bendiga América, que buena falta le hace!

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