Jueves 23 de marzo de 2017,
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Posada Carriles: ¿Un riesgo necesario?

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Luis Posada Carriles representa la parte del exilio cubano más radical y extremista. Su presunta participación en el atentado contra el avión 455 de Cubana de Aviación en 1976 (73 muertos) le dejó un aura de terrorista y, para otros de luchador contra Castro.

Opinión

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Luis Clemente Faustino Posada (Terror File Online)

Tras colaborar en hacer el trabajo menos limpio de la CIA y EEUU en
América Latina se refugió en EEUU donde fue acusado y encarcelado por
estancia irregular en el país. Ahora ha sido puesto en libertad a pesar
de las peticiones de extradicción tanto de Cuba como de Venezuela. Su
presencia hace que la transición post Castro se complique.

“Posada Carriles, el terrorista anticastrista ha pasado media vida conspirando contra la Cuba comunista y otra media huyendo de la acción de la justicia”

Posada Carriles,
el terrorista anticastrista ha pasado media vida conspirando contra la
Cuba comunista y otra media huyendo de la acción de la justicia,
incluso dentro de EEUU y con la connivencia de la CIA y los gobiernos norteamericanos en sus actividades. Ahora sabemos que sale de la cárcel, donde estaba confinado por entrada y estancia irregular a gritos en el país.

Posada Carrilles de 79 años representa la parte de la disidencia cubana más intransigente y radical, hasta el punto que es el máximo acusado del crimen que llevó a explosionar a un avión cubano vuelo 455 de Cubana de Aviación en 1976.

“Carriles ha estado vinculado a los movimientos antisubversivos y contra la militancia de izquierda en toda América Latina en los años setenta y ochenta, siendo el ala más dura de la ultraderecha!
Por este crimen está requerido tanto en Cuba como en Venezuela, pero EEUU nunca ha permitido la deportación.
En la situación actual de lucha contra el terrorismo la presencia de un
Posada Carriles en EEUU se ha convertido poco a poco y cada vez más en poco justificable e incómoda por muy prolongada. Se ha buscado un “refugio” para Posada Carriles en otros países pero hasta ahora ha sido infructuoso.

Carriles
ha estado vinculado a los movimientos antisubversivos y contra la
militancia de izquierda en toda América Latina en los años setenta y
ochenta, siendo el ala más dura de la ultraderecha, no solo cubana, sino
internacional al amparo de la CIA y contribuyendo a la política
anticomunista del presidente Ronald Reagan en la región. De aquellos “honores” se deriva este trato prioritario por el gobierno estadounidense.

Sus vínculos, además de con el atentado del avión de cubana de aviación, se dan con la operación Gladio y los “trabajos” para las dictaduras argentinas, chilenas y la contra nicaragüense y
le hacen incómodo al régimen norteamericano, que hasta ahora le
amparaba. Luis Posada Carriles pertenece a ese grupo de “antiguos”
luchadores exiliados, que sobrepasaron la línea para convertirse en mercenarios y tratante de armas y explosivos al mejor postor.

“la liberación de Posada Carriles y el subsiguiente riesgo de fuga, EEUU activa una vía poco prometedora y positiva para el exilio cubano”
Con este gesto, la liberación de Posada Carriles y el subsiguiente riesgo de fuga,
EEUU activa una vía poco prometedora y positiva para el exilio cubano,
la de los más resentidos y radicales, que sin embargo son un número
bastante visible. En un momento donde la debilidad manifiesta de Castro
augura una apertura paulatina estos guiños al “bunker” anticastrista solo pueden ser interpretadas de dos formas contradictorias:

La
primera es desactivar al grupo de Posada al eliminar ese aura de
luchador en una resolución del conflicto de manera dialogada. Algo
parecido a desvincularle de la acción terrorista y saboteadora. La
segunda es colocar a Posada Carriles en la lucha política y de
influencia en el exilio cubano al favorecer su visibilidad y, al
tiempo, un mayor grado de unidad en el exilio cubano de cara a una transición controlada.

En
cualquier caso la expectativa del régimen de Castro empeora con Posada
Carriles en las “mesas de enfrente” y la forma de llegar a un acuerdo
sin tensiones extremas también por otro lado no considerar a los más
radicales para cualquier cambio en Cuba podría ser muy contraproducente.

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