Martes 27 de septiembre de 2016,
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La morosidad y la ‘inembargabilidad’ de los bancos

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INTERPRETACIÓN / Aunque el deudor acabe pagando, la exhibición de las cifras de morosidad puede dar lugar a la concesión de ayudas a la banca

La posibilidad del embargo del patrimonio de bancos para saldar sus deudas no se contempla ante las constantes conversiones de deuda privada en pública

Hace menos de un mes tercerainformación.es publicaba la siguiente noticia: “El sindicato de técnicos de Hacienda -Gestha- propone medidas para ingresar 63.000 millones anuales y ‘acabar de una vez’ con el déficit“.

El índice de morosidad refleja un retraso en el pago, aunque aproximadamente el 95% de los deudores acaban pagando la deuda, además de abultados intereses, comisiones y costes

Me parece una propuesta razonable y necesaria, que habría que aplicar de inmediato, en vez de lo que se está haciendo y que consiste en una inadmisible rebaja en las inversiones (en economía financiera no hay gastos, puesto que el dinero simplemente cambia de manos, se ‘invierte’ para hacerlo circular. El dinero no se gasta), pero al parecer los políticos prefieren plegarse a los planes de los financieros especuladores, que parecen estar obsesionados con forzar sus beneficios a costa de sacrificar la economía de todos. Por eso me gustaría abrir un debate sobre el comportamiento de la banca, y los argumentos que pretender aceptemos como una explicación válida para justificar los recortes.

Entiendo que esa asociación está integrada por profesionales, capaces de entender los conceptos que se barajan por algunos personajes sobre la crisis. Por eso quiero plantear algunas dudas y sugerencias que tengo, respecto a varios de esos conceptos:

Para la ‘evaluación’ de la ‘solidez’ de una entidad financiera uno de los factores que entiendo que se está utilizando es el ‘Índice de morosidad‘. De ser así, a mí me parece que es un grave error, por los siguientes motivos:

1. El índice de morosidad refleja la ‘tendencia’ en cuanto al cumplimiento de las obligaciones (refleja el retraso de más de tres meses en el pago, se acabe finalmente pagando o no), independientemente del volumen de operaciones realmente fallidas, del que supongo que también habrá un índice, pero ese no se cita. Quizá porque más tarde o más temprano la gran mayoría (por encima del 95%) de los deudores a los bancos terminan pagando, y si se utilizara el índice de fallidos, quizá los números no fueran tan desastrosos, ya que el balance final siempre será beneficioso para el banco. (El beneficio por el cobro de demoras supone un porcentaje muy superior al porcentaje que sobre el total de los saldos más intereses ‘normales’ no cobrados represente lo que no se llegue a cobrar, excluyendo las demoras y gastos. Y aún de éstos -de los no cobrados- habría que excluir los que no se cobraron por ser sus titulares algún partido político o personaje ‘especial’).

2. La morosidad, en la práctica, y desde el punto de vista de rentabilidad financiera, no es negativa, ya que para el banco supone percibir mayores beneficios que los previstos en el momento de formalizar la operación: porcentaje por demora, comisiones y penalizaciones, incrementan sustancialmente el importe a pagar por el deudor.

La morosidad no es negativa, ya que el banco percibe mayores beneficios que los previstos. Puede ser provocada para aparentar una crisis más grave y exigir ayudas y facilidades

Personalmente puedo contar un incidente: fui aval por un préstamo que cuando tenía un saldo deudor de 4.000 euros el prestatario dejó de cumplir. Varios años más tarde me entero de la situación porque aparezco en un listado de morosos. Me dirijo a la entidad para pedir explicaciones y me dicen que, efectivamente, el titular no ha pagado, y que lógicamente ‘en cualquier momento’ me encontraré con una demanda para ejecutar el aval. Aunque me sorprende la situación, decido zanjar la operación y les pido que me concedan un préstamo a mi nombre para facilitarme el pago. La operación es aceptada, pero el total que me reclaman es de ¡13.000 euros!, pues durante los cuatro ó cinco años que han pasado el préstamo devengó, además de los intereses ‘normales’, demora, comisiones, gastos, etc., etc., que han supuesto una rentabilidad anual de más de 2.000 euros, es decir, más de un 30% a interés compuesto. Actualmente estoy reclamando porque en contra de lo pactado, no me concedieron el préstamo, pero sí cargaron en mi cuenta el total, cuando lo lógico era excluir la demora ya que si hubieran actuado diligentemente, reclamándome en fecha el aval, esos gastos no se producirían).

3. La morosidad puede ser provocada, no solo para generar mayores beneficios, sino también para utilizarla como argumento para aparentar una crisis más grave que la real y así exigir ayudas y facilidades para ‘salvar’ la economía de… ¿todos? No: para que las entidades financieras sigan teniendo beneficios desorbitados. O para valorar a las Cajas de Ahorros a la ‘baja’, en el momento de ‘comprarlas‘. Es decir, forzar las condiciones de los préstamos (mayor importe, plazos más ‘apretados’, intolerancia con las demoras, dificultades para la renovación, etc.).

Otro factor que supongo se estará utilizando por esos sesudos técnicos que tienen que contratar en el extranjero (con cuyos honorarios se podrían crear puestos de trabajo en España y aliviar la crisis) será la valoración del patrimonio de las entidades financieras, en el que sin duda se incluyen los inmuebles adquiridos por ejecución de hipotecas, que al parecer representan un volumen sustancial, por ‘culpa’ de la burbuja inmobiliaria. (Otro inciso: una buena parte de los inmuebles adjudicados por impago de hipotecas y que ahora tienen que vender para conseguir liquidez ya tenían un comprador: el prestatario desahuciado, al que, en muchos caso, bastaría con haberles dado facilidades para pagar sus recibos, alargando plazos, aplicando ‘bonificaciones’ con cargo a las ‘reservas para fallidos‘ o buscando fórmulas que no supusieran poner en la calle a familias al mismo tiempo que se ponen en el mercado viviendas difíciles de vender, salvo que así, se refleje una situación ‘gravísima’ que entre todos tenemos que pagar).

Pero volviendo al tema de la valoración global del patrimonio inmobiliario, es irracional aplicar escalas de valoración en función del mercado actual, en tanto que el verdadero problema no es valorar una situación hipotética, sino real: ¿Necesitan las entidades financieras vender o liquidar sus patrimonios en inmuebles de forma inmediata y a cualquier precio?

Si los bancos deben devolver las deudas contraídas se podría proceder al embargo de su patrimonio (inmuebles y otros), como le sucede a cualquier ciudadano que no pueda pagar una deuda contraída

La respuesta sería , si los acreedores de los bancos exigieran recuperar su aportación de capital de una forma inmediata y en efectivo.

¿Quienes son los que podrían plantear esa situación?

En primer lugar, se me ocurre que los más numerosos y que más han aportado, serían los clientes o depositantes, que, de pronto, inducidos por una situación de pánico, harían cola para retirar sus ahorros (quedan excluidos los accionistas, cuya aportación la hicieron asumiendo el riesgo de una inversión en acciones).

En ese caso, las entidades financieras afectadas tendrían que plantear un compromiso con sus depositantes, buscando fórmulas para satisfacer a cada uno, llegando incluso a negociar la cesión de inmuebles, o de obras de arte, o aplazamientos razonables, etc. ¿Pero realmente estamos en esa situación? Porque, en general, las personas que se están mosqueando y van corriendo a recuperar sus depósitos terminan llevándolos a otra entidad financiera (quizá por eso se dieron prisa en hacer desaparecer las cajas, no fuera a ser que todo el mundo se llevase su dinero para ingresarlo en esas entidades).

En segundo lugar, otros bancos que prestaron dinero, y que ahora hayan vencido los créditos, y en lugar de renovarlos, exijan el reembolso. Pues que procedan: que los bancos acreedores embarguen a los bancos deudores, como hacen todos con sus clientes, y que se proceda a la subasta de los patrimonios, formados en buena parte por los que han arrebatado a las personas que no han podido pagar. Eso, o lo más razonable, que renueven los créditos entre ellos, pues después de todo, son colegas que deberían comportarse solidariamente en lugar de competir a ver quien saca beneficios más altos.

Así pues, me gustaría saber si en realidad no estamos ante una aplicación de unos principios que fingen buscar seguridad en las transacciones financieras, valorando la situación y previendo las opciones más negativas (que la mayoría de los prestatarios no puedan pagar, y que los avales sean insuficientes para cubrir las deudas) en un aparente intento de ofrecer una seguridad ficticia, pues ni contempla todos los escenarios posibles ni se analizan todas las opciones aplicables para resolver el futuro. ¿Quizá porque lo que realmente se busca es el máximo beneficio, por encima de cualquier otra consideración? ¿No están poniéndose el parche antes que la herida, cuando saben que, llegado el caso, habrá múltiples opciones, pero solo les interesan las más rentables?

Habrá que obligar a que los responsables paguen por sus errores y se busquen soluciones justas para atender las demandas de las personas perjudicadas

Puesto que es cierto que con esas tácticas, presididas por un afán especulador, que se considera el más rentable, es fácil llegar a situaciones de crisis como la que vivimos, habrá que obligar a que los responsables paguen por sus errores y se busquen soluciones justas para atender las demandas de las personas perjudicadas, que forman parte del sistema que debería ser solidario entre todos los que han contribuido al funcionamiento de las entidades financieras, al servicio de la comunidad y con un reparto justo y equitativo de beneficios y obligaciones.

Es inaceptable que los gobiernos renuncien a controlar el patrimonio común que representa el dinero, que aparte de una distribución injusta, es un patrimonio de la humanidad, ya que fue creado para facilitar el desarrollo económico, y no como un instrumento de abuso de unas minorías sobre la mayoría.

Espero impaciente una respuesta, pues según sea la misma tendría otras que platear ya que tengo la sensación que sobre finanzas y economía en general se están utilizando muchos tópicos y mentiras interesadas.

Gracias anticipadas.

Una nota al margen: cuando escribo comprar las cajas, me asalta una duda: se las compran, ¿a quién?, ¿a la propia caja? Pues yo también quiero comprar una caja, aunque sea pequeñita, una de las que le vendieron al BBVA en lote por un euro: yo le doy 100 por una de esas, la que peor esté, siempre que mis 100 euros los metan dentro y luego me entreguen todo a mí (incluido lo que he pagado, claro).

Hay otras preguntas y respuestas:

Los técnicos en economía que se asoman a la televisión, tratan de explicar el ‘rescate’ a los  bancos españoles. Pero no resuelven algunas preguntas que aquí se recogen, con alguna alternativa:

¿A quién deben los bancos españoles para necesitar una ayuda que puede elevarse a los 100.000 millones?

¿A quién deben los bancos españoles para necesitar 100.000 millones de ayuda? Si es a otros bancos, ¿por qué no negocian o embargan el patrimonio de los bancos deudores?

Si es a otros bancos, ¿por qué no negocian entre ellos, ampliando los plazos o ‘embargando’ los patrimonios de los bancos deudores, que tendrán que asumir las pérdidas que les correspondan?

¿Acaso no son iniciativas privadas al margen de los gobiernos, que siempre han presumido de ser más eficaces que los bancos públicos?

O es que ¿temen una retirada masiva de fondos de sus depositantes y quieren tener liquidez para hacer frente a esa situación?

Pues que negocien con sus clientes, organizando planes para resolver esas circunstancias, o que el Banco de España admita depósitos que se transfieran desde los bancos privados, a nombre de personas físicas o empresas, aceptando que los bancos que no tengan efectivo paguen en ‘especie’. Es decir, adjudicación de parte de su patrimonio suficiente para cubrir los saldos transferidos: abrir el banco de España  al público, para que los imponentes puedan transferir sus ahorros, y el banco privado que deba pagar esa transferencia traspase al BdeE patrimonio equivalente de su inmovilizado…

Y si sobra, será lo que se repartan los accionistas, siendo esa su ganancia o su pérdida, ya que las ‘acciones’ son operaciones de riesgo y la prioridad deben tenerla las personas que han depositado sus ahorros, por lo que, si los ‘patrimonios’ no fueran suficientes, se aplicaría la garantía sobre depósitos bancarios por parte del Gobierno, pero no antes.


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