Domingo 22 de enero de 2017,
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Prenden fuego a nueve contenedores en seis horas en varias calles de Lleida

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La tranquilidad de la ciudad se está perdiendo poco a poco. Un repaso a lo que va mal

El día 5 de enero de 2008 será el día de los
bomberos y de las policías catalanas en Lleida. En un espacio de seis horas ardieron nueve contenedores en el centro de la capital lleidatana. No se sabe quién fue o fueron los
autores, pero que éstos fueron capaces de poner en jaque a estos funcionarios
de turno en día casi festivo.

 

La tranquilidad de Lleida se está
perdiendo poco a poco. ¿Culpa de quién o quiénes? ¿Leridanos o inmigrantes? A
saber, pero desde luego todos colaboran un poquito. El tráfico es horrible, sin
ideas de mejorar, todo al contrario, la política municipal es hacer aceras mas
grandes para los peatones, reducir en consecuencia las calzadas de vehículo y
según los entendidos, así animar a los usuarios a que no utilicen su transporte
particular y utilice los públicos.

 

“¿Quién utiliza el Bus urbano? Pues los jubilados y
parados (…) El resto de usuarios, si su tiempo ‘vale dinero’, tienen que emplear
el coche particular”
“La Guardia Urbana, cuyos efectivos
se aumentan cada año, sigue realizando sus trabajos como siempre. No son
capaces de terminar con las dobles filas, que es lo normal y usual en esta ciudad”

Un transporte público que, dado los colapsos
casi permanentes durante las horas de trabajo, deja mucho que desear, además
con líneas circulares, que produce que el retorno del pasajero tenga que recorrer
casi toda Lleida hasta su punto de destino.

¿Quién tiene tiempo de perder una
mañana o una tarde en hacer un desplazamiento? ¿Cuántas gestiones puede
realizar? ¿En consecuencia, quién utiliza el Bus urbano? Pues los jubilados y
parados, que así se distraen y pasan el tiempo de una forma amena y mas o menos
“barata”. El resto de usuarios, si su tiempo ‘vale dinero’, tienen que emplear
el coche particular. Y no hablo de los taxis, porque también tienen resentida
su eficacia, debido al mismo problema del tráfico, no pueden atender la demanda
de los usuarios, por falta de movilidad.

 

Pero eso no afecta a nuestro Paer en Cap,
(Alcalde en román paladino). Él y su equipo a lo suyo, a cobrar todo lo que
pueda, subir impuestos y lo que haga falta. La Guardia Urbana, cuyos efectivos
se aumentan cada año, sigue realizando sus trabajos como siempre. No son
capaces de terminar con las dobles filas, que es lo normal y usual en esta ciudad.  Se ocupan las paradas de taxis
y el único carril bus-taxi. (Un tramo del paseo de Ferràn, Francesc Macià y
Avd. de Blondel). Pero no pasa nada, son incapaces de regularizar el tráfico de
la ciudad.

 

En estas fiestas, intenté contactar con la
central de la Urbana
(092) sobre las 10.00 horas porque delante mío tenía un vehículo con la placa de
matricula completamente lijada, no saldría en ninguna fotografía de radar, y
el vehículo -un visa de color verde- no creo que fuera de “mucho
correr”, pues circula tranquilo con la sabienda de saberse incontrolado.

 

En fin, historias para no dormir, pero
como nadie se responsabiliza de nada, solo cuando suceden las cosas, pues eso.
Se enteran tarde, mal y defectuosamente; la colaboración ciudadana brilla por
su ausencia dado los resultados. Pero eso sí, cualquier acto protocolario que
interese al ayuntamiento, sea por el motivo que sea, un motorista en cada
cruce, sino un urbano de los de a pié, como en tiempos de Franco, cubriendo la
carrera.

 

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