Lunes 21 de agosto de 2017,
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Preocupante crecimiento del empleo informal en Latinoamérica

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Vendedor de artesanías en Bogotá

Análisis: el empleo en Sudamérica

(Bogotá) Según la Organización Internacional del Trabajo, OIT, más de 103 millones de personas en América Latina basan su economía en la informalidad. El trabajo digno está lejos de ser una realidad.

“Cultivar un jardín requiere de mucha agua…, la mayor parte, en forma de sudor”.

Lou Ericson

Las expectativas de crecimiento económico a nivel mundial no son muy alentadoras para el 2007, según el informe de la ONU titulado”Situación y Perspectivas para la Economía Mundial 2007“. La razón: la baja tasa de crecimiento de la economía de los Estados Unidos (caerá cerca del 2,2%) especialmente por el debilitamiento del mercado inmobiliario. Así las cosas, de una tasa de crecimiento del Producto Bruto Mundial de 3,6% el año anterior, se espera un índice de 3,2% para 2007.

Sin embargo, para los países en vía de desarrollo y las economías en transición la condiciones económicas seguirán en alza, aunque no con el auge de los tres últimos años, donde se observaron tasas de crecimiento por encima del 7%. Latinoamérica continúa beneficiándose del notable crecimiento de China e India, con lo que los precios de las materias primas se han elevado, aunque la desaceleración de las economías poderosas siempre la convierte en vulnerable.
 

Luego de tres años de gran crecimiento en el economía global, los países latinoamericanos mejoraron sustancialmente en materia de empleo, lo que no quiere decir que la situación sea halagadora: 23 millones personas en edad productiva carecen de empleo. Realidad decepcionante si tiene en cuenta que más del 80% de los ingresos de los hogares de América Latina provienen de la remuneración por el trabajo para satisfacer las necesidades básicas.

 

La oferta de empleo, que va de la mano del crecimiento económico, es precaria, y la baja productividad de las empresas las hace poco competitivas en los mercados mundiales, además de la mínima inversión -privada y estatal- para la industria. Para la muestra un botón: en la mayoría de los países latinoamericanos, a excepción de Chile, es destinado menos del 20% del PIB en inversión, mientras que los competidores de los países asiáticos y de Europa invierten el 30%.

 

Pero quizá la cifra más preocupante es la tasa de empleo informal, que amenaza con seguir creciendo y sin soluciones a la vista: 103 millones de personas viven de esta clase de empleos de baja calidad y bajos ingresos. Los países más afectados por esa circunstancia son, según los datos de la OIT, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú, con cerca del 60% de los trabajadores, los más favorecidos en este campo son Costa Rica con 41,8%, Panamá, 41,6% y Uruguay con 37,7% .

 

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Mujer ofreciendo sus hierbas aromáticas

La informalidad, en términos generales, representa el empleo sin productividad, el trabajador sólo subsiste, sin la posibilidad de acumular, la mayoría de las veces con muy bajos ingresos y nula protección social. Además, esta clase de ocupación se vincula con la escasa utilización de la tecnología avanzada, la débil estructura productiva y la mano de obra poco calificada.

 

La lucha por un trabajo digno, especialmente abanderada por organizaciones no gubernamentales, pretende que éste permita de manera cierta el desarrollo de las capacidades propias de cada individuo, que represente una libre elección y se garantice a los trabajadores los derechos fundamentales e ingresos gustos sin ningún tipo de discriminación; un verdadero “Trabajo decente” como lo bautizó Juan Somavia, primer director de la OIT.

 

El trabajo decente busca, entre otros objetivos, hacer realidad varias necesidades latinoamericanas, como son la inclusión social, el fortalecimiento de la democracia, el desarrollo integral y la realización personal, para lo que es indispensable que las personas cuenten con el derecho al trabajo, la oportunidad de empleo, la protección social y el diálogo social, elementos utópicos en la condición actual de los trabajadores de América Latina.

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3 Comentarios

  1. Anónimo 17/06/2008 en 11:31

    Cuando el Estado no invierte en capital fisico y humano, es imposible no hablar del empleo informal. En una sociedad donde las empresas no esten capacitadas para competir en mercados internacionales, no habrá la suficiente productividad y una adecuada oferta laboral. Por lo tanto, la informalidad constituye una salida para nuestros paises y para quienes necesitan de un ingreso diario para poder subsistir. El problema no es el mercado informal sino nuestros gobiernos que no invierten lo suficiente en tecnología, maquinaria, infraestructura y capital humano para conseguir un desarrollo industrial y así un aumento del empleo formal.

  2. nyborv 27/07/2007 en 10:40

    Es un eufemismo el hablar de empleo informal, la situacion es mucho mas critica la desesperación de los ciudadanos pasa por la falta de empleos dignos y eso se da en todos los paises, sin excepciones.

  3. Anónimo 22/06/2007 en 8:55

    Pues la verdad es que es preocupante la informalidad laboral porque se trata de trabajadores desprotegidos que en el futuro dependerán del míseros aportes estatales para sobrevivir

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