Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Primero de Mayo: de la inconformidad a la furia

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Las calles de Bogotá vivieron un convulsionado Primero de Mayo, con 179 detenidos y once heridos resultado de los enfrentamientos entre manifestantes y policía

Simón Bolívar, prócer de la independencia colombiana, se muestra en su emblemática plaza en el centro de Bogotá cubierto por una pañoleta. ¿Se identifica con la causa de los manifestantes?, o quizás ¿se protege de los gases lacrimógenos?

El Equipo Nizkor informó sobre 179 detenidos y 11 lesionados en Bogotá[1]. Los enfrentamientos cobraron dimensiones particulares, a pesar del reporte oficial sobre una jornada que transcurrió en tranquilidad. Personalmente vi a un estudiante, un policía y un fotógrafo español heridos y la detención de aproximadamente 15 manifestantes.

Pero, más allá del frío y estadístico reporte que sobre las marchas hicieron los grandes medios de comunicación, existen muchos intereses que salen a flote durante el Primero de Mayo bogotano.

La inconformidad
Sindicalistas y simpatizantes de los partidos políticos se hicieron presentes en las céntricas calles bogotanas para manifestarse contra la política laboral del Gobierno. Luego de tres horas de iniciada la concentración, fueron desplazados por piedras, gases lacrimógenos y bombas de aturdimiento. Mientras me cruzaba con ellos en su carrera por buscar refugio, muchos me manifestaban su inconformidad por la actitud de los ‘encapuchados’.

Al final de las protestas, con los ojos muy irritados como consecuencia de los gases y resguardados de los patrullajes de control policial, conversé con Jairo*, uno de los ‘encapuchados’, que a sus 19 años hace parte de un colectivo juvenil que difunde la idea de cambiar radicalmente la estructura del Estado colombiano.

Cuando le pregunté por qué se enfrentaban de esa manera con la policía, su respuesta fue contundente: “No existe otra forma de hacerse escuchar. El Gobierno nunca escucha seriamente a los que no compartimos sus tesis y para qué hablar de otra forma, si los que lo hacen son perseguidos y amenazados”.

Al reflexionar sobre la edad de Jairo, me di cuenta que mientras despertó en él la inquietud por la realidad política del país, sólo conoció una forma de gobernar, marcada por la burla a la legalidad, la creciente irrupción de las vías de hecho para tratar de imponer medidas arbitrarias y, peor aún, el desprecio por los derechos humanos. En palabras de Jairo, “todos los políticos son iguales, corruptos que nunca piensan en el pueblo, y quien sabe cuántos muertos habrá en la conciencia de ellos”. Recuerdo que el Primero de Mayo de 2007 una periodista me explicaba que la violencia de las protestas era consecuencia del mundo que veían estos jóvenes. “Ellos son hijos y nietos de la violencia“, me dijo mientras veíamos las noticias.

Jairo tiene una novia, que estudia actualmente en una universidad privada, mientras él debe trabajar para ayudar al sostenimiento económico de su familia. “La formación política me la han dado los compañeros, porque viendo a María* me he dado cuenta que la educación está dirigida a formar más borregos para el rebaño“. Agregó Jairo que “no hay nada nuevo en los que quieren ser presidentes“. ¿Y María? “No me acompañó hoy“.

La incredulidad y desesperanza de Jairo es total frente al aparato estatal. Ni él ni sus compañeros creen en los partidos políticos y sienten una profunda desconfianza frente a la prensa. “Póngale cuidado que en los noticieros sólo van a hablar de vidrios rotos, pero nadie hablará de Nicolás, ni mucho menos por qué los trabajadores salen a protestar“.

El recuerdo de una muerte
Durante los últimos años la conmemoración del Día Internacional del Trabajo ha concluido con fuertes enfrentamientos entre jóvenes y el escuadrón antidisturbios de la policía (Esmad). Al descontento por las precarias condiciones laborales de los trabajadores, se suma la conmemoración de la muerte de Nicolás David Neira, un niño de 15 años, quien luego de ser golpeado por el Esmad durante las marchas, murió en una clínica el 6 de mayo de 2005[2].

Yuri, el padre de Nicolás, ha liderado una campaña de denuncia contra los abusos de la policía en la represión de las manifestaciones, mientras que busca el castigo por el asesinato de su hijo, aún en la impunidad. A pesar de la protección de diferentes organizaciones humanitarias, Yuri ha sido víctima de hostigamientos y amenazas [3].

Luchando con (o contra) el profundo dolor que lo acompaña desde 2005, durante las protestas de este Primero de Mayo, Yuri se ubicó al frente de algunos policías que estaban siendo apedreados por los manifestantes, mientras los llamaba a la calma. “Así no, muchachos” les gritaba, aún corriendo el riesgo de ser golpeado él mismo. Uno de los jóvenes que lanzaba piedras contra los policías le gritó “Yuri, ellos mataron a tu hijo“, a lo que contestó: “Precisamente no podemos ser iguales a ellos, avancemos“.

Intereses electorales
El próximo 30 de mayo los colombianos elegirán a su próximo presidente de la República. Esta campaña ha estado polarizada por cuenta de la campaña de desprestigio adelantada por los seguidores del oficialismo contra los opositores. Sin embargo, un amplio sector de los manifestantes hizo eco de su incredulidad frente al debate electoral. De hecho, los disturbios dieron al traste con la intervención pública de Gustavo Petro, candidato del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo, y de Rafael Pardo, del partido Liberal.

Mientras Petro comenzaba su discurso ante las centrales obreras, llegaron los jóvenes a la Plaza de Bolívar trasladando su batalla contra la policía, mientras le recriminaban al candidato ser un ‘politiquero más’.

La policía arremetió decididamente contra los manifestantes ahora acorralados, y de paso, disolvió la concentración de sindicalistas y políticos de oposición, en un procedimiento públicamente criticado por el candidato izquierdista Gustavo Petro[4]. Muchas versiones circulan en Bogotá sobre las intenciones de encapuchados y policías al llegar al lugar donde los candidatos darían sus discursos, que van desde el sabotaje hasta el exceso de la fuerza.

La muerte de Nicolás hace 5 años, los heridos de esta ocasión, los detenidos (muchos de ellos menores de edad) y las desacertadas condiciones laborales de los trabajadores colombianos tuvieron que ceder ante las declaraciones de políticos y los datos de establecimientos de comercio afectados. Si bien todo hace parte de la descripción de un muy convulsionado Primero de Mayo, al parecer a Jairo, a los cerca de 500 jairos que expresaron su rabia aún no los escuchan.

En un país inmerso en un profundo conflicto armado durante los últimos 60 años es necesario consolidar canales eficaces de participación de los ciudadanos, porque hemos comprobado que la violencia genera violencia. Ojalá llegue el tiempo de una verdadera concertación nacional, donde se recupere la legitimidad del Estado y se cumpla ese fantástico postulado de la prevalencia del interés general sobre el particular. Ojalá llegue el tiempo de la reconciliación, pero sin olvidar los errores del pasado, para que no permitamos que vuelvan a suceder.

Vea todas las fotos en http://imagen-palabra-amg.blogspot.com/2010/05/primero-de-mayo-de-la-inconformidad-la.html

Fotografías de Andrés Monroy Gómez

Andrés Monroy Gómez es investigador del Grupo
‘Derecho ciudadano a la información’

[1] Detenciones en la manifestación del 1º de Mayo en Bogotá y Cali. En http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/detenciones.html
[2] Policía asesina a menor de edad en Bogotá. En http://www.prensarural.org/casonico20050507.htm
[3] Hostigamientos contra Yuri Neira. En http://www.colectivodeabogados.org/Hostigamientos-contra-Yuri-Neira
[4] http://www.noticiasuno.com/notas/imagen-del-da-mayo-0112.html


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Sobre el autor

Proyecto Sociedad Informada. Intereses: Libertad de Expresión

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