Viernes 30 de septiembre de 2016,
Bottup.com

Privatizaciones: pan para hoy y hambre para mañana

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (1 votos, media: 10,00 de 10)

 

OPINIÓN / Una vez más, la política económica neoliberal no tiene límites. Lo más preocupante no son sus ‘fantásticas’ soluciones momentáneas, sino el probable futuro a medio y largo plazo que espera a la mayor parte de la ciudadanía

Verán, una de las primeras soluciones tras las elecciones en algunas autonomías lideradas por la derecha han consistido en intentar dar un gran protagonismo al sector privado frente al público. La excusa, todos la sabemos, no hay dinero público y por lo tanto hay que recortar los gastos. Así pues, según sugieren algunos la solución no es otra que la de vender o ceder casi todo lo público al sector privado, algo que en cierto modo ya sucedió hace unos años (les recomendaría leer mi artículo ‘¡A privatizar!‘) y aquello supuso que el Estado (o sea, la mayor parte de la ciudadanía) perdiese los beneficios de empresas tan rentables como Endesa, Telefónica o Argentaria.

Si todos hubiésemos tenido los beneficios de Telefónica, que era estatal, no sólo no se hubiese tenido que recortar el salario a los funcionarios, sino que tendríamos 5.000 millones más para dedicarlos a gasto social

Para que se hagan una idea, sólo con los beneficios de un sólo año y en plena crisis, Telefónica ha llegado a ganar alrededor de unos 10.000 millones de euros, mientras que según se dijo el recorte a los funcionarios va a suponer tan sólo un ahorro de 5.000 millones, es decir, que si todos hubiésemos tenido los beneficios de Telefónica, puesto que era estatal, no sólo no se hubiese tenido que recortar el salario a los trabajadores del sector público, sino que encima tendríamos 5.000 millones más para dedicarlos al gasto social como, por ejemplo, la sanidad, la educación o las pensiones (y encima, y sin ningún tipo de sonrojo, a pesar de esas ganancias Telefónica anunció en su día una deleznable reducción de puestos de trabajo).

Pero ahora vayamos a ver qué puede significar ceder la gestión, por ejemplo, en la sanidad y en la educación. Bien, en principio, se supone que la Administración dejará en manos privadas parte de la gestión de los hospitales y los centros educativos, pero eso no significará que los ciudadanos pagarán esos servicios, ya que según parece es un convenio del sector privado con la Administración (o al menos eso es lo que dan a entender a la ciudadanía). Bueno, pues hasta ahí, el ciudadano medio pensará que “si al fin y al cabo sigo sin pagar, que hagan lo que quieran”, sin darle más vueltas al asunto (primer asalto ganado por la derecha neoliberal, pues tienen al ciudadano de su lado). Pero claro, si hubiese alguien desde la izquierda que alertase a ese ciudadano que el problema puede llegar dentro de unos años cuando casi todo sea más o menos privado, pues entonces quizá muchos abrirían los ojos antes de que dentro de un tiempo alguien les pueda decir: “no hay dinero público para la ‘concertación privada’, por lo que ahora tendrá usted que invertir en un seguro médico para cubrir sus gastos”, puesto que la sanidad totalmente pública es posible que ya no exista, o bien que sea de beneficencia como en EE.UU. (es decir, escasa y de ínfima calidad).

Además, si alguien le explicase también a ese ciudadano que toda empresa privada (y esto es lógico y normal) funciona para que sus dueños tengan los máximos beneficios, eso por lógica significará que ese centro sanitario, en un primer momento ‘concertado’, si finalmente se privatiza totalmente le costará al ciudadano más dinero en su factura a la hora de pagarlo (puesto que además del mantenimiento que hacía la Administración, al privatizarse totalmente deberán de haber unos beneficios para los dueños de esas empresas que ya no se obtendrán de un concierto con el sector público, sino de la oferta y la demanda, lo cual probablemente encarecerá el producto, tal y como estamos viendo con la factura de la luz y el gas que cada vez son más caras). Bueno, lógicamente le costará más siempre y cuando no se rebaje la calidad que se le ofrece al ciudadano (nadie da duros a cuatro pesetas, y menos la empresa privada, algo que también encuentro lógico y normal).

Cualquier Estado que se precie de ser justo y equitativo ha de asegurar a la ciudadanía la gratuidad y calidad de servicios tan fundamentales para el desarrollo y dignidad de cualquier ser humano

Pero aún así, los neoliberales tanto de derechas como de izquierdas (no entiendo que alguien de izquierdas pueda ser neoliberal económicamente hablando, pero en fin, así nos va) probablemente dirán… “pero es que el problema consiste en que no hay dinero y no podemos paralizar el funcionamiento de la Administración, motivo por el cual necesitamos la entrada del capital privado”. Sí, casi seguro se escudarán en eso, de hecho ya han repetido una y mil veces que no hay dinero, y es entonces cuando alguien desde la izquierda (evidentemente algún político que todavía no haya perdido su ideología) le debería decir a estos neoliberales: “nosotros, desde la izquierda, apoyamos y defendemos la iniciativa privada puesto que esto ayudará al desarrollo de la sociedad, pero a lo que no estamos dispuestos es a ceder el control de la educación, la sanidad o las pensiones a alguien que no sea el Estado (es decir, el conjunto de la sociedad), puesto que cualquier Estado que se precie de ser justo y equitativo ha de asegurar a toda la ciudadanía sin excepción la gratuidad y calidad de estos servicios tan fundamentales para el desarrollo y dignidad de cualquier ser humano”.

Sí, muy posiblemente debería decirle esto y, además añadir, antes de que sutilmente se lo pregunten los neoliberales, que el dinero que ahora no hay se puede conseguir, tal y como confirman los economistas no neoliberales, erradicando el enorme fraude fiscal que existe actualmente, poniendo una conveniente tasa a las grandes transacciones financieras, haciendo pagar a las grandes fortunas y a las multinacionales la parte proporcional de impuestos que les debería corresponder, eliminando los paraísos fiscales, penalizando económicamente las inversiones especulativas para así fomentar las inversiones en economía productiva… Por cierto, todo este dinero recaudado con este tipo de impuestos serviría no sólo para salvaguardar el Estado del Bienestar, sino también para reactivar la economía destinando parte de este dinero público a la economía productiva. Así, si por desgracia una gran parte del dinero privado va destinado a la economía especulativa, que el dinero público sirva para crear puestos de trabajo, tal y como nos indican ilustres economistas no neoliberales. Y ante la incredulidad de algunos al leer esto que acabo de decir, simplemente añadir que tal cosa ya la hizo Roosevelt en los años treinta para sacar de la crisis a los EE.UU. tras el crack del 29 (les recomiendo que lean el esclarecedor artículo del profesor Vicenç Navarro titulado ‘Cómo las políticas neoliberales serán responsables de la II Gran Depresión y cómo ésta podría prevenirse‘).

Si lo vendemos todo para mañana ya no nos quedará nada. Probablemente ni tan siquiera dignidad

Así es, probablemente alguien con peso específico desde la izquierda debería explicar a la ciudadanía en general todas estas cosas, sobre todo, si aspiran a recuperar la confianza de todo ese electorado al que han defraudado. Y además, explicárselo en especial a todos esos mileuristas (si tienen tiempo, les recomendaría leer el artículo ‘El problema de los actuales líderes políticos de la izquierda‘) que dan su voto a la derecha pensando que ésta vela por sus intereses. Aunque sin duda para poder explicarlo de una forma convincente al electorado se tiene que actuar en la práctica acorde a la ideología que en teoría deben defender, cosa que muchos no han hecho hasta ahora, pues hasta el momento han seguido aplicando el neoliberalismo económico.

Bien, pues aún así, esperemos que si finalmente no hay ningún líder con peso específico en la izquierda que sea capaz de concienciar a la población de lo que realmente está pasando, sigan siendo movimientos como el 15M los que ayuden a transmitir este mensaje que muchos ya hace bastante tiempo que estamos intentando difundir. Por lo tanto, espero que estas nuevas privatizaciones que probablemente se avecinan no se conviertan finalmente, tal y como ya pasó hace unos años, en pan para hoy y hambre para mañana, puesto que si lo vendemos todo para mañana ya no nos quedará nada. Probablemente ni tan siquiera dignidad.

Víctor J. Maicas escritor

Editado por la Redacción: destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

Participa con tu comentario