Sábado 01 de octubre de 2016,
Bottup.com

Productividad 2.0 en la empresa

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De poco sirve gastarse miles de euros en tecnología si luego no se permite que los empleados la usen socialmente

Opinión

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Las TIC no producen por sí mismas, sino por su uso

Durante años se ha puesto el énfasis en que la
tecnología, por sí misma, hace aumentar la productividad de las
empresas. Esto puede ser así en las compañías que trabajen con materias
primas o bienes de equipo, pero está demostrado que no ocurre en el resto (PDF). Cada vez más trabajadores son ‘brokers de la información’, como los llama Juan Freire en un post donde nos descubre, con su profundidad y fino análisis habitual, cuál es el verdadero ‘truco’ de la productividad.

Freire explica que los analistas han
dejado de medir los tangibles -la tecnología- para
preocuparse por los intangibles -los flujos y gestión de información en
las organizaciones-. Y es entonces cuando se percatan de que un
empleado no produce más y mejor por tener un magnífico ordenador y el
último modelo de Blackberry, sino la capacidad de dicho empleado en
usarlos para establecer y explotar al máximo sinergias con sus
compañeros de trabajo y, por qué no, colegas de profesión aunque sean
de otras empresas o centros de investigación.

Cimentar la relación empleado-patrón en la desconfianza, en esta era de las ‘redes-sociales-para-todo’, no tiene pinta de
ser la fórmula de la productividad
Un buen amigo, que con sus 28 años y cursando un caro master de
Marketing ha entrado a trabajar como becario en una gran empresa de
comunicación por 400 y pico cochinos euros al mes, me contaba el otro
día una triste historia…

Como resume Freire en un artículo en paralelo,  “más y más diversas relaciones sociales mejoran las habilidades
para la gestión de la información y esto se traduce en incrementos en
la productividad”.

En definitiva: de poco sirve gastarse miles de euros en tecnología si luego los empleados no la emplean socialmente,
algo que a veces no hacen por miedo a la reacción de la empresa, que
les restringe el uso del e-mail o el teléfono. Sin duda un enorme
error, que cimenta la relación empleado-patrón en una desconfianza que, en la era de las ‘redes-sociales-para-todo’, no tiene pinta de
ser la fórmula de la productividad.

La desconfianza suele manifestarse fruto de otro sentimiento quizá peor aún, la prepotencia. El creerse por encima de alguien sólo por una cuestión de cargos. Una verdadera cortapisa al cambio, a la innovación.

Un buen amigo, que con sus 28 años y cursando un caro master de Marketing ha entrado a trabajar como becario en una gran empresa de comunicación por 400 y pico cochinos euros al mes, me contaba el otro día una triste historia que estoy seguro que se repite en tantas otras oficinas españolas. Una compañera de trabajo, más joven que él y con el ínfimo nivel de ‘junior’ -que ella debe considerar muy superior al de becario- ni siquiera le escucha cuando él propone una idea nueva de cómo enfocar un evento o promoción, usando, por ejemplo, el networking o las redes sociales.

Es un problema de cultura empresarial que, mientras no cambie, seguirá lastrando la innovación y la productividad de todas aquellas empresas cuya materia prima sea la información y el conocimiento.

 

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar.

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

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