Miércoles 29 de marzo de 2017,
Bottup.com

“La locura no tiene glamour para mí”

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Una serie de tres entrevistas cuyo nexo de unión es la enfermedad mental.

“La locura no tiene glamour para mí. Sólo tienes que pasarte por un
centro de salud mental o por una unidad psiquiátrica de un hospital, y
ver a las ‘marujas’ en zapatillas a las que se
les aparece la virgen”
“Mi médico me las ha hecho pasar moradas, negras, oscuras. En el sistema
sanitario he encontrado algún que otro irrespetuoso con los seres
humanos. Como si no compartiéramos especie con ellos…”

Segunda entrevista de la serie de tres dedicadas a la salud mental. Si la semana pasada era la madre de un enfermo, hoy hablamos con una mujer que es madre, esposa, trabajadora, inteligente , responsable, sensible y diagnosticada de enferma mental. Una vez más, hemos de ocultar su identidad. Ya se sabe: si te muestras como enfermo u enferma mental, te marginan… La llamaremos ‘X’.

Estamos en la playa de Merón, fumando un cigarro mientras arde la hoguera en esta noche nublada de primavera en junio ya que ‘X’ la única condición que puso fue que se hiciera la entrevista en una playa ¿No es así?

Bueno, dije en un café al lado de la playa… Quizás fumando un cigarro de los que no fumo.


Solemos oír a veces en los mass media y algún que otro ‘cabeza pensante’ que la locura es genialidad o talento. ¿Qué es para ti la ‘locura’, hay glamour de algún tipo o soledad?

La locura no tiene glamour para mí. Sólo tienes que pasarte por un centro de salud mental o por una unidad psiquiátrica de un hospital, y ver a las ‘marujas’ en zapatillas (con todos mis respetos) a las que se les aparece la virgen. O puedes ir por la calle y ver a un tipo solo, tirado, rodeado de mierda y alcohol, metiéndose con los viandantes ¿es glamouroso el suicidio? Para mí, no.


¿Encontraste respuestas en el Sistema médico o tuviste que buscarlas por tu cuenta?

¿Respuestas? Mi médico me las ha hecho pasar moradas, negras, oscuras. En el sistema sanitario he encontrado algún que otro irrespetuoso con los seres humanos. Como si no compartiéramos especie con ellos… Y pueden hacer muchísimo daño dado que un enfermo mental está muy desprotegido. Cuando me encuentro mal, voy al médico, esa es mi filosofía. Le hago preguntas muy concretas y me miro mucho, miro a los demás y miro en la red. No sé si he encontrado respuestas…

¿Qué pensaste en un primer momento al enfrentarte al hecho de ser diagnosticada de enferma mental, teniendo en cuenta que aparte de sonar horrible de por sí, conlleva ser etiquetada por el sistema y el estigma que a su vez, ello conlleva?

Inicialmente, fue anorexia nerviosa. Y eso, unido a la juventud y a que estuve ingresada (por el trabajo de mi padre) en una clínica muy chula, y que salí para incorporarme a la universidad… pues hizo que pudiera superarlo. La segunda vez, cuando comencé a tener problemas de adaptación a mi nueva ciudad y terminaron recetándome ‘Risperdal’…ahí sí que pasé a ser una marginada. Leí el prospecto: “es para la esquizofrenia”… Y hace poco tiré los pantalones que llevaba la primera noche que lo tomé… No me los pude volver a poner porque estaban llenos de mocos de llorar…y no se quitaron al lavarlos. Destrocé los pantalones, a base de lágrima y moco.

“Cuando me ingresaron la primera vez,
no parecía un psiquiátrico el sitio. Aunque me encontré con mucho
drama, todo estaba muy bonito, y yo era muy joven”
“Para mi, la medicación es el mal menor. Conozco a gente que prefiere
mil veces estar medicado a tener un brote, que no quieren arriesgarse”

Has sido ingresada en ‘unidades de psiquiatría’… ¿Qué sentiste al verte de repente rodeada de dementes? ¿Te dabas cuenta en aquel momento o la consciencia vino después? ¿Te sentías una demente entre dementes?

Cuando me ingresaron la primera vez, no parecía un psiquiátrico el sitio. Aunque me encontré con mucho drama, todo estaba muy bonito, y yo era muy joven. No me daba cuenta… La segunda vez, sí que fue a lo bestia. Me subieron en ambulancia, a la unidad psiquiátrica de un hospital. Dejé a mi bebé de 3 meses en casa… Me cortaron la leche y durante mucho tiempo pensaba que cuando todo pasara, podría volverle a dar el pecho a mi hijo. ¿Qué sentí al verme rodeada de dementes? pues que son como yo… Mi cambio más radical ha sido para con la gente que está tirada en la calle, ahí empecé a pensar que estaba mi futuro.


¿Qué sientes cuando enciendes la televisión o abres un periódico y ves que tratan con un sensacionalismo aberrante cuando un demente comete una locura? ¿Es culpa del enfermo o del sistema que no ha sabido tratar pese a los medios disponibles al paciente, convertido en un ‘salvaje asesino’?

Los ‘dementes’ son un colectivo desprotegido, una cabeza de turco perfecta. Mientras se hable del daño que hacen, no se hablará de otras cosas. Mientras se les culpe a ellos, no se culpará a la sociedad que permite esos dramas en su seno. Hay un dicho que es algo así como: “hace falta un pueblo entero para educar a un niño”. Esto no se tiene en cuenta. Pero tengo esperanzas… ¿Recuerdas que cuando éramos pequeños se insultaba diciendo ‘mongólico’? y eso ha cambiado. Quizás esto también cambie, gracias a gente como tú, por ejemplo.


¿Sientes miedo?

Terrible miedo… De que se me vaya la cabeza… A otra gente, cuando tienen un problema, les sale una úlcera. A mí, “se me va la olla”. Y es horroroso… Yo creo que no podría volver a pasar por lo que he pasado.


Coincido plenamente contigo en eso último, aunque es algo difícil de “contar” a alguien ajeno a la locura y que no haya pasado personalmente por ello…  Eres madre, ¿cómo se afronta el ser enferma mental y ser a la vez madre?

Con mucho miedo… Tengo 2 hijos, de 6 y 3 años. Vivo en una ciudad que no es la mía. Afortunadamente, tienen a un padre valorado socialmente… Pero tengo miedo a que se les margine. Y en mi caso, cuando estaba enferma, no podía, no sabía, acercarme a mis hijos. Me pasé meses sin abrazar a mi niña. No sabía poner un pañal, hacer un biberón. Y lo hacía. No disfrutaba con ellos. Era un sufrimiento sin fin y sólo quería dormir. Yo, a mis hijos, he empezado a disfrutarlos muy tarde. Y ahora no soportaría que me vieran mal.


¿Es efectiva la medicación, la tomas convencida o es ante la duda de que al dejarla, si la tomas, tengas una crisis y si no la tomas, cuál es el motivo?

La dejé. Probablemente ahora tenga que retomarla. Para mí, la medicación es el mal menor. Conozco a gente que prefiere mil veces estar medicado a tener un brote, que no quieren arriesgarse. Yo lo he hablado con mi médico. A mí, la medicación me quita las ganas de todo, las ganas de vivir. Soy una persona muy hedonista, pero que encuentra placer hasta en fregar los platos, no creas. Si me quitas la dopamina, me quitas las ganas de vivir. Puedo vivir porque con la cabeza sé que no puedo dejar a mis hijos o a mi madre, pero con el cuerpo y el corazón, no tengo ni pizca de ganas.


¿Afrontar como afrontas a la esquizofrenia es un acto heroico o simple y dura supervivencia?

Supervivencia. Eso se contesta fácil. También, aparte de lo que he dicho en la respuesta anterior, es que me da miedo el hecho concreto del tránsito de la vida a la muerte. Te aclaro que lo mío, en principio, no es esquizofrenia. Son tendencias psicóticas (desconectar de la realidad) más  trastorno paranoide.


¿Eres la misma de antes de ser enferma mental o tener la enfermedad ha cambiado tu propio yo?

Ya no sé quién soy. No sé si siendo como soy puedo vivir en este planeta. Durante un tiempo, lo que más me asustó fue perder los valores y ganar en cinismo. Pero he recuperado mis valores. Y tengo la conciencia tranquila ¿Quién soy yo? Vuelvo a ser, ahora, la niña con mala leche, seria y necesitada, que fui. ¿Podré vivir así?


Es muy difícil para la sociedad, para las personas ‘sanas’ y ‘cuerdas’, entender lo real que llega a ser el delirio, ¿podrías tratar de dar una definición del mismo?

Para mí es una manera que tiene la mente de asimilar cosas que nos cuesta aceptar, de interiorizar frustraciones. En mi caso, llevo muy mal que no se me acepte. Así que, si por ejemplo, mi marido me echa una bronca… esto pasa a ser maltrato en mi mente, por poner un ejemplo. Es una manera de dar sentido a todo. Como si el sueño entrara en tu vida consciente, interpretando lo que llega a tus sentidos con historias casi mitológicas, e incluso creando imágenes y sonidos donde no los hay. Algunas personas piensan que son espías, los elegidos… y sus vidas cobran sentido.


Sé que participas en un foro y te relacionas con otros enfermos, ¿has encontrado en Internet un lugar donde poder expresarte y hablar libremente sobre la enfermedad? ¿Consideras que Internet puede ayudar a una mejor comprensión de la realidad de ser enfermo mental o no deja de ser una ‘curiosidad’ que no aporta nada?

A mí me ha aportado muchísimo. He podido superar muchas cosas gracias a ella. Con dos hijos, trabajo, marido y una vida ‘normal’, ha sido la vía de escape de mi ‘anormalidad’. Y me ha venido muy bien para conocer a más gente con problemas muy similares y obtener información. Creo que es muy útil.

¿Ha cambiado tu relación con la sociedad el ser diagnosticada como enferma mental?

No al ser diagnosticada, al estar enferma. El diagnóstico, en mi caso, ha sido lo de menos. Ha cambiado mucho mi visión del mundo y de la gente que vive en él. Te das cuenta de lo solos que estamos, de lo frágil que es la vida y de qué da igual. Mi médico dijo que no contara que tenía psicosis, sino depresión. Esto en otro plano, para poner un ejemplo.

Para terminar, ¿qué les dirías a nuestros lectores para que trataran al menos de no ver a un colectivo “paria” que es víctima de una estigmatización inducida y si ver que son enfermos?

Pues que mañana pueden ser ellos, o sus hijos o sus padres. Entonces caes en la cuenta de que es una enfermedad. Los enfermos mentales tenemos unas necesidades muy grandes y damos más bien poco, esa es la verdad, pero también los enfermos de Alzheimer, por ejemplo, o las personas que se hacen mayores o que tienen otras patologías siguen siendo personas, compartiendo especie con el resto. Puede ser difícil tratarlos, compartir tu vida con ellos, con nosotros, pero tenemos derecho a existir y a que no se nos martirice por estar enfermos. Hay que comprender que no tenemos las mismas capacidades, que no vamos a reaccionar de forma ‘normal’. Que muchas veces son muy importantes para nosotros menudencias. Es difícil de entender sin pensar que estás ante una mala persona. Pero merece la pena intentarlo si queremos un mundo mejor.

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