Lunes 26 de septiembre de 2016,
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“La psicología se complementa muy bien con el drama”

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ENTREVISTA a la actriz Elisa Mouliaá, conocida por su papel en Águila Roja

Compagina su carrera como actriz con la carrera de Psicología, que le parece una materia imprescindible

Irene, el personaje que interpreta en ‘Águila Roja’, le ha dado a conocer al gran público, pero atesora una larga trayectoria que comenzó sobre un escenario cuando sólo era una niña. Mientras graba la nueva temporada de la serie de Televisión Española, prepara su regreso al cortometraje y a las tablas. Elisa es como una obra, siempre in crescendo, dispuesta a no desvelarse hasta el final.

Mariasun Miquel Miralles. El pasado marzo terminó la 2ª temporada de ‘Águila Roja’, en la que se introdujo el personaje que interpreta, la sobrina del cardenal Mendoza. Irene promete ser el centro de las principales tramas de la próxima temporada. ¿Cómo está evolucionando su personaje?

Elisa Mouliaá. Su contacto con la maldad, con la otra cara de la naturaleza humana, con la sucesión de episodios como objeto de juego entre varios personajes claves, aún sin ella saberlo, ha dejado una profunda mella en su interior. Ha madurado, ha conocido el amor verdadero y la pasión, conservando su ingenuidad y pureza. Tiene pensamientos generosos y eso es algo rígido de su conducta. Algo muy fuerte tendrá que pasar para que esto se tuerza en ella. En la tercera temporada ocurrirán mil cosas por las que sufrirá inevitablemente unas reacciones sorprendentes.

M.M. Irene parece a veces algo desdibujada, no siempre se entienden sus razones.

E.M. Creo que es una opinión general con la que estoy totalmente de acuerdo. No se sabe muy bien hacia dónde va a tirar, es inevitable pensar que alguien no vaya a actuar, hacia un lado o hacia otro, es decir: tomar posición, pensar, ser astuto, valiente, tomar las riendas, ese tipo de sensaciones humanas que hoy en día nos acercan a un personaje. Puede pecar de sosa, contenida y desdibujada. Intentemos no culpar a los guionistas, sino dejarlo en el misterio. Creo que eso forma parte del pequeño encanto que tiene.

Lo que más me gustó desde el principio fue la novedad de un cuento de estas características en España, la esperanza de que por fin hubieran creado algo diferente y lleno de interés

M.M. Confiesa que de las secuencias que ha rodado, se siente especialmente cautivada por una de las escenas sentimentales que vive su personaje con Martín (Roger Berreuzo). ¿Se declara una romántica empedernida?

E.M. “Porque el amor, cuando no muere mata, porque amores que matan, nunca mueren”. Sabina decía estas palabras que siempre me han calado dentro. Hay una secuencia de la que aún no puedo decir nada, que ocurre en la tercera temporada, que se caracteriza por estas sensaciones terribles que te arañan a la vez que dan un profundo placer. Hay contradicciones que duelen y a la vez son necesarias, porque amamos.

M.M. ¿Qué tiene ‘Águila Roja’ que suma cada vez más adeptos?

E.M. (Ríe) Pregúntaselo a ellos (guionistas). Creo que lo que más llama la atención es la acción de época. Yo, desde luego, estaba enganchada en la primera temporada, y jamás pensé que pudiera llegar a formar parte de tan gran reparto. A mí, si te soy sincera, lo que más me gustó desde el principio fue la novedad de un cuento de estas características en España, la esperanza de que por fin hubieran creado algo diferente y lleno de interés.

M.M. ¿En qué momento supo que quería ser actriz?

E.M. Desde que me subí al escenario a los nueve añitos comprendí que disfrutaba mucho jugando en ese mundo mágico. Casi fue por inercia el continuar la trayectoria de uno a otro lugar en el mundo de la interpretación. Sin casi pensarlo me veía haciendo pruebas y apuntándome a clases. Esto funciona en mí a nivel subconsciente, de modo irracional.

M.M. ¿Cómo ha influido su padre en su faceta artística?

E.M. Mi padre es como un niño grande con el que se puede hablar de cualquier cosa, influyó en los primeros años de contacto con el teatro, en los que uno no sabe a qué se está exponiendo. Recuerdo ese tiempo de juegos con gente mayor a los que poco a poco sentí como iguales.

[El teatro a pie de calle] recibe muchas críticas, pero es una de las formas más eficaces de llegar a todo tipo de gente, de dejar huella

M.M. ‘La vida en un hilo’ fue su primera obra de teatro. ¿Cómo recuerda esa sensación?

E.M. (Sonríe) Cuando se estrenó latía un profundo sentimiento común de satisfacción, y sobre todo, con mi corta experiencia, un nerviosismo atroz que me hizo confundir varias frases en la primera función. Fue un momento horrible, pero ahora lo recuerdo con muchísima gracia.

M.M. Conoce bien el escenario. ¿Se podría decir que los clásicos son la base de la interpretación?

E.M. Sin duda son la mejor forma de conocer los orígenes y las profundas raíces de la interpretación. Y creo que es indispensable para un actor arriesgarse en este sentido. De hecho, esas obras tan sumamente importantes las dejo para cuando esté formada verdaderamente como actriz.

M.M. El teatro a pie de calle, ¿también resulta una buena escuela?

E.M. Recibe muchas críticas, pero es una de las formas más eficaces de llegar a todo tipo de gente, de dejar huella. Además, es el actor el que busca al público. Es otra forma de entender el teatro, totalmente respetable y, desde mi punto de vista, muy intenso y gratificante. Es sin duda, lo más divertido, espontáneo y auténtico que he probado jamás.

M.M. “Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos…” escribe uno de sus autores favoritos, Julio Cortázar en Rayuela. ¿Cree en el destino o en la casualidad?

E.M. (Sonríe y comienza a recitar) “Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo del dentífrico. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.” Hay que pensar en la fuerza que a uno le guía, como las olas que se dejan llevar por la resaca, aunque ésta dependa del viento y no lo sepa. A veces actuamos por inercia sin saber muy bien por qué y nos ocurren cosas que en el fondo nos gusta encontrar. Como si el camino no consistiera en buscarlo, sino en caminar.

Suelo hacer ‘all innes’ en la vida, apostar y tirarme a la piscina. Uno no gana si no arriesga. Por supuesto, las cartas cuentan, y tampoco puedes lanzarte sin estar seguro de tener posibilidades

M.M. Compagina sus clases de arte dramático con la carrera de psicología. ¿Qué relación existe entre estas dos disciplinas?

E.M. La psicología se complementa muy bien con el drama. Uno no sabe hasta que punto los personajes están creados con una clara base psicológica, casi es más bien por impulsos, caracteres marcados como ‘el malo’, ‘el bueno’, ‘el prepotente’, ‘el inseguro’, ‘el irónico’ o ‘el irascible’. La cuestión aquí es ver de dónde viene ese rasgo del personaje, entender por qué piensa o siente esas necesidades.

M.M. ¿La psicología le parece una materia imprescindible?

E.M. Por supuesto. Hay que saber mirarla como una ciencia que estudia el comportamiento humano y se divide en muchas ramas. Por ejemplo, el tronco de las cognitivo – conductual que actúan sobre la conducta manifiesta, cómo una y otra vez repetimos algunas conductas, aún sabiendo que obtenemos los mismos resultados. O la etología, el estudio del ser humano como un animal más.

M.M. Su gran referente es la actriz gala Melanie Doutey. ¿Qué admira de esta intérprete?

E.M. Su naturalidad, cómo esa simplicidad puede ser tan auténtica y bella y transmitir tanto sin exagerar nada. Cómo un simple gesto llena la pantalla. También me gustan, por la misma razón, Natalie Portman, Audrey Tautou o Marion Cotillard.

M.M. Le gusta el póker. ¿Qué as guarda en la manga?

E.M. (Ríe) ¡Me encanta ganar a los rusos! Muchos se creen que por ser mujer no vas a hacerlo. Bromas aparte, suelo hacer ‘all innes’ en la vida, apostar y tirarme a la piscina. Uno no gana si no arriesga. Por supuesto, las cartas cuentan, y tampoco puedes lanzarte sin estar seguro de tener posibilidades, pero si las hubiera, hay que cerrar los ojos y confiar. Si quieres que tu planta crezca, plántala en un lugar con sol y riégala cada día.

Ojalá nunca sienta ansiedad de alcanzar mis deseos, pero sí ganas de caminar, sin dejar el miedo a perder ciertos tesoros, para seguir tratándolos como tal

M.M. ¿Un rincón para perderse? Y luego encontrarse…

E.M. Siempre tenemos un lugar en el que sentimos tanta paz como el día en que vinimos al mundo, esa sensación de vivir, sin saber dónde está, la paz de sentirse arropado por algo que siempre te ha acompañado. Ese lugar… secreto.

M.M. “Unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen” (‘Patas arriba: La escuela del mundo al revés’, Eduardo Galeano). ¿Sería más de los ‘unos’ o de los ‘otros’?

E.M. Cómo me gusta Eduardo Galeano… La verdad es que no puedo posicionarme, creo que tengo mucho miedo de perder aquello que valoro por encima de todas las cosas y al mismo tiempo no dejo de desear otras miles, y creo que muchas veces nos movemos o funcionamos gracias a esos deseos que nos mantienen vivos. Ojalá nunca sienta ansiedad de alcanzarlos, pero sí ganas de caminar, sin dejar el miedo a perder ciertos tesoros, para seguir tratándolos como tal.


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2 Comentarios

  1. Anónimo 13/06/2010 en 12:19

    Elisa es magnífica, no solo una niña que crece y lo sabe hacer bien, sino un talentazo en potencia que llegará muy lejos. Enhorabuena por la evistanta

  2. Anónimo 07/06/2010 en 19:53

    Enhorabuena por la entrevista, soy una de los seguidores de la serie.

    Estoy de acuerdo con ella en que por fin se hace algo diferente en España, basta de las series made in jose luis moreno.

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