Sábado 10 de diciembre de 2016,
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“Los Talibán están más fuertes que nunca”

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ENTREVISTA a Antonio Pampliega, periodista y autor del blog CRÓNICAS AFGANAS. Ha estado empotrado en el ejército de EE.UU. en Afganistán.

“A nadie le importa un bledo los civiles”

“Tenemos acceso sólo a la parte que nos enseñan los norteamericanos. No tenemos una visión global de este conflicto”

Antonio Pampliega es licenciado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid. Comenzó sus primeros pasos en el mundo periodístico en la redacción del Diario AS. En 2008 decide abandonar el mundo del deporte por el de las zonas de conflicto. En enero de ese mismo año visita Bagdad, su primer destino, al que han seguido en estos últimos años Líbano, Pakistán, Cuba, Egipto o Afganistán.

Antonio Pampliega escribe en el blog Crónicas Afganas, del periódico Público. Son relatos de un país desolado, maltrecho en años de guerras. Todas las fotografías que aparecen en la entrevista son de Antonio, instantáneas de la vida afgana.

¿Cuál fue tu primera impresión al llegar a un país como es Afganistán, con un pasado y un presente tan terrible, con conflictos armados interminables?

Desmoralización. Esa es la sensación que a uno le inunda cuando se baja del avión y comienza a recorrer las calles de Kabul. Es una ciudad marrón mezclada con tonos grises. Una ciudad sin sonrisas donde la gente camina con la cabeza agachada y sin esperanza en el mañana. Una ciudad devastada por décadas de guerra. Es cómo viajar a otro planeta o retroceder a la Edad Media porque es una ciudad amurallada donde enormes gigantes de hormigón se levantan por doquier para impedir que la insurgencia siga perpetrando atrocidades. Afganistán es un país anclado en tiempos pasados. Donde la luz sólo la ilumina cuando está en el cielo ya que al caer la noche la oscuridad cubre con su manto el país. Un país que no conoce la electricidad ni el agua corriente y donde los afganos ganan una media de 2 euros al día. Se te viene el mundo encima cuando eres consciente de donde estás y lo que ves a tu alrededor; pero sobre todo cuando comprendes que jamás saldrán de esta situación. Se ha querido comparar muchas veces Afganistán con Irak, pero son países y culturas distintas. En Afganistán el 60% de los hombres y el 80% de las mujeres son analfabetos. Aquí no hay una base que vierta esperanza en las generaciones futuras. Afganistán, en definitiva… es lo más parecido al purgatorio.

“Los soldados y policías afganos son el eslabón más débil y los insurgentes, curtidos en años de lucha, se ceban con ellos”

¿Ha sido fácil trabajar empotrado con el Ejército norteamericano? ¿Con qué dificultades te has enfrentado?

Estados Unidos, respecto a su trato con los periodistas que viajamos empotrados con sus unidades, es muy eficiente. Intentan facilitarnos toda la ayuda que les es posible e intentar contentarnos facilitándonos el acceso a las unidades o provincias donde hay presencia norteamericana. Ese es el motivo por el que todos los medios de comunicación del mundo eligen las tropas norteamericanas como vehículo para acercarse a la guerra de Afganistán. Principalmente por su eficacia; pero también por no poner tabúes a la hora de hablar del conflicto afgano. Son conscientes del escenario en el que están y no tratan de ocultarlo. En ese sentido tenemos mucho que aprender de ellos. La mayor dificultad es que no poseemos el 100% de la historia. Tenemos acceso sólo a la parte que nos enseñan -o nos quieren enseñar- los norteamericanos. No tenemos una visión global de este conflicto y eso no es bueno porque ahí es cuando el periodista -si no sabe distinguir propaganda de información- se convierte en un mero transmisor.

En lo que va de 2010, han perdido la vida 265 militares estadounidenses en territorio afgano. ¿Cómo viven los militares norteamericanos las bajas de sus compañeros?

Una muerte siempre es difícil de asimilar y mucho más cuando el muerto es tu mejor amigo, tu compañero de litera o ese soldado con el que todas las mañanas compartes un cigarrillo mientras caminas por las polvorientas carreteras afganas. Ellos son los primeros en ser conscientes del lugar en el que se encuentran. Saben que muchos de ellos puede que nunca regresen a casa por culpa de una bomba casera que la insurgencia haya colocado en la carretera. Pero son soldados y asumen el riesgo. Eso no significa que la muerte de un compañero no les afecte anímicamente. Son soldados, sí; pero son personas. Muchos no llegan a los 23 años. Y con esa edad aún eres una esponja; lo absorbes todo y ver como tu mejor amigo se muere en tus brazos te marca para toda la vida…

[blockquote]Momentos de una guerra
(haz clic en las imágenes para ampliar). Fotografías: Antonio Pampliega

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Wikileaks filtró más de 90.000 documentos sobre el desastre que está suponiendo la guerra en Afganistán. Además aparecen denuncias de “crímenes de guerra”. ¿Qué opinión te merece tales acusaciones?

Son acusaciones que vienen respaldadas por muchas pruebas procedentes de esa filtración. En muchas ocasiones las tropas de la ISAF han cometido auténticas atrocidades contra la población civil, abriendo fuego contra colegios, vehículos con mujeres y niños o muchedumbre que buscaba un poco de gasoil en un camión cisterna. En Afganistán, los civiles son el eslabón más débil. Son los más desprotegidos de la guerra y los que peor parte se están llevando en el conflicto. Y el pretexto de la presencia de las tropas de ISAF en el país asiático es la protección de esos civiles que muchas veces sufren las consecuencias de eso que llaman “daños colaterales”. Pero la realidad es que nadie mira por ellos… Después de cada asesinato de un civil con un simple “perdón” parece que lo han solucionado todo. ¿Cuántos perdones más han de pedir? La estrategia de “los corazones y las mentes” que proponía el depuesto general Stanley McChrystal no se ha aplicado con eficacia en Afganistán.

“Las tropas de la ISAF han cometido auténticas atrocidades contra la población civil abriendo fuego contra colegios, vehículos con mujeres y niños o muchedumbre que buscaba un poco de gasoil en un camión cisterna”

Diversos medios de comunicación hablan de que el Talibán “ha perdido impulso” en Afganistán. ¿Realmente has percibido esa pérdida o por el contrario los Talibán son más fuertes que nunca?

Con una media de sesenta muertos al mes y más de 300 heridos entre las tropas de ISAF, ¿realmente crees que los Talibán “han perdido impulso”? La última ofensiva lanzada en la provincia de Marjah no ha tenido el efecto deseado y la insurgencia se ha fortalecido. En los meses de junio, julio y agosto el número de soldados fallecidos en Afganistán ha alcanzado cotas inimaginables a estas alturas del conflicto. No. Los talibán no han perdido impulso. Al contrario, ahora están más fuertes que nunca y están consiguiendo algo impensable: que muchos países aliados se estén replanteando su presencia en el país porque se están dando cuenta que las ofensivas que se lanzan con el objetivo de acabar con ellos no están teniendo el efecto deseado.

¿Ves necesaria la presencia del Ejército Español en Afganistán?
Nosotros hemos creado el problema y debemos permanecer allí hasta las últimas consecuencias. No podemos alegar que es un asunto afgano y deben ser ellos los que tienen la obligación de arreglárselas. España debe permanecer como deben permanecer todos los países ISAF. Porque en el momento que el último soldado de la coalición abandone el país, los Talibán volverán a hacerse con las riendas del país y lo volverán a convertir en un vergel para el terrorismo internacional.
“El día que el mundo sea consciente de lo que está pasando allí es posible que la situación dé un giro de 180 grados”

Se puede leer en tus crónicas afganas que los policías y soldados afganos son la carne de cañón en Afganistán. ¿Qué les está pasando?

Los Talibán saben que los enfrentamientos directos contra las tropas de ISAF es una causa perdida y por eso recurren a los IED’S en las carreteras: no pueden luchar contra ejércitos mejor preparados y mejor armados que ellos. Es una batalla que no pueden ganar y poner bombas y hacerlas detonar a distancia es mucho más sencillo. Ahora bien, contra la policía y el ejército afgano la cosa cambia. La mayoría de los talibán llevan décadas luchando, primero contra los soviéticos, luego contra los señores de la guerra y ahora contra los miembros de la coalición. La guerra ha ajado sus caras y el rifle ha encallecido sus manos. No conocen otra forma de vida que la de luchar y se enfrentan contra jóvenes afganos que se ven abocados a alistarse para poder ganarse la vida. Son presa fácil contra esos depredadores. Además, están mal armados y peor entrenados. No son rival para la insurgencia que se ceba con ellos. Son los que se llevan la peor parte porque se mueven por el país sin coches blindados y sin chalecos antibala que les proteja. Esa indefensión les convierte en el eslabón más débil de la cadena.

La ONU no se cansa de repetir que se producen más muertes de civiles que nunca. ¿Cómo está viviendo o resistiendo el día a día la población civil afgana?
Con resignación. Por desgracia no les queda otra. Se habla de números, de víctimas, de heridos, pero nunca -o casi nunca- aparecen abriendo un informativo. A nadie le importan un bledo los civiles. Nadie mira por ellos. En los grandes medios de comunicación jamás ha aparecido el sufrimiento del pueblo afgano. El día que el mundo sea consciente de lo que está pasando allí es posible que la situación dé un giro de 180 grados. Hasta entonces, los niños seguirán muriendo por culpa de una bala perdida, de un misil inteligente o de una bomba enterrada.

Los menores son los más vulnerables en las guerras. Según un informe de Naciones Unidas, el número de niños asesinados o heridos alcanzó el 55% en el primer semestre de 2010 respecto del mismo periodo del año anterior: 176 menores murieron y 389 resultaron heridos. La ONU asegura que 386 (12%) de los fallecimientos de afganos fueron provocados por soldados estadounidenses, de la OTAN o de otros aliados al gobierno.

Es lo que hablábamos antes. La estrategia de “los corazones y las mentes” no se está aplicando con precisión. No se puede concebir que la OTAN haya acabado con la vida de casi 400 personas. No. No pueden argumentar que están en Afganistán defendiendo a la población civil cuando son los primeros a los que no les tiembla el pulso en apretar un botón para hacer saltar por los aires dos furgonetas cargadas con mujeres y niños porque pensabas que eran insurgentes… No. Hay cosas que no tiene posibilidad de error y matar civiles es una de ellas.
“Los pastunes están deseando que las tropas de ISAF abandonen el país para que vuelva el Talibán, porque les gusta”

Antonio, ¿has percibido que el pueblo afgano sienta rechazo hacia las Fuerzas Internacionales?

Depende de con quién hablas. Si el que tienes enfrente es un pastún -etnia a la que pertenecen los talibán- tendrás una versión muy diferente a si hablas con un uzbeko, un hazara o un tayiko. Los pastunes están deseando que las tropas de ISAF abandonen el país para que vuelva el Talibán, porque les gusta. Les gusta su forma de aplicar la justicia, sus leyes, sus costumbres… Se han hecho a ello y no están dispuestos a renunciar a esa forma de vida.

El resto de etnias ven a las tropas de la coalición como la última oportunidad para estabilizar su país. Saben que cuando la OTAN abandone Afganistán están condenados a una guerra civil contra los Talibán; de lo contrario se arriesgan a una limpieza étnica como la que ocurrió en Mazar i Sharif en agosto de 1998 y donde miles de hazaras fueron pasados acuchillo por los Talibán. Su delito: pertenecer a otra etnia.

Háblame un poco de los niños y niñas de la guerra en Afganistán.

Lo primero que te llama la atención son sus ganas de vivir. Su sempiterna sonrisa y su desconocimiento del miedo. Se acercan a ti para que les hagas una foto o para pedirte un lápiz. Son unos niños especiales. Unos niños a los que la guerra les ha dado el don de la sonrisa eterna en los labios. Unos niños de grandes ojos vivos y de una alegría que contrasta con el mundo en el que viven. Es como si no fueran conscientes del lugar en el que les ha tocado vivir. Los niños, en todos los conflictos, son siempre especiales, pero los afganos… Son increíbles. Muchas veces han sido ellos los que me han dado fuerzas para seguir a pesar de ver tantas penurias y atrocidades. Ellos. Su esperanza. Son los culpables de muchas de las entradas del blog ‘Crónicas Afganas’. Me he querido convertir en su voz para que aquellos que no pueden ver lo que allí sucede conozcan de primera mano la historia de un país masacrado por las guerras y donde los niños se están llevando la peor parte. Los niños…

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4 Comentarios

  1. Omar Havana 26/08/2010 en 12:29

    Muy buena entrevista Alicia, una realidad desoladora la que nos cuenta Antonio Pampliega, al que admiro desde hace tiempo por el trabajo que realiza.

  2. Anónimo 25/08/2010 en 19:24

    Gracias Olga. Ciertamente la realidad es muy dura. Como la vida diaria de cientos de civiles afganos que sobreviven a décadas de guerras… 🙁

  3. olgah 25/08/2010 en 18:13

    Muy buena entrevista, Alicia. Qué realidad más dura y complicada. Un abrazo

  4. Anónimo 25/08/2010 en 16:28

    Excelente entrevista que nos hace ver lo mal que están las cosas en Afganistán y nos da algunas claves para entender por qué pasan cosas como laqs que han pasado hoy mismo, con los dos Guardias civiles muertos a manos de su propio chofer 🙁

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