Martes 25 de marzo de 2014,
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¿Qué es la troika?

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Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo, junto a Christine Lagarde, directora gerente del FMI: junto con Barroso, las tres caras visibles de la Troika

Troika, una de las palabras más repetidas en los medios, causa aún dudas. Aclaramos qué es, quien la compone y por qué

Desde el comienzo de la crisis, los informativos y medios de comunicación se han ido llenando de noticias económicas. Lo que antes representaba un porcentaje minoritario ahora se ha convertido en parte sustancial del conjunto de informaciones (aunque no cabe duda de que en el caso de España rivaliza con la información sobre corrupciones y procesos judiciales).

La troika está conformada por el FMI, el BCE y la Comisión Europea, y es quien negocia los rescates con los países solicitantes

En la mayoría de esos artículos económicos aparece una y otra vez la expresión ‘Troika’.  Tanto en diversos comentarios como en la edición de algún artículo hemos observados que a pesar de la constante repetición de la palabra, su significado se suele dar por sabido, pero de hecho existen muchas dudas.

Algunos asimilan la troika al FMI (Fondo Monetario Internacional), BM (Banco Mundial) y a la OMC (Organización Mundial del Comercio). Las dos primeras organizaciones nacieron tras los acuerdos de Bretton Woods de 1944. La tercera es la sucesora de la GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) que nació en 1948. Desde 1995 la OMC ocupa su lugar.

No andan muy perdidos quienes así lo consideran, puesto que durante muchos años esa fue la ‘troika’ por excelencia y quien decidía los destinos de los habitantes de muchos países en vías de desarrollo.

Pero la ‘troika’ a la que hacen referencia las noticias recientes es otra. Se trata de la formada por el FMI, el BCE (Banco Central Europeo) y la Comisión Europea.

Volveremos sobre esta última, pero por el camino vamos a mencionar a una tercera que, hasta la llegada de la crisis, más concretamente la crisis de la deuda en los países europeos, era denominada la ‘troika europea’. Estaba compuesta por el Presidente del Consejo Europeo, el Presidente de la Comisión y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

Pero, como decíamos, la que nos trae de cabeza y acapara titulares en los últimos años es la troika formada por el FMI, el BCE y la Comisión Europea. La importancia de este trío es estremecedora. De facto se puede decir que ha ‘sustraído’ la soberanía de aquellos países a los que ‘rescata’.  Esto es así porque las líneas de crédito que otorga son las primeras que se debe pagar. Es decir, hay que pagarlas antes que otras deudas contraídas con anterioridad o que otros gastos (por ejemplo, servicios sociales). Tanto es así, que para asegurarse su devolución en los términos que se estipulen se obliga al país deudor a tomar una serie de medidas (los famosos memorandos) que según la ‘troika’ asegurará el pago convenido.

Los fondos del FMI son aportados por los 188 países miembros. La cuota guarda relación con el PIB de cada país y le da derecho a un número determinado de votos. Cuanto más dinero, más poder de decisión

Lo anterior se traduce en que si quieres tener acceso a la línea de crédito que se ofrece, debes implementar las políticas que se ‘recomienden’. Para más seguridad, esa ‘ayuda’ se desembolsa en diferentes fases, de tal manera que el desembolso de cada una de ellas está supeditado al cumplimiento del preceptivo memorando.

Hasta ahora los requisitos exigidos a los países que han acudido a solicitar el ‘rescate’ han ido en la misma línea: aumento de la edad de jubilación, merma en las pensiones, bajada de salarios en el sector público (también, de manera indirecta, en el privado), recortes en gastos de servicios sociales (sanidad y educación a la cabeza), privatización de empresas o servicios públicos y una mayor presión fiscal a través de impuestos regresivos (como la subida del IVA).

De momento los resultados macroeconómicos se están haciendo esperar y la deuda y sus intereses siguen siendo la mayor partida presupuestaria de cada uno de los países sin descender y la restricción al crédito en los mercados sigue sin aflojar. A otro niveles los resultados de la austeridad son más palpables: ha aumentado el desempleo (mucho más el juvenil) y la pobreza relativa alcanza a un porcentaje de la población que no se había visto desde hace décadas.

El FMI

Una de las mayores críticas que se hace al funcionamiento de la troika, además de la orientación ideológica de las políticas que impulsa, es su falta de democracia.

El funcionamiento de sus tres componentes es poco conocido por la ciudadanía.

El FMI, el más antiguo de los tres, nació fruto de los acuerdos de Bretton Woods de 1944. Ellos mismos definen su cometido como: “El principal propósito del FMI consiste en asegurar la estabilidad del sistema monetario internacional, es decir el sistema de pagos internacionales y tipos de cambio que permite a los países (y a sus ciudadanos) efectuar transacciones entre sí. Este sistema es esencial para fomentar un crecimiento económico sostenible, mejorar los niveles de vida y reducir la pobreza”. Aunque desde 2009 y al calor de la crisis, se encuentran redefiniendo y ampliando su cometido.

El objetivo del BCE es limitar la inflación. Su capital es nutrido por los 17 estados miembros de la eurozona

188 países son miembros del FMI, que son quienes le proveen de recursos a través de una cuota, que normalmente guarda relación con el tamaño de la economía del país.

Igual de polémico resulta la inmunidad de la que goza. Según el Convenio Constitutivo del FMI (firmado por los 188 países miembros), el Fondo goza de inmunidad judicial: “sus bienes y su activo, dondequiera que se hallen situados y quienquiera que los tenga en su poder, gozarán de inmunidad en cuanto a toda clase de procedimientos judiciales (…) serán inmunes a registro, requisa, confiscación, expropiación o cualquier otra forma de incautación por actos del poder ejecutivo o del legislativo”. “Los archivos del Fondo serán inviolables”. “(…) todos los bienes y activos del Fondo estarán exentos de restricciones, regulaciones, medidas de control y moratorias de cualquier naturaleza”.

También los gobernadores, directores ejecutivos, empleados, etc., “gozarán de inmunidad en cuanto a procedimientos judiciales en relación con los actos realizados por ellos en el desempeño de sus funciones oficiales  (…)”. Por supuesto el Fondo y sus empleados (no nacionales del país en que se encuentren) también tienen inmunidad tributaria.

La Junta de Gobernadores está formada por un Gobernador (y un suplente) designado por cada estado miembro. Cada uno de ellos podrá emitir tantos votos como tenga asignado el país al que represente (votos que se obtienen en función de la cuota aportada).  Las decisiones requieren de un quórum del 70 o del  85% de los votos.

El órgano ejecutivo es el Directorio Ejecutivo, formado por cinco directores ejecutivos nombrados por los cinco países miembros que tenga mayor cuota y otros quince elegidos por los demás países miembro. Estos directores ejecutivos tiene derecho a emitir el número de votos por el que haya sido electo (la suma de los votos que por cuota pertenecen a cada uno de los países que lo haya elegido).

Es el Directorio Ejecutivo quien selecciona al Director Gerente (actualmente Chistine Lagarde), que no puede ser ni gobernador ni director ejecutivo, y que está sometida a su control. Del director gerente depende todo el personal, que en el desempeño de sus funciones “se deberán por completo al servicio del Fondo y no al de ninguna otra autoridad”.

La Comisión está compuesta por un representante de cada uno de los 27 estados miembros de la Unión Europea a propuesta del Presidente

La cuota de España asciende a unos 5.700 millones de dólares, es decir, un 1,69% del total. El gobernador designado por España es el actual ministro de Economía y Competitividad Luis de Guindos (su suplente es Luis María Linde, Gobernador del Banco de España) y tiene derecho a  emitir el 1.63% de los votos (40.971). La mayor cuota es la de Estados Unidos, que supera el 17%, que por lo tanto es también quien tiene derecho a un mayor porcentaje de votos (16,75%).

El BCE

El Banco Central Europeo es la segunda ‘pata’ de la troika. Es el organismo que maneja la política monetaria de la eurozona, compuesta por los 17 países que han adoptado el euro como moneda oficial. Desde su nacimiento en 1998 su función ha sido luchar contra la inflación, que ha de estar siempre por debajo del 3%.

Aunque se rige por la legislación europea se trata de un organismo independiente de los Estados (una de sus normas más sagrada es la de no prestar a los Estados). Sus órganos de toma de decisiones son el Comité ejecutivo y el Consejo de Gobierno. El primero se compone del Presidente del BCE, actualmente Mario Draghi, el Vicepresidentes y otros cuatro miembros elegidos por los presidentes de los 17 países de la zona euro. El segundo está compuesto por estos seis miembros del Comité Ejecutivo y los gobernadores de los 17 bancos centrales de cada uno de esos países.

El capital del BCE lo desembolsan los bancos centrales de los estados miembros, de manera que el Banco de España posee algo más del 8% su capital (Alemania posee el 19%).

Comisión Europea

La CE es el órgano más importante de la Unión Europea, es el órgano ejecutivo. Tiene un representante por cada uno de los 27 Estados miembros de la Unión. La elección tanto del presidente de la Comisión (actualmente Durao Barroso) como de los otros 26 miembros tiene un procedimiento muy complicado, y en ella intervienen el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo. El representante español en la actual Comisión es Joaquín Almunia, actual vicepresidente (hay 7) y comisario de Competencia y ex ministro trabajo, seguridad social y de Administraciones Públicas con los gobiernos socialistas de la etapa González.

¿Por qué la troika?

La colaboración entre las tres entidades viene dada de la necesidad de que el FMI contribuya a los fondos del FEEF para los rescates de los países europeos

Las tres entidades sobre las que hemos trazado una breve descripción se unieron al comienzo de la crisis para diseñar las políticas y posibles soluciones a la situación vivida en la zona euro tras la crisis financiera y posterior crisis de la deuda. Su asociación se debió a la búsqueda de la manera de proveer de crédito a los estados con problemas (aquellos que han pedido o se prevé que pidan el tan nombrado rescate). El BCE no posee la cantidad necesaria para hacer frente a posibles rescates y, por otro lado, está imposibilitado para conceder crédito a los países, solo puede hacerlo a otros bancos.

Lo que se busca es la colaboración del FMI (financiada con fondos de 188 países) en el FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera), que fue el instrumento creado en la Unión Europea para hacer frente a los rescates. De este modo el FEEF que es quien concede los rescates y aporta el dinero, se proveería, entre otros, por el FMI, que ha de consensuar porturas junto con la Comisión Europea y el BCE, para elaborar los memorandos y diseñar las políticas que deben seguir los países que se acojan al rescate.

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