Viernes 30 de septiembre de 2016,
Bottup.com

Ser extremeño: la cara oculta de la censura y el ninguneo

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

Las cuatro familias en huelga de hambre, asentadas frente a la mansión del Presidente extremeño, durante un mes, han depuesto su actitud de no alimentarse

La decisión ha sido tomada por recomendación médica y sin que sus peticiones fueran escuchadas

Hace escasos minutos, acabo de leer, en un medio poco ‘cohesionado con el armamento mediático del poder, en este caso de la Junta de Extremadura, que finalmente las cuatro familias en huelga de hambre, asentadas frente a la mansión del Presidente extremeño, durante un mes, han depuesto su actitud de no alimentarse, aunque desgraciadamente no por una aproximación o negociación razonable, sino por sus lamentables estados físicos y supongo psicológicos.

Parece ser, que ni siquiera el máximo mandatario que nos ha tocado sufrir a muchos extremeños, Fernández Vara, ha transmitido cierta aproximación, escucha directa y estudio o proposición para negociar las reivindicaciones que por Ley, por derecho constitucional e incluso por promesas políticas electoralistas, el propio presidente extremeño hizo en su día.

Como buen vecino y político, ya que ha tenido a esas personas enfrente de su mansión, desde hace más de un mes y con el verano tan duro que por estos lares hemos estado padeciendo,  ni siquiera ha intentado ejercitar el humano acto de dialogar, ser útil y encauzar soluciones como correspondería a cualquier bienhechor y capacitado político y que tristemente ha podido contemplar desde las murallas de su atalaya fresca, radiante y con unas preciosas vistas al Guadiana: las miserias de cuatro familias extremeñas que enjauladas en su precariedad, en sus  obligadas moradas a la intemperie han estado jugándose la salud, la dignidad y, por ende la vida; pues las secuelas físicas y psíquicas  al final terminarán por aparecer.

Mientras tanto cuatro familias por el momento han ido muriendo día a día

Lejos de esos deberes político-vecinales, quizás no escritos, pero conocidos por cualquier bien nacido, parece haber repugnado a esos inquilinos que molestos por sus osadías, mantas y el lastre de una arrastrada miseria y “tirar pálante” han fiscalizado, de algún modo, su indomable poltrona, que seguro nerviosa y excitada no quiere seguir siendo sometida a tan pasivas, indiferentes, desidiosas y defraudadas actuaciones ejecutivas. Esperemos por el bien de la continua, aunque triste y asolada Extremadura profunda que esa poltrona cambie de nalgas pronto.

Mientras tanto cuatro familias por el momento han ido muriendo día a día, enfrente de un especialista intérprete de los antes vivos con la muerte (llámese forense). Y digo por el momento, porque no sería extraño que algún que otro ‘paria extremeño’ antes o después, nos sumásemos a esas radicales actitudes obligadas en defensa de cosas tan esenciales como la dignidad o la lucha por el respeto y protección hacia nuestros hijos

No sé si el Sr. Fernández Vara, como Presidente extremeño, se ha llegado a plantear durante casi un mes, el haberse visto obligado a contar a sus muy agradecidos  medios de comunicación, llegado el momento, que la causa de la pérdida de la salud e incluso muerte si hubiese seguido este quejido impotente de estas familias, hubiese sido debida a la cabezonería de estas familias por una ‘jodida’ vivienda de protección oficial, intentándose saltar reglas y demás hierbas administrativas y aferrándose incluso a la Ley de Vagos y Maleantes, como en algunos medios casi se ha llegado a dar a entender por supuestos cargos institucionales.

No sé si, en cambio, el Dr. Fernández Vara, como forense, si finalmente estas minadas familias, hubiesen proseguido con este suicidio obligado, deplorable con un estado de dejación institucional cercano a lo tiránico, llegado el momento, hubiera tenido la osadia de haber tenido que diagnosticar finalmente que la muerte se hubiese debido a un fallo multiorgánico producido por la autofagia del propio organismo de los implicados; tras verificarse el último mecanismo biológico de cualquier ser vivo: fagocitosis de unos órganos hacia otros del propio organismo, con el fin de sobrevivir.

En todo caso, SÍ SÉ, que estas personas han estado muriendo día a día; poco a poco y con heridas que jamás debieron producirles quienes se autodenominan garantes institucionales; heridas que han ido dejando secuelas definitivas y muy dañinas, producidas por armas cortantes y envenenadas con el ninguneo, con el Síndrome de negación, con el oscurantismo de los Medios de Comunicación masivos; con la desidia, apatía, mirar hacia otro lado; con el conformismo complaciente y cobarde de los muchos testigos mudos que han callado, con el ocultismo y polución del caso, con el agravante de minar la muy desgastada salud psicológica de los afectados y por ende con la infinita soledad de quienes seguro han notado como el Goliath institucional golpeaba una y otra vez con su desprecio el dolor intenso de ‘vulgares David’, mientras demasiados espectadores pastábamos y rumiábamos nuestras vergüenzas ajenas.

En cualquier caso las semillas enterradas por esa estéril Junta darán, sin duda alguna, muy malos frutos para quien sembró desconfianza, insolidaridad y una falta total de ética y humanidad.

Las cuatro familias implicadas han depuesto su actitud; seguramente por la preocupación y consejo de Antonio Chacón, presidente de la Asociación para la Recuperación de Suerte de Saavedra. También, cómo no, por el tremendo stress psicológico y ansiedad producidos por tanta pasividad, falta de preocupación institucional, incluidos, según algunos medios, la desidia, las presiones ejercidas por autoridades varias para no dejarles establecerse frente a la residencia del máximo mandatario extremeño y el no haber estado en todo momento atendidos por servicios médicos como recomienda la Declaración de Malta de la Asociación Médica Mundial sobre las Personas en Huelga de Hambre.

En cualquier caso las semillas enterradas por esa estéril Junta darán, sin duda alguna, muy malos frutos para quien sembró desconfianza, insolidaridad y una falta total de ética y humanidad. Espero que cuando esas muchas semillas germinen en mayo a cada uno se le otorgue lo que le corresponde, lo que sembró previamente.

Por el momento, no conforme con estas injustas situaciones institucionales, al igual que sigo y seguiré peleando por los derechos amputados a mi hija y los míos propios, intentaré dar a conocer nuestras miserias  diarias; las que de vez en cuando asoman en nuestra enmudecida Extremadura; a pesar de las muchas censuras, pactos de silencio y presiones, para que por estos lares la imagen de próspero vergel y maravillosa decencia prospere, enterrando míseras realidades que nos ofrece la cotidianidad del paisaje político-administrativo de estas silenciosas supuestas ‘dehesas virginales’.

Qué pena ser extremeño en estos tiempos que corren.

Finalmente, disculpe, Sr. Presidente Autonómico de la Junta de Extremadura, pero, por favor, no nos obligue a los ciudadanos a recordarle ciertos deberes con sus ciudadanos e incluso posibles votantes y asómese y cruce la calle: nuestra calle, la de usted y esas familias y no sólo ofrezca su mano, sino respuestas serias y honestas.

Va por usted

Foto: Extremadura Progresista


Titular, subtítulos y destacados

 

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Participa con tu comentario