Lunes 05 de diciembre de 2016,
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POESÍA / La lucha entre lo divino y lo profano como diálogo del deseo

A veces nos debatimos entre lo divino y lo profano, cuando amamos nos dejamos arrastrar por la pasión, se enciende la lujuria en nosotros y nos desbocamos para tomar todo, todo lo que encontramos a nuestro paso. Al igual que una tormenta, que un huracán, nuestra sed de tenerlo todo nos conduce a laberintos que jamás sospechamos recorrer.

¿Cómo nos debatimos entre lo divino y lo profano?

Al igual que una tormenta, que un huracán, nuestra sed de tenerlo todo nos conduce a laberintos que jamás sospechamos recorrer

El elixir que se bebe del cáliz del amor, es la divinidad que encierra nuestra alma. Lo profano es la irreverencia del arte amatorio, es esa entrega desenfrenada que nos exalta, que nos excita y nos lleva a amar con locura.

He aquí una muestra de cómo esa discusión interna, ese diálogo de un alma arrastrada por la lujuria frenética de sus deseos se debate entre lo divino y lo profano, que yo he vuelto poesía.

QUIERO

Quiero que vivamos la pasión más tormentosa.

Quiero que nos consumamos en deseos.

Quiero que saboreemos este néctar delicioso de placeres.

Quiero sufrir la más mortífera crueldad de no ser tuya.

Quiero acariciar en mis sueños sudorosos el momento de tenerte.

Quiero deleitarme en la hiel amarga de tus besos.

Quiero amarte con crueldad desenfrenada.

Quiero ser gloriosa ninfa que acaricia tu cuerpo.

Quiero elevarte al más sublime de los cielos.

Quiero arrastrarte hasta el mismo abismo del averno.

Quiero que navegues en la mar de mi cuerpo.

Quiero que te mezas en las olas de mi vientre.

Quiero que vueles en el cielo de mis senos.

Quiero que camines sobre la arena de mi piel.

Quiero que te bañes con la lluvia de mis lágrimas.

Quiero que comas con los cubiertos de mis manos.

Quiero que galopes en la llanura de mi ser.

Quiero que bebas del pozo de mis deseos.

Quiero que entres en el volcán de mis entrañas.

Quiero besar cada poro de tu piel.

Quiero embriagarte con cada uno de mis besos.

Quiero que mi estrechez sea el laberinto de tus sueños.

Quiero convertir tus ganas en el pozo de mis deseos.

Quiero que cada uno de tus pecados sea mi calvario.

Quiero que cada gota que tu sudor sea el agua que apagará mi sed.

Quiero que cada uno de tus fluidos sea el manantial que regará el rosal de mis entrañas.

Quiero que mi perfume sea el reloj de tus mañanas.


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