Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Rafael del Barco Carreras, buscado por la Policía

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Presunto delito contra los derechos fundamentales y las libertades públicas, xenofobia. ¿Cataluña, ‘estado policial’?

Barcelona. “Senyo Rafel el busca la policía”. Anteayer día 3 al atardecer una pareja de uniforme se presenta en un domicilio donde jamás he vivido, pero donde me conocen. Ni que decir tiene, a pesar de mis abundantes y amargas experiencias, o precisamente por ellas, el aviso impresiona. Además he de advertir que sin notificación alguna en la dirección de mi DNI y empadronamiento, donde habitualmente resido, y en ese preciso momento me encontraba.

¿Me dice usted que ni se me busca ni hay constancia de ningún servicio para localizarme o detenerme?

Intentaré recomponer mi tiempo. De inmediato pensé en algún cabreado corrupto con antecedentes en la Policía. Con lo de ‘antecedentes’ me refiero a la corrupción necesaria para enviarme una pareja. Y si hace más de una década, ante una denuncia falsa huí… ni se me ocurrió… a los 72 años, toda huida es inútil.

Razoné que no tardarían en presentarse en mi domicilio, y me debía anticipar. En quitarme el pijama y vestirme, batí un record. Plaza Cataluña, la primera comisaría de los Mossos que se me ocurrió. Sería la primera vez que entrara en unas dependencias de la Policía Autonómica, muy recordada por las infinitas fotografías de cuando los Indignados, Pista de Hielo, y demás manifestaciones.

Serían las 10 de la noche, y dos jóvenes me atendieron inmediatamente y a la perfección. “¿Me dice usted que ni se me busca ni hay constancia de ningún servicio para localizarme o detenerme?”. La pregunta la repetí en catalán en todos los giros imaginables, y en catalán seguimos.

“¿Puedo pensar que no fueran policías?”. “O que no fueran mossos, me contestó”. “Eran mossos, sin duda”. Ante mi extrañeza, y consultando de nuevo en los ordenadores lo que sin duda formaba un extensa ficha, me repitió varias veces lo mismo.

“¿Me voy al juzgado de guardia a denunciar?”. “Yo de usted me iría a la Plaza de España, ésta es una comisaría pequeña y para el entorno, y allí podrán informarle con total conocimiento”.

Más de lo mismo, y contundentes las respuestas. Sin duda no había ni allí ni en ningún lugar una orden que movilizara en mi busca a la Policía. A la pregunta de personarme en el juzgado de guardia, me aconsejaron que si acaso por la mañana.

No dormí. Sin duda el denunciante, ¡si lo había!, o la pareja de policías, aparecerían en mi domicilio. Habían conseguido intranquilizarme.

¡Muy extraño que casi pasados dos años me envíen a la Policía sin notificación previa!

Ayer por la mañana, sin nadie que molestara mi insomnio, me personé en la nueva Ciudad de la Justicia. Una maravilla. Traspasando a los ruidosos manifestantes por las últimas detenciones de ‘violentos callejeros’, me dije “mal momento”.

Si la policía me asombró por su exquisito trato, en un gran mostrador de recepción y en el juzgado de instrucción n. 23 me atendieron excelentemente… pero como no estaba la oficial del caso… y no encontraban fecha alguna de citación, me hicieron las fotocopias que adjunto, y natural en mí comentaré cuando… le encuentre lógica, o me la aclaren en el juzgado.

Por de pronto, y traducido: “Cabe decir (tot y així) que los contenidos de la noticia no comportan ningún insulto ni menosprecio a nadie, en la línea general de la página, pero si demuestran que esta persona, teniendo la misma potestad que el administrador para modificar la web, tiene alguna forma de responsabilidad sobre el mantenimiento de la web”.

Primera sorpresa. Leyendo las únicas fotocopias que me entregaron y que adjunto en www.lagrancorrupcion.blogspot.com, se deduce que la Policía conoce a la perfección la mecánica de blogs y webs. En este caso por petición de sus creadores enlacé al igual que con otros varios, y simplemente se publicaban mis escritos. Mi único ‘mantenimiento’, que yo sepa, consistía en añadir, quitar o alterar mis escritos, y únicamente los míos. Si consultaron Google, que como ellos mismos escriben, hicieron, se percatarían que ese blog no representa apenas nada en mi mucha actividad en Internet, y que ya ni publica mis artículos.

Apenas leo los muchos blogs, webs o periódicos digitales que me editan, pero aunque el tema es viejo… recuerdo haber anulado el enlace.

¡Muy extraño que casi pasados dos años me envíen a la Policía sin notificación previa! En una de las varias denuncias falsas sufridas y solucionadas con el paso de los años, las notificaciones se enviaban también a una dirección errónea, sin nexo alguno conmigo, provocando la ‘busca y captura’.

Continuará la próxima semana…

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