Martes 27 de septiembre de 2016,
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Rafael Jiménez de Parga, condenado a seis meses

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En el juicio por la corrupción en Hacienda los titulares son acaparados por el segundo de Emilio Botín, Alfredo Sáenz Abad

El apellido, él mismo, de los grandes de la Abogacía y Política con la Democracia, o sea, otro vividor de ese club que se adueñó del Franquismo y ‘hasta ahora’, ha perdido capacidad mediática. El segundo de Emilio Botín, Alfredo Sáenz Abad, acapara los titulares de la condena, seis meses, por denuncia falsa. Lo de la extorsión no aparece en la noticia de agencia.

¡Qué barato les ha salido! Los hermanos ya eran célebres por catedráticos y bufete importante (ahora 50 abogados en el Paseo de Gracia) cuando Narcís

Los juicios de Juan Piqué Vidal y Luis Pascual Estevill, en 2004, Gran Tibidabo en 2008, y ahora Hacienda, marcan el rastro de lo que vengo inútilmente denunciando hace 30 años

Serra lo contrató para abogado acusador en el caso ‘Consorcio de la Zona Franca de Barcelona’ en el año 1980, y ‘contra mí y otros’ entraron en ese selecto clan de sinvergüenzas que se enriquecerán no solo en torno a Javier de la Rosa, sino descaradamente de la Política. Su hermano Manuel en Madrid de chalaneo, será de todo con UCD y PSOE, y Rafael dirigiendo el gran bufete, ensacando o empaquetando elevadas minutas a cientos. ¡Un monumento a la ética!

Han pasado dieciséis años desde que Olavarría jurara venganza por meterle en la cárcel hasta pagar al juez Luís Pascual Estevill. Lo declaró estando yo presente en el juicio de mayo pasado (escritos en La gran corrupción): no pararía hasta ver condenados a quienes con falsedades y ‘gansterismo’ pretendían cobrar, primero una deuda que no les correspondía proveniente del Banco Garriga Nogués de Javier de la Rosa, y después, a través de la extorsión para salir de la cárcel, 25 millones de pesetas, pagados un fin de semana.

Ignoro si sentirá su venganza satisfecha, yo no (tres años, y lo que seguiría, no son un fin de semana). Quizá recurra (dijo que llegaría a Estrasburgo si no se le hacía justicia), pero los años no pasan en balde, y puede que la densa cabellera blanca merme ganas. Los juzgados agotan a cualquiera.

Por ganas insultaría hasta que me metieran de nuevo en La Modelo. Pero no quiero que me detengan en el propio Palacio de Justicia cuando el día 7 acuda a oír la declaración, como testigo, del juez Asalit, y el día 11 la de Lluís Prenafeta, en ese juicio por la corrupción en Hacienda. Los juicios de Juan Piqué Vidal y Luis Pascual Estevill, en 2004, Gran Tibidabo en 2008, y ahora Hacienda, marcan el rastro de lo que vengo inútilmente denunciando desde hace 30 años, ‘La Gran Corrupción’, ‘Barcelona, 30 años de corrupción’… y que continúa con la ‘Operación Pretoria’, y otras muchas pendientes y a destapar. La crisis promete un gran destape.

Mi venganza es esparcir cuanto más mejor los nombres y hazañas de ese grupo de amorales que condujeron a mi querida Barcelona al lodazal donde se halla inmersa. Y si por primera vez en mi vida me noto leído a través de Internet, me fastidiaría que por unos insultos pasados de tono me interrumpieran.

Editado por la Redacción:
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