Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Real Madrid o el crepúsculo de los ídolos

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OPINIÓN / Como Nietzsche golpeó a los ídolos clásicos a martillazos, así nuestra sociedad ha derrocado a base de grandes palizas al clásico Madrid

El Real Madrid recibió ayer, quizá, el golpe más duro de toda su historia. Una a una, cada estrella galáctica fue recibiendo la peor paliza que un deportista pueda esperar, el rechazo de su afición, que se consumó con el 1-1 y el pitido final por parte del colegiado.

1-1, y el comienzo del ocaso
A pesar de su sublime racha en la Liga BBVA, y de su recién adquirido liderazgo en la misma, tras sobrepasar al vigente campeón de Liga, Copa y Champions, el ego del sentimiento blanco no pareció cuajar anoche, en una final que a mí se me antojó apocalíptica para los merengues y apoteósica para los galos.

Jamás había visto tanta inversión y millones juntos… pero es cierto que el fútbol, no tiene precio

La noche empezaba bien, con un marcador 1-0 y todas las esperanzas de resurrección depositadas en once titulares sacados de un sueño.

Jamás había visto tanta inversión y millones juntos… pero es cierto que el fútbol, no tiene precio.

El balón se perdía entre las piernas de un señor que vale 96 millones de euros, y merodeaba entre las de otro que pesaba 68… millones, no kilos. Y así con otros tantos fichajes desorbitados que, anoche, parecían sacados de tercera regional (sin ánimo de ofender la profesionalidad de estos últimos).

Todo el énfasis que había depositado en el minuto 1, fue mermando tristemente (futbolísticamente hablando) conforme se desarrollaba el partido. En el minuto 90, no daba crédito a lo que mis ojos habían presenciado.

El declive del Madrid se había consumado, había caído eliminado de una competición mágica, sublime, galáctica, soñada, necesitada, deseada. Una competición que presentaba las mismas características que el proyecto de futuro de un tal Pérez, de apodo ‘el culpable’.

Porque sí, ahora todos son culpables… pero por separado, no en conjunto. Ahora resulta que en el Madrid ayer no hubo equipo, ni unión. Resulta que ayer cada uno fue ‘a su bola’ y que no hubo cooperativismo.

Y ahora… ¿De quién es la culpa?
La de barbaridades que se pueden decir en tan un solo unas horas, así, en caliente, sin pensar. A lo bruto.

Me reía de ver como los ídolos son capaces de tocar el cielo un domingo y besar el suelo un miércoles. Me reía de la mundanidad de las cosas

Un tal Tomás exageraba su exaltado sentimiento madridista culpando al club de no identificarse con sus peñas, con sus aficionados… echaba por tierra el sueño forjado con tanta ilusión por el Presidente, hacía caer del cielo cada estrella que Florentino había colocado estratégicamente.

Decía este señor que “si se hubieran identificado con su afición, no hubieran jugado como jugaron ayer”.

He oído también que el señor Lama hoy se tragaba sus palabras, y no se atrevía a criticar a aquellos que dos días atrás elevó a la categoría de dioses tan sólo por cumplir con su trabajo.

Si el que hubiera caído hubiera sido el sexacampeón, otro gallo le cantaría en su ventana. Pero no, ha saltado al ruedo y, envalentonado, ha sabido hacer de tripas corazón justificando a cada uno de los jugadores.

Mientras tanto, el pueblo, volcado en la calle, lloraba por cada esquina a punto de la inmolación, culpando no sólo al míster, sino también a cada uno de los fichajes. Así se podía escuchar improperios de la magnitud de “¡Peregrini dimisión!” (Escribo ‘Peregrini’ y no ‘Pellegrini’ porque ése es el rango de expresión de los destructores), “Os regalamos a paquete Kaká”, “Cristiano ayer no valía los 96 millones” o “Higuaín fue un egoísta de…” (suprimo el calificativo ‘mierda’ porque ninguna persona ni ningún profesional se merece semejante trato vejatorio).

Y mientras yo me reía a carcajada abierta, no por la caída blanca, sino por la hipocresía y absurdez de lo humano. Me reía de ver como los ídolos son capaces de tocar el cielo un domingo y besar el suelo un miércoles. Me reía de la mundanidad de las cosas.

Ahora… ¿Toca aprender?

Mientras tanto, el pueblo, volcado en la calle, lloraba por cada esquina a punto de la inmolación, culpando no sólo al míster, sino también a cada uno de los fichajes

Recogía el diario Marca la opinión (gracias a la libertad de expresión y prensa, porque si no ahora mismo ardería en el infierno) de Oranich, que afirmaba que “Esto es un ejemplo de que no se puede ir de chulo por la vida”, criticando que no había hecho más que madera del árbol ya caído… (Vamos, su misma filosofía aplicada a sí mismo).

Casillas, capitán del equipo blanco y máxima insignia cancerbera, aseguraba a la afición que “seguimos siendo los mismos que remontamos al Sevilla”, haciendo de esta afirmación un propio consuelo.

Por su parte, Pjanic (jugador lyones) respondía que la ‘soberbia’ madridista no fue más que un aliciente más para su equipo en su lucha por clasificarse en la máxima competición europea.

En última instancia, y como ejemplo de deportividad y honestidad, Leo Messi (jugador del equipo blaugrana) reflexionaba para con nosotros que “lo del Real Madrid nos tiene que servir a nosotros de aviso”.

Y es que así es el fútbol, tan impredecible como el parte meteorológico. Un día el sol gira en torno a ti, y otro te cae granizo sobre el tejado.

Así, ya suenan ecos de Mourinhismo en el banquillo madridista y de dimisión Pellegrinista (que no peregrinista).

Y es que así es como ayer el Madrid le decía ‘Au Revoir’ al sueño europeo.

Fotografía 1


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2 Comentarios

  1. poyuelito 12/03/2010 en 13:11

    Gracias! =) (Tb por comeentar!!)

  2. manhattan 12/03/2010 en 6:35

    Un magnífico post.

    Felicidades

    Manhattan.

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