Sábado 10 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Redescubrir el amor romántico a los 90

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)


Crítica Literaria: ‘Memoria de mis putas tristes’. G. García Márquez

Image
‘Memoria de mis putas tristes’

Un solitario periodista nonagenario redescubre el amor y la
belleza románticos en el ocaso de su vida. Angustiado por el inminente final,
el anciano decide recuperar su ánimo regalándose una noche de placer en el
burdel que frecuentó en su juventud.

El protagonista contacta con Rosa Cabarcas, madame y vieja amiga, para que le consiga una chica con la que celebrar su noventa cumpleaños. Doña Rosa le encuentra una joven sin desflorar, que el protagonista contempla petrificado en la cama “los senos recién nacidos parecía todavía de un niño varón, pero se veía urgidos por una energía secreta a punto de reventar”.

La idealización de la amada
Lo que iba a ser una noche de placer momentáneo se convierte en una experiencia contemplativa y romántica que provoca en el viejo rubores propios de la adolescencia.

Su respiración, su piel rosada y su inocencia son suficiente estímulo para hacer que un anciano recobre la chispa del amor, “la niña dormía boca arriba, a la luz conciliadora del amanecer, atravesada de lado a lado en la cama, con los brazos abiertos en cruz y dueña absoluta de su virginidad”.

Los celos
El tormento de la ausencia llega cuando el burdel de Rosa Cabarcas es cerrado por las autoridades tras un suceso inesperado. El anciano se sumerge entonces en una búsqueda desesperada de la niña hasta que, pasados unos meses, encuentra a su ‘Delgadina’ en el burdel de su amiga Rosa. Su cuerpo se ha transformado y su mirada ya no encierra la inocencia de antes. El anciano, corroído por los celos, se marcha a sufrir en silencio el dolor que prevendrá un encuentro final entre ellos dos “no tenía un instante de sosiego, apenas si probaba bocado y perdí tanto peso que no me tenían los pantalones en la cintura”.

Escrito en primera persona, Gabriel García Márquez dibuja un perfil arquetípico del enamorado que acompaña el toque original del anciano. La melancolía de la vejez y del amor son compatibles en esta excelente novela corta a la altura del siempre genial Gabo que, junto con su obra maestra, ‘Cien años de soledad’, cumplen 80 y 40 años .

{mos_sb_discuss:2}

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario