Miércoles 22 de marzo de 2017,
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Yo, joven y el botellón

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“Los padres se quejan del botellón y no se dan cuenta de que mucha
de la culpa del botellón es suya”

Opinión

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Numerosos jóvenes beben durante el macro botellón
“Cuando era pequeña los
niños del colegio se reían de mí porque no veía los dibujos”

Tuve
la suerte de nacer en una casa sin televisión. Cuando era pequeña los
niños del colegio se reían de mí porque no veía los dibujos. Más tarde
me criticaban porque pensaban que no sabía nada de lo que pasaba en el
mundo por no ver el telediario. Nunca me afectaron sus palabras, y
siempre supe tanto o más que ellos, ya que leía bastante más que los
demás y eso influye mucho en la cultura de una persona.

 

Tengo
la suerte de tener una madre que venía a mi colegio a hacer funciones de
marionetas a los niños con historias que ella misma inventaba  y luego nos las repetía en casa a mi hermano y a mí  para
que las pudiésemos volver a ver. Ponía un disco de vinilo en el
salón y bailaba mientras nos quedábamos horas y horas mirando y
admirando sus movimientos, nos hacía natillas con galletas para merendar o jugaba con nosotros al parchís siempre que queríamos.

También tengo la
suerte de tener un padre que nos llevaba a buscar setas al bosque, que
no tenía ningún inconveniente en cargar de niños un viejo Citroën Mehari
color naranja para llevarlos a volar aviones de madera. Que enseñó a mi
perro a sumar al mismo tiempo que nosotros aprendíamos y que me construyó una guitarra con sus propias manos para que yo la tocase.

Tengo
la suerte de tener unos padres que no me dejan llegar borracha a casa,
que me mandan llegar a una determinada hora y a los que no me atrevo a
decepcionar hoy en día. A pesar de estar estudiando ya en otra ciudad.

Los padres se quejan del botellón y no se dan cuenta de que mucha
de la culpa del botellón es suya. Es más fácil ponernos los dibujos
cuando somos pequeños para que no molestemos. Es más fácil poner la tele
cuando llegamos del instituto o del colegio para
no discutir con nosotros cuando somos adolescentes. Es más fácil que
cuando somos jóvenes, los políticos nos dejen hacer botellón.

Así evitan
que pensemos durante jueves, viernes, sábado y domingo y sólo nos queden
tres días de la semana para darnos cuenta de que nos manejan como ellos
quieren. Es más fácil hoy en día decir “hasta mañana, pásatelo bien” que
“a las 5.00 h. quiero que estés aquí, te esperamos levantados”.

Imagen(cc): Arkangel

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