Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Respuesta de un padre a las autoridades extremeñas

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El siguiente escrito está dirigido a la ex Directora General de Infancia y Familias de la Consejería de Igualdad y Empleo, así como a las diferentes consejeras y al presidente autonómico extremeño en funciones

El pasado día 9 de mayo de 2011, recogí una carta certificada remitida por ustedes que decía así:

carta certificada remitida por autoridades extremeñasEn mi escrito, con fecha 12 de mayo de este año, ‘colaboro’ con ustedes, como lo he venido haciendo, desde que en julio de 2007, se me abrió un expediente por posible desprotección hacia mis hijos. Todo ello motivado por falsas denuncias institucionales, a pesar de que ustedes, y quien escribe, sabemos que éste es un caso de discriminación y acoso escolar que se ha querido esconder y manipular. Tan complaciente y cómplice que este vergonzoso suceso se ha convertido, además, en un caso de acoso institucional extremeño hacia una familia, a la que ustedes están hundiendo, marginando, acosando y derribando voluntaria y conscientemente. Así lo demuestran las muchas pruebas, informes y situaciones donde por activa y por pasiva se les está mostrando esta cínica situación, ninguneando y banalizando las manifestaciones de mi hija, del padre, e incluso de algunos profesionales, que así lo han manifestado por unos u otros medios, incluida la presión ejercida a algunos de ellos.

Como ustedes solicitaban en su primera carta, en mi escrito que referencio anteriormente, muestro las necesidades y problemáticas de mi familia extensamente, así como la contribución para mejorar esas dificultades. Tal y como he venido haciendo desde hace años y que compruebo cada día son más acentuadas, dada la dinámica represiva y de falseamiento de hechos.

Reitero, como ya indicaba en ese escrito, que se supone ustedes deberían tener un mínimo de comprensión lectora, amén de la mínima talla ética, deontológica y humana para poder ayudar a esta familia, puesto que son múltiples los escritos en los que denuncio y expongo las muchas dificultades que esta familia está sufriendo. Y que están directamente relacionadas con la negligencia, complicidad, banalización, ninguneo, incapacidad e incompetencia de determinadas instancias institucionales, entre las que destaca el Sistema Educativo extremeño. Además de ustedes, como supuestos garantes de la protección a menores y familias, Servicios Sociales, y otros asteroides ligados al corporativismo exacerbado del entramado institucional extremeño.

Repasen y lean convenientemente los escritos aportados a ustedes desde abril de 2006 y luego sopesen adecuadamente si ‘colaboro’ o no (segundo escrito).

Así pues, y como ustedes comentaban en ese escrito, me he limitado a exponerles ‘parte’ de esos obstáculos y necesidades, como ustedes decían en esa carta, expresándoles además las dificultades que tenía en reunirme con ustedes en Mérida.Parte de la carta remitida por las autoridades extremeñas

A usted, Sánchez Villa, como firmante de la segunda citación, le recuerdo las ocasiones en que le solicité información, así como la reunión que mantuve con usted el 30 de enero de 2008, tras reiterar varias veces esa petición, siendo usted la entonces Directora General de Infancia y Familias.

Me escribe usted, a día de hoy, como jefa de Servicio de Atención y Protección a la Infancia y Adolescencia. En un futuro próximo desconozco cual será su cargo, pero sí que le recuerdo, por si padece de una ‘voluntaria amnesia selectiva’, que fue usted la que en aquella reunión me manifestó, entre otras cosas, que había serios indicios de irregularidades en esa apertura de expediente. Me compadecía incluso por esa ‘carga’ que soportaba a nivel familiar, aunque como ya le indiqué era mi obligación, mi deber y mi derecho (y de ‘carga’, ‘ni mijita’, como decimos por estos lares). También le recuerdo las disculpas ofrecidas a mí por la penosa y dilatada falta de rigor informativo y del tiempo transcurrido, sin que se me explicase absolutamente nada. Esperpéntico que finalmente este expediente se haya alargado tres sospechosos años y medio, hasta noviembre de 2010, donde al final, con unas rácanas y míseras líneas se me dice que se cierra el expediente y nada más. Sin a día de hoy no haber mostrado la más mínima decencia en explicar a quién le escribe, así como las actuaciones y hechos por los que se abrió y se mantuvo hasta esa fecha ese expediente. Para su supuesta ‘deficiente memoria’ recordarle que fue usted, en esa cita de enero de 2008, quien me expresó que iban a cerrar el expediente y yo quien la ‘invité’ a no cerrarlo, sino a verificar esas garantías y protección que tanto publicitan, investigando porqué el Sistema Educativo extremeño no cumplía con su papel de apoyar y darle las oportunas adaptaciones curriculares a mi hija. Incluso dando lugar a lo que desde el 2005 vengo previendo: la exclusión, marginación y acoso hacia ella, como así ha ocurrido.

Compruebo, tras su decepcionante aviso, que incluso ese expediente del que hablan es independiente del primero (julio de 2007), pues ahora hablan del expediente motivado por absentismo escolar cuando en el primero mi hija iba a clase. Mejor dicho, iba a un ‘matadero’ denominado colegio. Por tanto, debo pensar que éste es un segundo expediente reabierto, y nuevamente compruebo la negligencia y falta de rigor profesional, jurídico, protocolario y humano, dado que en ningún momento se me notificó esa apertura de expediente. Sí en cambio el chantaje emocional de la guardia y custodia de mis hijos por el estamento educativo, tras intentar por activa y pasiva disfrazar ese acoso escolar encubierto con un irrisorio absentismo escolar, como nuevamente compruebo vuelven a mencionar, y del que ya preví en octubre de 2008 cuando escribí al entonces Jefe de Inspección y Evaluación, Sr. Chamorro. Actuaciones esperpénticas una vez más.

Tampoco han habilitado el protocolo de ese patético ‘absentismo escolar’ siguiendo los distintos pasos como tampoco se hizo en el 2008. ¿A qué juegan y con quiénes juegan?

Por otro lado, desde mediados de 2008 he venido solicitando al Dr. G. C., conocido suyo, que medie en este asunto de ‘bullying’ consentido y conocido por él, exponiendo la situación real de este lamentable caso. Pero, inconsistentemente, esta petición reiterada ha sido usada para manipular la proactividad de quien le escribe para que a finales del 2008 se reuniesen distintos personajes institucionales, y en buen número, criticasen las supuestas malas acciones y negligencias del padre y no permitiéndoseme incorporarme a esa reunión. Tétrica, finalmente la última reunión ficticia donde se me quiso, una vez más, manipular y hacerme comulgar con piedras de molino para partir de cero y autoamnistiar a todos los implicados en este lamentable caso, cual militares argentinos providelianos. Mientras, una vez más, se estaban solicitando a diestro y siniestro posibles negligencias cometidas por el supuesto ‘maltratador’, incidiendo notablemente en posibles indicadores de maltrato/negligencia o desprotección.

Respecto a mi ‘negativa’ a la celebración de tal reunión, expresarles una vez más que erran nuevamente, pues en ningún momento me niego a reunirme con ustedes. Si bien, disiento del lugar de celebración, por los motivos ya expuestos en mi escrito, y que les recuerdo son consecuencia de este acoso y derribo hacia mi persona y mi familia, y muy cínicamente incidiendo en mi hija Silvia.

Teniendo en cuenta que me han obligado a estar tres años de excedencia, entre otros muy graves daños, dado el muy perjudicial cuadro ansioso depresivo y estrés postraumático sufrido por mi hija, tras ser sistemáticamente hostigada y acosada. Y por los que he tenido unas pérdidas económicas cercanas a los 60.000 euros; sin contar las lesiones de retina producidas por las somatizaciones de esta caza de brujas y otras graves secuelas padecidas por mí, y por mi hija fundamentalmente, a nivel de daño psicológico y moral; creo que no está fuera de lugar el que sean ustedes los que acudan a mi domicilio. Pues además, les recuerdo ese gasto se lo sufragamos los que escrupulosamente pagamos nuestros impuestos. ¡Seguro que también sacan para el café!

Tiempo han tenido de ‘investigar’ no sólo a mí, sino además al Sistema Educativo, al que ya les he invitado varias veces a hacerlo. Aunque dadas las respuestas medradas de ustedes, observo es terreno ‘vedado’ y vergonzosamente colocan fronteras infranqueables en ese celo hacia la protección de menores y, por ende, de la propia familia.

Vergonzosa la incapacidad e incompetencia de todo un Sistema Educativo, que incluso sistemáticamente ha negado las ayudas psicoterapéuticas para este alumnado

Tiempo han tenido incluso de tomar en serio las ayudas y pautas a seguir con mi hija, y no permitir por tercera vez que los distintos colegios ninguneen las dificultades y faltas de ayudas reales hacia niños. Tiempo incluso de ofrecer apoyo de profesorado en casa, como se solicitó, y no repudiar este derecho y vernos obligados una vez más a matricular a mi hija en colegios ligados a la Libre Educación. Vergonzosa la incapacidad e incompetencia de todo un Sistema Educativo, que incluso sistemáticamente ha negado las ayudas psicoterapéuticas para este alumnado. Y que además coarta y castiga a este tipo de niños con diversas problemáticas a ser parias sociales, dada la total dejadez voluntaria de los tratamientos multimodales tan frecuentemente expuestos por los especialistas en estas patologías y que, como ustedes deberían saber, son base fundamental para una evolución satisfactoria de este trastorno. Por ello les acuso, además de esa violación, del deber de protección y menosprecio a las necesidades de mi hija a la que están condenando a ser una paria social, y en todos los terrenos. A pesar incluso de que fue detectada por mí su problemática, cuando la niña contaba apenas con siete años.

Espero no tener que mostrarles determinados informes médicos, psicológicos, de expertos contra el ‘bullying’, y otras ‘curiosidades’ que sin duda aclararían aún más quién miente y quién lucha por los derechos de los menores. Tampoco preguntarles y recordarles dónde está el protocolo ante el temible acoso escolar e incluso el hipotético interés y desvelo de propagandas tan caras, viciadas y desvirtuadas como: ‘Si te molestan no calles’, teléfono del menor, etc.

Por último reitero, por si aún no entendieron, que debe quedar lo suficientemente claro que en modo alguno me niego a reunirme con ustedes. A pesar de que la realidad es muy distinta a lo que ustedes intentan plasmar y que considero, siendo víctima de este, repito, acoso y derribo, el que sean ustedes los que se desplacen a mi domicilio, dados los exagerados perjuicios y prejuicios hacia mi persona. En todo caso, el día 28 de junio me será imposible reunirme en lugar alguno con ustedes, dado que debo acudir a una cita muy importante en Madrid, relacionada con mi discapacidad. Les animo, pues, a que me ofrezcan otra fecha posterior en mi domicilio.

Por supuesto, como vengo haciendo, siguiendo con la defensa y lucha de los derechos de mis hijos, una vez registrado el presente escrito, intentaré publicar y divulgar en los medios pertinentes que no medren en asuntos institucionales, para que se dé a conocer esta mísera realidad extremeña.

Escrito registrado el 24 de junio de 2011.

Manuel Rodríguez González, acosado y represaliado institucionalmente. Padre de niña discriminada y acosada en su entorno socio-escolar.


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