Martes 08 de abril de 2014,
Bottup.com

Retorno de los ‘golpes de mano’ virtuales o postmodernos

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (2 votos, media: 8,00 de 10)

 

La primavera árabe

La primavera árabe fueron unas revueltas sin precedentes en el mundo árabe donde la población reclamaba democracia

Muchas de las elecciones democráticas de la última década han estado marcadas por acusaciones de fraude electoral (Nigeria, Ucrania, México, Bielorrusia, Costa de Marfil, Tailandia, Venezuela y Afganistán); aislamiento internacional de los gobiernos democráticamente elegidos (Bolivia, Ecuador, Nicaragua y franja de Gaza); pseudo-elecciones para intentar edulcorar golpes de mano blandos (Honduras) y aceptación por la comunidad internacional de sistemas políticos devenidos en meros gobiernos autocráticos (Georgia y Rusia).

El desestabilizado orden geopolítico mundial puede ser el escenario que de paso a una nueva ‘ola democratizadora’ anunciada por Samuel Huntington

De todo ello se deduce que estaríamos en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de la nueva ola desestabilizadora mundial originada por causas económicas (el ocaso de la economía global); culturales (el declive de las principales democracias formales occidentales debido a la cultura de la corrupción; el déficit democrático de EE.UU. plasmado en el Programa Prism llevado a cabo por la Administración Obama y la pérdida de credibilidad democrática de incontables gobiernos de países del Tercer Mundo) y geopolíticas (la irrupción de un nuevo escenario geopolítico mundial que surgirá tras el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EE.UU. y Rusia).

Olas de democratización

Como explica el escritor Samuel Huntington en su libro The Third Wave (Tercera Ola, 1991) el mundo ha pasado por tres olas de desestabilización y democratización. Según Huntington, una ola de democratización sería “un conjunto de transiciones de un régimen no democrático a otro democrático que ocurren en determinado período de tiempo y superan a las transiciones en dirección opuesta durante ese período y que también implica la liberalización o la democratización parcial de sistemas políticos”.

Así, en el mundo moderno se habrían producido tres olas de democratización y cada una de ellas habría afectado a un número escaso de países y durante su transcurso algunos regímenes de transición fueron en una dirección no democrática; pero no todas las transiciones hacia la democracia ocurren durante las olas democráticas.

Según el autor estadounidense ha habido tres olas democratizadoras: hasta la I Guerra Mundial, tras la Segunda y de 1974 a 1990

La primera ola comenzó en el siglo XIX y se extendió hasta la Gran Guerra y la segunda se produjo en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y ambas fueron seguidas por una ola inversa, con países como Brasil, España, Portugal, Grecia, Granada, Brasil y Panamá, que debieron realizar una posterior transición hacia la democracia, completada en la década de los 90 con la democratización de los países de la extinta URSS y Sudáfrica y ya en el siglo XXI por Kuwait, Irak y Afganistán.

Tercera ola de democratización (1974-1990)

En su análisis de la tercera ola mundial de las transiciones a la democracia (iniciada en 1974 con la Revolución de los Claveles en Portugal), Samuel Huntington observó que las posibilidades de democratización aumentaron cuando estos países salieron de la pobreza y alcanzaron un nivel intermedio de desarrollo socio-económico, momento en el cual ingresaron en una zona de transición política. Hay que recordar que entre 1974 y 1990, más de treinta países en el sur de Europa, América Latina, el este de Asia y la Europa del este pasaron de un régimen autoritario a disfrutar de un sistema democrático de gobierno, todo ello en el marco de un tsunami global que quizá sea el acontecimiento político más importante de las postrimerías del siglo XX.

Según la tesis de Huntington, dicho sprint democrático se explicaría porque tras darse por finiquitada la distopía virtual de la Guerra Fría, las dictaduras militares habrían dejado de ser de ser un instrumento útil para EE.UU. en la lucha contra el comunismo y “ya no serían la solución sino el problema”.

Las posibilidades de democratización aumentan cuando los países salen de la pobreza y alcanzan niveles intermedios de desarrollo

Además, a pesar de que en los citados países no existía una tradición de cultura democrática, rápidamente entendieron que si el poder continuaba residiendo en una élite que desconfiaba del sistema igualitario exportado por EE.UU., siempre gravitarían alrededor de los intereses de dicha élite, lo que imposibilitaría ‘sine die’ la asunción del poder por la sociedad civil.

Así, en 15 años la ola democratizadora se trasladó por Europa del Sur, saltó a Latinoamérica, se trasladó a Asia y finiquitó los sistemas autoritarios de los países postsoviéticos, de lo que sería paradigma el hecho de que en 1974, ocho de los doce países sudamericanos tenían gobiernos no democráticos y en 1990, nueve tenían gobiernos democráticamente elegidos y según Freedom House, el 32% de la población mundial vivía en países libres y en 1990, cerca del 39%, disminuyendo por primera vez la cantidad absoluta de estados autoritarios.

¿Nueva ola desestabilizadora mundial?

La llamada Primavera Árabe que tuvo su detonante en Túnez y se extendió por mimetismo al resto de países árabes del arco mediterráneo durante el trienio 2010-2013, sería la primera oleada de protestas laicas y democráticas del mundo árabe en el siglo XXI, movimiento popular sin precedentes caracterizado por la exigencia de libertades democráticas frente a regímenes corruptos y dictatoriales y la mejora de las condiciones de vida de una población sumida en una pobreza severa y un desempleo estratosférico, contando además en el caso de Túnez y Egipto con el apoyo del ejército.

Con dicha revolución asistimos a la llegada a los países árabes del arco mediterráneo de la Tercera Ola mundial de transiciones a la democracia, aunque Huntington no otorgó en la década de los 90 ningún potencial revolucionario a los países islámicos, a pesar de reconocer “la fuerza de la revuelta islámica y las raíces tan débiles de sus respectivas democracias”.

La estrategia de EE.UU. para los países inmersos en la primavera árabe consistiría en ‘golpes de mano blandos’ para aupar a regímenes presidencialistas

Sin embargo, el golpe de mano realizado por el Ejército egipcio contra Morsi podría tener como efecto mimético la traslación a las calles árabes de una campaña de presión contra los Gobiernos islamistas del arco mediterráneo para lograr la intervención del Ejército, con lo que asistiríamos al ocaso de la primavera árabe y a su posterior inmersión en la nueva estrategia de EE.UU. para la zona, tras el evidente fracaso del experimento de exportación del régimen islamista moderado y pro-occidental de Erdogan a todos los países que componen el tablero gigante del mundo árabe-mediterráneo.

Dicha estrategia consistirá en la implementación de ‘golpes de mano blandos’ en los países de la zona con el objetivo inequívoco de sustituir a los regímenes islamistas surgidos de las urnas por regímenes militares presidencialistas, estrategia que por mimetismo se extrapolará a los llamados ‘patios traseros’ de EE.UU. y Rusia, produciendo un goteo antidemocrático que tendrá a Honduras, Paraguay, Egipto, Nicaragua, Panamá, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Afganistán, Malasia,Taiwan, Tailandia, Pakistán, Filipinas, Ucrania, Azerbayán, Grecia, Turquía, Portugal y España como paradigmas de los llamados golpes virtuales o postmodernos que protagonizarán la próxima década en el nuevo escenario geopolítico mundial.

Imagen: anticapitalistes.net

Editado por la Redacción: subtítulo, destacados e imagen

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario