Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Los retos domésticos de Obama en 2013

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INTERPRETACIÓN / La lucha contra el techo de deuda y la puesta en marcha de la reforma sanitaria son algunos de los puntos calientes del segundo mandato Obama

La Casa Blanca habría perdido la batalla mediática frente al ‘caos revolutum’ impuesto por los medios de comunicación dominantes (mainstream media), de lo que sería paradigma el hecho de que sólo un 34% de los estadounidenses es capaz de identificar a Obama como cristiano, según un sondeo elaborado por el Pew Research Center y publicado por elmundo.es, y “existe incluso un movimiento, llamado “birther”, que se dedica a propagar la idea de que la partida de nacimiento de Obama es falsa y que su acceso a la presidencia es resultado de una oscura conspiración”.

Las compañías de seguros se habrían gastado un millón y medio de dólares cada día para intentar influenciar en el Congreso contra la reforma sanitaria

En el terreno político, el ciudadano sería incapaz de valorar hoy los beneficios de la Ley de la Reforma de la Sanidad que daría cobertura sanitaria a más de 30 millones de personas sin seguro médico y habría acabado viendo esta iniciativa como un costosísimo proyecto que destruirá el estilo de vida estadounidense.

Así, “según Public Citizen (un instituto de análisis de la financiación de la actividad política en EE.UU.), las compañías de seguros se han gastado un millón y medio de dólares cada día para intentar influenciar a los miembros del Congreso, por lo que es comprensible la confrontación constante que este asunto ha despertado en los círculos políticos del país”, continua el mismo artículo de elmundo.es.

Acantilado fiscal

Según explica Ethan Harris, economista jefe de Bank of America Merrill Lynch y recogió eleconomista.es hace seis meses: “el conocido como “acantilado fiscal” al que se enfrenta la mayor economía del mundo a finales de este año, cuando expiren de forma automática una remesa de recortes de impuestos y otros incentivos fiscales, aumentarán las posibilidades de una posible recesión en el 2013″.

Hay que recordar que El País ya publicaba el 26 de diciembre “que de no llegarse a un acuerdo antes del 1 de enero, comenzarán a entrar en vigor una cadena de recortes de gastos y aumentos de impuestos por un total de cerca de 600.000 millones de dólares, casi el 5% del Producto Interior Bruto de EE.UU.”. Finalmente, el acuerdo se alcanzó en el último momento.

Así, el mismo día publicaba también El País, según la agencia efe, “el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció hoy que el próximo lunes 31 de diciembre el gobierno alcanzará su tope de deuda de 16,3 billones de dólares, por lo que entrarán en vigor ‘medidas extraordinarias’ para evitar la suspensión de pagos que durarían entre uno y dos meses (…) cerca de 200.000 millones de dólares de margen contable para evitar la suspensión de pagos”, plazo límite para que demócratas y republicanos llegasen a un acuerdo de mínimos que no impedirá el aumento de la desconfianza de los consumidores y la contracción de un consumo interno que representa cerca del 70% del PIB nacional y de los inversores de Wall Street.

En julio los cinco grandes bancos norteamericanos vieron rebajada su calificación y no se descarta en un futuro próximo la rebaja de la calificación de la deuda de EE.UU.

Riesgo de estancamiento de la crisis económica en EE.UU.

“La agencia de calificación Moody’s, ha rebajado la calificación de 15 bancos con operaciones internacionales, entre los que destacan las cinco grandes entidades bancarias de Estados Unidos: Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley” debido a “una significativa exposición a la volatilidad y el riesgo por grandes pérdidas vinculadas a sus actividades en los mercados de capitales”, publicó eleconomista.es ya en julio.

Así, más de 700 bancos podrían quebrar debido a su exposición a los bienes raíces comerciales, por lo que las entidades bancarias intentarán mediante subastas la creación de sociedades de gestión de activos inmobiliarios y la aplicación de medidas agresivas para dar salida a los pisos embargados que acumularán en sus carteras (considerados bienes ilíquidos), lo que originará drásticas caídas de los precios de los inmuebles (desde 2006 los precios de la vivienda han caído más de un 30%, y el número de impagos de préstamos ascendió en 2011 a 150.000 millones de dólares), no siendo descartable una rebaja de la calificación de su deuda en 2013.

Posible subida de tipos de interés por parte de la FED en 2013

El incesante aumento de la deuda externa contribuirá a que la prima de riesgo aumente y el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales, a lo que se sumará el hecho de que los diferenciales de rentabilidad entre las emisiones de deuda pública entre los diversos países del primer mundo han aumentado en los últimos meses (que conlleva un encarecimiento y mayores dificultades para obtener financiación exterior).

Ello aunado con la adopción de medidas extraordinarias como implementar medidas cuantitativas (Quantitative Easing 3 y Operación Twist) para incrementar la base monetaria, la constricción de las exportaciones debido a la revalorización del dólar frente al euro (debido a los problemas de deuda soberana de los países periféricos de la Eurozona) y la severa contracción del consumo interno (uno de los tradicionales motores de la economía de EE.UU., ya que representa más de la mitad del PIB del país) podría agudizar el riesgo evidente de estancamiento de la crisis económica en EE.UU.

Así, la Reserva Federal (Fed) rebajó sus previsiones económicas hasta la horquilla del 1,9-2,4% para 2012 y elevó levemente su previsión sobre la tasa de paro para ese año (entre el 8% y el 8,2%). Esto y el repunte de los precios del crudo podría dar lugar a episodios de estanflación en el bienio 2013-2014.

El aumento de su deuda, la disminución de las exportaciones debido a la revalorización del dólar y la constricción del consumo interno podrían provocar el estancamiento de la crisis en EE.UU.

Riesgo de crash bursátil

La euforia de Wall Strett en 2011 (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras los resultados de los llamados ‘test de estrés’ de las entidades financieras llevadas a cabo por la Administración de EE.UU. y el goteo de datos económicos superiores a previsiones artificialmente rebajadas por las agencias de calificación habrían ayudado a la sobreponderación de los brotes verdes de la economía (aumento del 3% del PIB en 2011 y notable mejora de resultados de la Banca y Wall Strett).

La incertidumbre sobre el nivel suelo de los valores bursátiles estaría haciendo mella entre los inversores, pues un inversor está dispuesto a pagar un precio por una acción si le reporta dinero en el futuro, por lo que el valor de dicha acción es el total de flujos esperados.

El nivel suelo (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se situaría a fecha de hoy en la horquilla de los 8.000 y 9.000 puntos en el Dow Jones, debido a la mayor virulencia y profundidad que presenta la crisis económica y muy lejos de los estratosféricos techos actuales (rondando los 13.500 puntos).

Sin embargo, el proceso especulativo impulsa a comprar con la esperanza de sustanciosas ganancias en el futuro, lo que provoca una espiral alcista alejada de toda base factual, con lo que el precio del activo llega así a alcanzar niveles estratosféricos hasta que la burbuja acaba estallando (crash) debido a la venta masiva de activos y la ausencia de compradores, lo que provoca una caída repentina y brusca de los precios (hasta límites inferiores a su nivel natural) dejando tras de sí un reguero de deudas (crack bursátil).

Dicho estallido tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil de 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras, frecuentes estallidos de conflictividad laboral e incrementos de la tasa de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la II Guerra Mundial, aunado con incrementos espectaculares del déficit público y de la deuda externa y la continuación de la crisis económica hasta 2015.

Recortes en las políticas de protección social

La situación económica actual haría que políticas sociales, como la reforma sanitaria, tengan que esperar

Dichas políticas estarían plasmadas en el utópico programa de Obama de destinar ingentes fondos federales para la mejora de la educación, la ampliación de la cobertura de la sanidad pública a 31 millones de personas sin seguro médico y la ampliación de la cobertura del desempleo a ocho millones de nuevos parados, medidas que serán postergadas o nacerán descafeinados tras su tramitación parlamentaria al ser claramente o­nerosas para el erario público (se estima que costarían unos 650.000 millones de dólares) y estar sumido el país en una fase en la que no despegan las políticas de creación de empleo (tasa de paro del 7,7% en noviembre).

Todo ello provocará el retraso ‘sine die’ del Proyecto de Ley sobre Inmigración prometido por Obama, proyecto que buscaría una mayor igualdad y protección de derechos civiles y laborales tanto para los nacidos en el país como para los que obtengan el derecho de residencia y la agudización de la fractura social del país que obligaría a amplias capas de la población a depender de los subsidios sociales.

Así, según el Departamento de Agricultura de EE.UU., el programa de Cupones para Desempleados habría alcanzado la cifra récord de 46 millones (aumento del 45% respecto a 2009) y la tasa nacional de pobreza se situaría en el 8,2%, no siendo descartable la aparición de agujeros financieros en varios Estados, suspensión de pagos (San Bernardino y Stockton en California) y bancarrota de varios organismos federales.


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