Sábado 21 de enero de 2017,
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Retrato de una generación frustrada

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Generación ‘X’: se nos enseñó a callar, se nos enseñó a acatar

La ‘generación X’, la más numerosa y preparada de la historia de este país, se diluye entre el techo de cristal impuesto por la precedente y la pujante competencia de la posterior

Opinión

Mi generación hace tiempo que debería haber sido adulta. La edad adulta en la generación anterior llegaba cumplida la mayoría de edad. La gente trabajaba o estudiaba, pero pronto abandonaban el hogar paterno en busca de su propia independencia, con o sin familia.

Mi generación se ha resignado. Podíamos haber luchado, porque somos
muchos, pero se nos enseñó a callar, porque nunca se sabe… se nos
enseñó a acatar, porque tú no eres nadie…
No hemos tenido
ayudas de emancipación. A éstas también hemos llegado tarde.
Somos los que menos oportunidades hemos tenido, de ahí la
insolidaridad, el individualismo y otras pandemias fruto de la
frustración más absoluta

Mientras se nos pasaba el arroz y muchos fuimos asumiendo que nuestro papel en este mundo estaba escrito, el mundo seguía girando y girando. Los que nos pusieron el techo bien bajo, en su afán acaparador, de nuevo rico, lograron hacer que cosas tan básicas como la vivienda nos fueran inasequibles.

Así, mientras nuestros padres, con un esfuerzo relativo, lograron un pequeño patrimonio, nosotros hemos visto cómo íbamos a terminar de pagar nuestras hipotecas después de la ¿jubilación? No hemos tenido ayudas de emancipación. A éstas también hemos llegado tarde.

Mi generación se ha resignado. Podíamos haber luchado, porque somos muchos, pero se nos enseñó a callar, porque nunca se sabe… se nos enseñó a acatar, porque tú no eres nadie… No nos han dejado ser los protagonistas de nuestra propia película, algunos, los que han tenido suerte (u otras cosas), son los cámaras o los maquilladores, pero nunca directores, guionistas o actores… no vaya a ser.

Ahora, los siguientes, la ‘generación Y‘, ya han empezado a salir de la universidad. Están tan preparados como nosotros y suelen tener experiencia laboral. Han tenido la suerte de vivir un momento de expansión económica que les permitió estudiar y hacer pequeños trabajos a la vez, cogiendo experiencia (incluso vital). También hablan idiomas. También han hecho másters.

La diferencia es que, parece, ellos no se conforman, como nos pasó a nosotros. Han visto lo que no quieren y saben lo que quieren. Y luchan por ello. Los que nos pusieron zancadillas a nosotros, a ellos se lo ponen más fácil. Ya no son el enemigo. Son demasiado jóvenes para hacer peligrar sus viejos butacones.

Es noticia que se emancipen antes que nosotros. No me molesta que lo hagan: es lo que les toca. Me molesta que a los míos se nos tache de mil cosas, algunas con razón, pero que nadie, nadie, reconozca que pese a todo, somos los que menos oportunidades hemos tenido, de ahí la insolidaridad, el individualismo y otras pandemias fruto de la frustración más absoluta.

Somos una generación frustrada. La más numerosa y la más preparada que ha tenido nunca este país.

Fotografía: edición y retoque sobre original de Reset Reboot

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